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miércoles, 15 de octubre de 2025

Contribuciones de la mediación, la gestalt y la educaciòn emocional, en la práctica profesional del trabajador social, integrando un equipo de orientaciòn escolar.

por la Lic. Liliana Calvo

Existen numerosas situaciones complejas que se le presentan a diario, al trabajador social que se desempeña en el ámbito escolar, donde cada una/o de los profesionales, responde a ellas, en base a su formación, especialización, su capacidad, sus recursos, su estìmulo personal.

Las intervenciones que realizan los profesionales, tienen diferentes enfoques de abordaje, basados ellos en los fundamentos teòricos que los sustentan. Han surgido desde hace muchas décadas, diferentes modelos de especialización, enfoques sistémicos, gestálticos, narrativos,neurocognitivos. A partir del los años noventa surge en Argentina la posibilidad de formaciòn en mediaciòn y en educación emocional.

En diferentes juridicciones de Argentina, las escuelas cuentan con un equipo de orientación escolar formado por un trabajador social, un psicopedagogo/a y un psicólogo/a. En los últimos años se menciona al trabajador social escolar como orientador social, actuando en áreas socioeducativas.  

Sus funciones fueron ampliándose a medida que pasaron los años y asì desde  ocuparse del alumno vulnerable y sus dificultades familiares, el ausentismo escolar,  la orientación vocacional de los últimos grados, se fueron sumando nuevas necesidades como ser la  integraciòn de alumnos inmigrantes, temas de adicciones, de problemas alimentarios,  la prevención de situaciones de violencia escolar, del acoso o bullyng.

Es aquí donde  la mediación, la gestalt, y la educación emocional se presentan como recursos que hacen posible  el abordaje del trabajador social, en  la prevención y resolución de los conflictos cotidianos.

La elección de la escuela para los hijos es una tarea lleva mucho tiempo y que en ocasiones preocupa a madres y padres.  Muchos de ellos basan su decisión  en la cercanía de la misma, en la concordancia con los  valores que trasmite.  Otros la prefieren por su modalidad de enseñar, o por su enfoque  pedagógico.  Algunos se deciden  porque han concurrido ellos mismos al mismo establecimiento, o alguno de sus familiares ha sido parte de la Institución escolar  en el pasado;  otros la adoptan por el reconocimiento que posee

Cuando por fin ya la decisión está tomada y el niño comienza a formar parte de la escuela elegida, los padres en general se muestran más tranquilos y confían en ella, entendiendo, que ese lugar, será para ellos un apoyo valioso en la educación de sus niños y adolescentes.

¿Que sucede entonces cuando surgen algunas rispideces que llevan muchas veces a conflictos entre los alumnos entre sì, y entre los padres y las autoridades de la escuela?

Se escucha a diario en la vereda de cualquier establecimiento escolar a mamás y papás expresando su disconformidad ante determinadas situaciones que se presentan a diario, violencia escolar, situaciones de bullyng, discriminaciones, etc.

Los padres necesitan que sus niños y adolescentes sean cuidados, atendidos en sus necesidades, cuando están dentro de la escuela. Esperan que los docentes y directivos motiven a sus hijos en su deseo de aprender y que no sean juzgados, si no responden a las expectativas pedagógicas del establecimiento.

 A su vez, precisan que no se los descalifique en su desempeño como padres. Y que no existan situaciones que pongan en riesgo a sus hijos.

Si traspasamos las puertas del establecimiento escucharemos a muchos docentes y directivos de los establecimientos,  expresando su malestar por la poca colaboración que tienen por parte de los padres; nos hablan de su ausencia en los actos escolares, la no venida a las citas propuestas. Hablan sobre las diferencias entre ellos, su modo de ejercer la autoridad, a diferencia en ocasiones de los padres, respecto a la puesta de límites y sobre el concepto que tienen sobre la  autoridad.

La escuela de hoy es muy diferente a la escuela de años atrás, la autoridad se vive de otro modo, con otros modelos. En la escuela de épocas pasadas, las normas estaban muy claras, el famoso, formen fila, ponerse de pie cuando entra el docente al aula, el modo de vestirse, Eran reglas compartìdas con la mayoría de los establecimientos educativos, existía un linea común. En esos momentos el l docente, era considerado autoridad a respetar por los padres, no se lo cuestionaba.

Hoy surgen desacuerdos entre los padres y la escuela, y es esencial preservar la relación entre ellos evitando, entre otras cosas, que niño o adolescente, sea el receptáculo de tales diferencias.

En relación a los conflictos entre los alumnos, muchas veces los docentes, se muestran desorientados, sin saber el modo de lograr su solución.

Es aquí donde la presencia de un equipo de orientación escolar, integrado por un trabajado social, formado en estos modelos colaborativos, puede generar espacios de diálogo, e intercambio, que conlleven solución a las dificultades que docentes y alumnos padecen. Como asì mismo puede proponer ámbitos de mayor fluidez comunicativa entre la escuela y los padres.

 

1-    ¿Cùal es el aporte y la importancia de la mediación en la convivencia y educación emocional?

La mediación es una contribución muy valiosa para la saludable convivencia en el ámbito educativo, debido a que es un proceso comunicativo, que permite a las personas arribar a la solución de sus conflictos interpersonales.

Decimos que es un mètodo, a través del cual, los estudiantes, docentes y familias, logran incorporar habilidades sociales, de comunicación y de educaciòn emocional, a fin de cooperar en la resolución de muchos de los conflictos que se generan en la convivencia.

 “La mediación escolar es una actividad práctica destinada a facilitar el diálogo con la finalidad de redefinir y resolver conflictos a partir de los intereses en juego, siendo los propios protagonistas los responsables de encontrar caminos hacia la solución. Es un recurso social de altìsimo potencial educativo. Quienes participan tiene la oportunidad de resolver disputas y también de aprender a darse cuenta de sus propias necesidades y de las de los demás, mejoran su comunicación con los otros e incorporan reglas básicas de convivencia social” (1)

Para llevar a cabo la mediaciòn hay dos cosas a tener en cuenta:

ü  Primero está el reconocer que se está ante una dificultad que puede resolverse en forma favorable y solucionarse.

ü  También es necesario darse cuenta de la importancia de la "ayuda mutua", al decir de algunos autores saber que “si se está con otra persona en el "mismo hoyo" la única manera de salir de él es ayudándose mutuamente”.

Los procesos favorables se dan, cuando se promueve a los alumnos, a los docentes, hacia mayores conocimientos de sí mismos y de los otros, para que asuman así sus responsabilidades, y para que aprendan nuevas maneras sanas de convivir y compartir con un sentido de amplitud.

Podemos decir entonces que estamos ante un proceso que estimula a los mismos a:

ü  escucharse  y a escuchar al otro

ü  reconocer las necesidades y también los intereses propios y de los otros 

ü  llegar a posibles soluciones juntos

ü  mejorar el vínculo en la medida de lo que se pueda

ü  fortalecer la capacidad resiliente, a elevar la autoestima y a promover la capacidad autogestiva

ü  darse cuenta de lo que sienten, aprender a perdonar.

ü  buscar nuevas opciones, ideas creativas de hacer frente a la situación adversa

ü  intentar llegar a acuerdos de los que todos salgan favorecidos las partes, en un espacio donde se los orienta a respetarse mutuamente.

La Gestalt es un enfoque valioso que puede realizar una aportación, al logro de mejores modos de convivencia y de algún modo se relaciona con la educación emocional. 

“La gestalt es un enfoque humanista, holístico, experiencial e integrativo, por lo tanto el mismo promueve la integración entre lo que pensamos sentimos y la acción que realizamos”.

 En el caso de las emociones, no convoca a darnos cuenta realmente, en el instante, en el presente, que es lo que sentimos.

 Es decir, a darnos cuenta lo que sentimos y observarlo, es decir, conectar con la emoción, no juzgarla, no negarla, ni reprimirla, por ejemplo en muchas ocasiones hemos escuchado decirle a un niño o a un joven “No llores o no te enojes”, y èste enfoque nos invita a expresar el sentimiento tal como es ,a no bloquearlo,  no prejuzgarlo .

Por otra parte nos convoca a responsabilizarnos de ese sentimiento reconociéndolo, escuchándolo, estando atento al mismo y a las reacciones corporales que se producen, saber dónde se registra, donde se siente ,en qué parte del cuerpo se localiza, como late el corazón, como se  respira.

“Nos expresa Fuentes Sanz, la terapia Gestalt, con sus tres pilares básicos: darse cuenta, responsabilidad y aquí y ahora, puede contribuir a la educación emocional de profesores y estudiantes. La base de la educación emocional es conocer que sentimos, identificando emociones y sentimientos. El darse cuenta gestáltico trabaja en esta línea. Responsabilizarme de lo que hago, siento y digo, me ayuda a ser capaz de expresar y regular mis emociones”.  (2)

Como expresè anteriormente la educación emocional tiene puntos de encuentro con la Gestalt, ya que la educación emocional  es un proceso educativo, que tiende a potenciar el reconocimiento de las emociones y de las competencias emocionales, con el objetivo de lograr el desarrollo del bienestar personal y social, en el aula.

Bisquerra  define la educación emocional como: “Un proceso educativo, continuo y permanente, que pretende potenciar el desarrollo emocional como complemento indispensable del desarrollo cognitivo, constituyendo ambos los elementos esenciales del desarrollo de la personalidad integral”(3)

Para autores como Steiner y Perry  la educación emocional debe dirigirse al desarrollo de tres capacidades básicas: “la capacidad para comprender las emociones, la capacidad para expresarlas de una manera productiva y la capacidad para escuchar a los demás y sentir empatía respecto de sus emociones

Y ahora surge la pregunta, ¿Qué son las emociones?

“Las emociones son energía que se mueve a través de nuestro cuerpo y que sólo se estanca si las reprimimos.  Las emociones por tanto, nos impulsan hacia la acción, son más intensas y duran menos tiempo que los sentimientos.

Emoción viene del latín “emovere”, que quiere decir, mover hacia o desde. En contra de lo que se piensa, las emociones son algo transitorio, no permanente que nos saca de nuestro estado habitual y nos empujan a la acción.

Emociones hay muchas pero hay unas primarias o básicas que son la base de nuestro universo emocional. Las emociones básicas de dividen en cuatro grandes grupos:

 La tristeza, el enfado, el miedo y la alegría.

 Una misma emoción puede despertar diversos sentimientos a una persona. Por ejemplo, la emoción de la alegría, puede despertar un sentimiento de amor,  o felicidad”.(4)

   ¿Què son las Competencias emocionales?

Si bien existen diversas propuestas en relación a cuáles son las competencias emocionales y sus características fundamentales, destacamos el propuesto por el GROP de la Universidad de Barcelona. Ellos señalan que existen cinco competencias emocionales fundamentales:

1-Conciencia emocional

2-Regulaciòn emocional

3-Autonomìa emocional

4-Competencia social

5-Habilidades de vida para el bienestar (5)

  • Conciencia emocional: Consiste en reconocer las emociones propias y de las demás personas.
  • Regulación emocional: Implica responder adecuadamente a las emociones experimentadas.
  • Autonomía emocional: Se refiere a la capacidad de que nos afecten demasiado de los estímulos externos, equilibrando sensibilidad e invulnerabilidad. 
  • Competencia social: Implica tener habilidades sociales que faciliten las relaciones interpersonales, ya que están relacionadas directamente con las emociones. 
  • Habilidades de vida para el bienestar: Consisten en un conjunto de habilidades, valores y actitudes que contribuyen al bienestar personal y social. (5)

2-   ¿Còmo desarrollar procesos educativos para prevenir la violencia en las escuelas desde métodos colaborativos de resolución de conflictos en las escuelas?

Considero necesario crear proyectos que sean avalados por la institución escolar, que incluyan, la educación emocional, mediación,y la gestalt, todos recursos que favorecen el logro de convivencias màs armònicas, dentro de los establecimientos educativos.

Dichos proyectos de convivencia, se desarrollan a través de la creación de:

1-Comites de Convivencia escolar, formados por: alumnos, docentes tutores, una autoridad del establecimiento , un trabajador social y un psicopedagogo.

2-Talleres con la participación de alumnos, padres o docentes y autoridades.

a)    Talleres para los alumnos

En los mismos se abordan temas como: la autoestima y capacidad resiliente, valores personales, valores familiares, la relación entre dar y recibir, ¿como solucionamos un conflicto?, los malos entendidos, descubran el modo que tienen de comunicarse, los lugares en el grupo que elijo tener, etc.

                b)Talleres para los docentes y autoridades

Se propondrán temas relacionados al concepto de autoridad, diferencia de autoritarismo, lasse faire, ¿que conflictos se tienen a diario en el aula y en la institución?, hablemos de tolerancia, juego y conflicto, descubriendo al mediador que llevamos dentro, etc.

    c)Talleres para los padres

Los temas giraràn en torno a la autoridad, los lìmites, la distancia òptima, que se entiende por sana convivencia, que espero de la escuela, ¿como abordo los conflictos?

3) La realizaciòn de un manual o guía con pautas de sana convivencia, para ser compartidos con los alumnos y docentes en el aula y en los recreos.

3-    ¿Cùal es el rol actual de los trabajadores sociales en èste contexto?

Como he dicho anteriormente tanto ,la mediación escolar, la gestalt y la educación emocional, surgen como un recursos para ser utilizados por los trabajadores sociales, que se desempeñen o asesoren. en ámbitos educativos.

En Argentina los trabajadores sociales, luego de una completa especialización de teoría y práctica en mediaciòn, estamos habilitados para realizar mediaciones en el ámbito privado, público en escuelas, en espacios  laborales, en cuestiones de familia,  no asì en la justicia, ya que si se requiere de homologar los acuerdos, por ejemplo en mediación familiar, o  laboral,  se necesita del trabajo conjunto con un abogado/ a.

Desde el año 1994 en que llegaron a la Argentina la mayoría de los cursos de mediación, hubo mucho afàn del colectivo profesional de trabajadores sociales, de poder desempeñarse como mediadores, en el ámbito de la justicia, como en otros países lo hacen, pero al salir la ley, solo se les permitió a los abogados  ejercer en el ámbito de la mediación judicial.

“Este procedimiento comenzó a regir en la Capital Federal de la Repùblica Argentina, en 1996 mediante la ley 24573, con sus posteriores modificaciones con la ley 26589/2010 y su decreto Reglamentario 1467/2011, como una etapa pre-judicial obligatoria (anterior al inicio del juicio), salvo algunas materias excluidos expresamente. A lo largo de los años  cada una de las provincias se fueron adhiriendo a este instituto, dictando sus propias leyes de mediación”. (6)

En Argentina a parte de la Ley mencionada, como antecedente de políticas pùblicas referidas al tema podemos mencionar el  Programa Nacional de Mediaciòn escolar creado desde el Ministerio de Educaciòn en el año 2003.

 Y dentro del ámbito escolar en la Ciudad de Buenos Aires existe un El Equipo de Mediadores Escolares, que enmarca su tarea en la Ley N.° 3055, de la cual se desprenden las funciones que el Equipo de Mediadores Escolares, con formación en Mediación lleva adelante.

Objetivos:

  • Brindar capacitación, asistencia técnica y supervisión a las instituciones educativas para el desarrollo de Programas de Alumnos Mediadores.
  • Intervenir a solicitud de las autoridades de las instituciones educativas, para que participen y colaboren en la resolución de las situaciones de conflicto, que surjan entre los actores que componen la comunidad educativa de gestión estatal dependientes del Gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, o entre estas instituciones y/o sus miembros con la comunidad en general, realizando mediaciones, facilitaciones, diálogos asistidos y/u otras técnicas cooperativas y pacíficas de resolución de conflictos.
  • Se fomenta la creación y promoción de alumnos/as mediadores/as, que puedan intervenir en los conflictos que se susciten entre sus compañeros, favoreciendo la convivencia pacífica y cooperativa entre los actores escolares. Asimismo, se trabaja con situaciones de conflictos de las comunidades educativas (entre adultos), implementando métodos pacíficos alternativos de resolución. ( 7)

El equipo Interviene cuando recibe la solicitud de la direcciòn de una escuela pública de nivel primario, allí el equipo se hace presente y trabaja con los niños, ayudando a resolver el conflicto generado.

4-   ¿Se requiere una formación generalista de pregrado o se requiere trabajadores sociales especializados? Por ejemplo en abordajes terapèuticos, clínicos.

 

Considero valioso que en el proceso de estudio de grado se le transmita al alumno de la carrera de trabajo social, una introducción al conocimiento todos estos enfoques, la mediación, la gestalt, la educación emocional y a las áreas de aplicación, de los mismos , dentro del abordaje del futuro profesional.

Luego de recibido el profesional, creo necesario que realice una especializaciòn, a fin de integrarla a su práctica profesional, si elije desempeñarse en al ámbito educativo. Todos estos recurso mencionados, la mediaciòn, la gestalt, la educación emocional, pueden serles muy favorables para su desempeño terapèutico. La formaciòn tiene que incluir el conocimiento de todos los conceptos teòricos necesarios, las horas admitidas en la currìcula, y una  práctica, a través de la  realización de una pasantìa en alguna Instituciòn, que cuente con supervisiones guiadas.

Notas bibliográficas

(1)Carmen Secchi y Silvia Foulquet, del libro, Vivencias en Convivencias, Bs, As. 2002. Ediciones Tu llave.

(2)Fuentes Sanz , Ana Angeles , disponible en sitio web:

https://dialnet.unirioja.es/servlet/articulo?codigo=5572554

(3)Vivas Garcìa Mirerya, La educación emocional, conceptos fundamentales disponible en sitio web https://www.redalyc.org/pdf/410/41040202.pdf

(4) Calvo, Liliana,  Grassi, Virginia, Ossani Anabella en Blog Gerpo ConVivir, https://www.blogger.com/blog/post/edit/5148146868839807328/8087269046156675801

(5) https://www.unibarcelona.com/int/actualidad/noticias/que-es-la-educacion-emocional

(6 )Dra  Marìa Cristina Recchia

(7) https://www.buenosaires.gob.ar/educacion/estudiantes/equipo-de-mediadores-escolares

Experiencias prácticas Programa Nacional de Mediacion Escolar:

http://www.bnm.me.gov.ar/giga1/documentos/EL000189.pdf

Calvo Liliana, Familia Resiliencia y red Social, buenos Aires, 2009, Espacio editorial

Calvo Liliana, Ossani Anabella. Cuidar a nuestros Niños, Buenos Aires 2018, Editorial Zeta

Reynoso L, Calvo Liliana, Trabajo Social y Enfoque gestáltico, Buenos Aires, 2003, Espacio editorial

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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domingo, 5 de octubre de 2025

La propuesta del cine como recurso clarificador Lic. Liliana Calvo*


El arte en todas sus expresiones, es decir la música, la literatura, las
artes plásticas, la poesía, las obras teatrales, los mitos y el cine nos dan
la oportunidad de “hacer luz” a situaciones diversas. Al conectarse con
las mismas, las personas descubren muchas veces aspectos
desconocidos de sí mismos y de los otros.


Así pueden visualizar con claridad:
1. Conflictos vinculares no resueltos, en casos de divorcios, tenencia
de los hijos, diferencias entre hermanos.
2. Caminos a seguir en casos de una orientación vocacional o laboral.
3. La necesidad de trabajar en el crecimiento y desarrollo de la
autoestima y de la capacidad resiliente.
4. Situaciones de abandono o de violencia.
5. Ver un modo distinto de afrontar situaciones de enfermedad,
muerte, etc.
 

De éste modo el uso del  cine en los espacios terapèuticos
, en la mediación familiar y en la orientación laboral y
vocacional se presenta como un recurso muy facilitador.


Las películas nos conmueven, reímos, lloramos, nos enojamos, nos
impresionamos al verlas. Y muchas veces al igual que los mitos o
fábulas nos hacen ver de un modo simbólico hechos de la vida
cotidiana plasmados en ellas.
De éste modo muchas mujeres suspiran al ser espectadoras de hermosas
historias de amor, como “Los Puentes de Madison o Casablanca”, y
muchos hombres disfrutan al observar luchas épicas y conquistas
planetarias, “Pelotón, La Guerra de las galaxias”. Los niños se
entretienen al descubrir como los animalitos de las historias infantiles
cobran vida y sortean obstáculos, en películas como” El Rey león”, o
Nemo”, por ejemplo. Los adolescentes en la búsqueda de su identidad
logran verse reflejados en películas como “El graduado”, por ejemplo.
Los docentes pueden verse o no identificados con su hacer profesional
al ver las películas “El maestro de Música”, al “ Maestro con cariño”; las
amas de casa al presenciar la función de “Qué he hecho yo para merecer
esto”, o “Mujeres al borde de un ataque de nervios” o los juristas, jueces
o magistrados siendo espectadores del “El Juicio de Nuremberg ,
“Kramer versus Kramer” o “La historia de Qui Ju, una mujer china” .
 

El observar el proceder de los personajes en situaciones agradables
muchas veces y desagradables en otras oportunidades, nos ayuda a
visualizar con claridad comportamientos y conflictos humanos.
Se ha demostrado que reírse genera endorfinas que producen un gran
bienestar en las personas, por lo tanto siendo espectadores de las
primeras películas de “ Charles Chaplin o del “Gordo y el Flaco”, nos
distendemos y retornamos a la hermosa ingenuidad infantil.
 

En ocasiones de pérdidas , deciluciones o situaciones conflictivas, es
muy sanador que las personas puedan descubrir sus sentimientos ante
las mismas . Por ejemplo cuando el llanto está contenido, muchas veces
una película donde se muestren tales contenidos, hace posible que la
persona exprese sus emociones, luego de lo cual se siente mucho más
aliviada.
 

Cuando las persona no logra encontrar la salida a alguna situación difícil
por la que atraviesa, ver películas como “ El día de la Marmota o Atrapado
en el tiempo”, u “Odette”, puede ser muy aclarador.
 

En el transcurso de mi experiencia profesional he sumado el recurso del
cine en diversas propuestas con alumnos, con las familias. Recuerdo una intervención de asesoría para docentes, tutores los mismos de un colegio de enseñanza media , donde
les propuse ver un ciclo de películas relacionadas a la relación profesor/alumnos,
a fin de trabajar sobre los temas: autoritarismo, autoridad y
disciplina. Así vimos las películas “ El maestro de Música”, “ Al maestro
con cariño”, “El club de los poetas muertos”. En Talleres de Autoestima
para padres organizamos un ciclo de películas que mostraban las
relaciones padre-hijo, como “Pele el conquistador”, “Fanny y Alexander”,
“La Familia”, “ El espíritu de la colmena”, entre otras.

 En Talleres de autoestima para amas de casa, que organicé en un  Programa de Salud Mental Barrial de un Hospital Público, les propuse  ver en alguno de los encuentros, “Qué he hecho yo para merecer esto”. “Con las mejores
intenciones”, “ Como agua para el chocolate”. En Talleres para parejas
vimos “ El año pasado en Marienbard”, “Un hombre y una mujer”, “Los
paraguas de Chesburgo”. “ La guerra de los Roses”. En Talleres para
niños compartimos la proyección de “ El Rey león”, “La Sirenita”.
La utilización de éste recurso en la intervención profesional la realizo
integrando los aportes que el enfoque gestáltico me brinda, partiendo del
"contacto consigo mismo", el estar en el "aquí y ahora" y el "darse
cuenta".

 Éstas son la consignas que trasmito para realizar el trabajo con las
personas en forma individual o grupal:


1- Realiza tres respiraciones profundas... registra que partes del
cuerpo están tensionadas... envía aire nuevo hacia esas zonas que
muestran dificultad… trata de registrar el latido del corazón....
Suelta los hombros…déjalos caer… imagina que la frente se
estira… se estira… Mueve la lengua dentro de la boca…. Vuelve
nuevamente a tomar contacto con la respiración… Realiza tres
inspiraciones y tres exhalaciones profundas…
2- Luego al finalizar la película: les sugiero algunas preguntas, y que
anoten las respuestas en un papel.
a) Les pido que traten de recordar si la respiración se modificaba en el
transcurso de la película, si se volvía más rápida en ciertas escenas ,
si te latía en forma acelerada el corazón, por ejemplo. Ver si esto es
frecuente en algunos momentos de tu vida real.
b) Que se Interroguen sobre las distintas partes de la película, cual fue
la que más le agradó y cuáles fueron las que no les agradaron.
c) Que los hizo reír, que los hizo llorar, que los impactó.
d) En que formas de ser se vieron reflejados/as , que comportamientos
quisieran imitar, o desarrollar y cuales no?
e) Qué personaje eligen del film y porqué. Cuales son sus fortalezas y
cuales sus debilidades. Que lo identifica con ellos. Que piensan de la
forma en que actúan. Le gustaría parecerse a ellos. Que capacidades
o aptitudes tendría que desarrollar para semejarte a ellos?
f) Que mensaje positivo les deja la película que los ayude a mejorar tu
calidad de vida hoy ?


Si la actividad es grupal en una ronda final les propongo que el que
desee, comente lo que le fue pasando al verla, o sobre sus darse cuenta
a partir de ver la película. Por ejemplo en que situaciones se vio en
espejo o que aspectos reconoce de sí mismo en alguno de los
protagonistas, o sobre el modo de relacionarse con las otras personas o
sobre el desempeño del rol.

 Nuestra experiencia grupal en relación al tema, y testimonios
de los miembros del equipo de profesionales del Grupo ConVivir

A continuación comparto algunas de las vivencias y reflexiones que
surgieron luego de ver en reunión de Supervisión, la Película "El Mago
de Oz".

La propuesta de compartir la proyección en conjunto fue realizada por
la Lic. Anabella Ossani. Coordinadora del Área Psicoterapéutica de
nuestro Equipo.


"EL MAGO DE OZ"
“La película es una maravilla por el inmenso abanico simbólico
que despliega. Cuando la protagonista, Dorothy entra en ese mundo
paralelo llamado Oz, al abrir la puerta , queda asombrada ante tanta
belleza., el mismo asombro que sentí yo ante ese espacio mágico de
diversas formas y colores que lo comparo con el asombro que nos
produce cuando podemos animarnos a darle otra mirada a las situaciones
o experiencias de vida.
Ante cada suceso de mi vida suelo respirar , hacer una pausa y tratar de
vivenciarlo, por lo menos desde un par de miradas, para poder abrirme a
otras posibilidades y lecturas y luego decidir cómo abordarlo. Esta
conducta me ha permitido considerar que “nada es casual” y que a través
del compromiso y la responsabilidad puedo tomar las riendas de la
vivencia con otros recursos.
Me sentí muy identificada con Dorothy, porque presenta un
aspecto inocente , a su vez se muestra fuerte y decidida a afrontar los
hechos. En mi caso me costó un gran tramo de mi vida apropiarme de
mis aspectos fuertes y de mis variados recursos , fue un trabajo intenso
y doloroso. Una vez iniciado me animó a continuar con ese proceso tan
valioso de autoconocimiento y transformación.
La demanda de esa niña de ser escuchada sin lograrlo me conmovió.
Quizás porque yo fui una niña callada y obediente que por seguir los
mandatos familiares no se atrevía a explicitar sus necesidades. Aún hoy
me cuesta hacerlo , guardando restos de esos mandatos representados
en el “ no molestar” ( intento cada vez con más fuerza expresar mis
necesidades pero lo hago con mucha cautela eligiendo a quién y en qué
contexto)
Los 3 personajes que la acompañan fueron , para mí ,
representativos de la unidad que somos. : cuerpo, mente, emoción,
espíritu. Necesitamos de un cerebro que nos permita pensar y reflexionar,
pero también de un corazón que nos posibilite expresar nuestros
sentimientos y la valentía como una emoción vital y necesaria para
animarnos a conocernos en nuestras fibras más íntimas, amarnos y
respetarnos para luego amar y respetar a cada semejante. Vivenciar este
proceso equivale a nutrir nuestro espíritu y dejarlo fluir con la energía del
Universo del que formamos parte.
Cada escena del film, es un canto a la vida, por ese motivo
hubiera seguido viéndolo no sé por cuanto tiempo más. Me emocionó
mucho el final de la película, no sólo por lo expresado anteriormente sino
por lo que significan el hogar, la familia, los afectos…. esos vínculos
nutricios que nos acompañan a lo largo de este camino llamado “ vida”.
El mensaje que además me dejó la película es la confirmación del
“animarse a”, del desafío, de la búsqueda, del amor en toda su
dimensión y de la fé en la energía creadora”
Gracias a Ani (1) por esta propuesta , a Lili (2) y a mis compañeras que me
acompañaron y compartieron conmigo esta “maravillosa película”.
Virginia (3)

 (1) Lic. Anabella Ossani . Coordinadora del área Psicoterapéutica del Grupo ConVivir
(2) Lic. Lili Calvo, Directora del Grupo ConVivir
(3) Lic. Virginia Grassi , Psicoterapeuta y coordinadora de los Talleres de Autoestima del Grupo
ConVivir.

 Mago de OZ
Como el viaje a la tierra de OZ, la vida es un camino de baldosas amarillas
que recorremos en compañía de otros, buscando nuestros sueños.
Muchas veces pensamos que van a cumplirse mágicamente y
convengamos, que tanto cuento de hadas y otras yerbas actuales,
lámpara de Aladino mediante, contribuye a que desde niños nos forjemos
esa idea. Tarde o temprano nos damos cuenta que no va a ser tan fácil y
emprendemos nuestra búsqueda, temerosos por no saber que vendrá.
¿Alguien podrá facilitarnos aquello que ansiamos? A medida que
andamos nos vamos encontrando con personas que como nosotros
tienen también carencias, igual que los arquetipos que encuentra
Dorothy en su viaje. Nos vamos reconociendo en esos espejos,
coincidiendo, confrontando y en ese intercambio nos enriquecemos como
personas. “Nos vamos construyendo día a día” superando obstáculos,
cayéndonos muchas veces y levantándonos otras tantas, aceptando
desafíos, disfrutando de lo bello que el camino nos ofrece, librando
nuestras propias batallas internas. Es así como descubrimos que todas
las fortalezas residen dentro nuestro: la inteligencia, la valentía, la
sensibilidad, la alegría etc., todo nos viene dado como potencial y sólo
hay que ponerlas a prueba para se transformen en recursos disponibles.
Atravesamos la crisis y advertimos como los personajes del cuento, que
somos nuestros propios magos y que salvo circunstancias azarosas, el
destino está en nuestras manos. “Cumplir con nuestros sueños es una
responsabilidad de la que debemos hacernos cargo.”

 Cristina (1)
(1) Dra Cristina Recchia. Asesora Jurídica miembro del Equipo de Profesionales del Grupo ConVivir

 

El recurso del cine:
En una reunión de supervisiòn de nuestro equipo compartimos la proyección de “El Mago de Oz”, lo cual fue muy enriquecedor porque nos permitió compartir emociones en
ese momento y luego intercambiar opiniones acerca de lo vivenciado.
Tuve la sensación de acompañar a Dorothy en su crecimiento, desde un
comienzo como una niña muy infantil, mimada y a la vez exigida, que se evadía
en la fantasía, hasta la Dorothy que regresa y puede reconocer y valorar el amor
de los que la rodean. Creo que esta película resalta el realizar el viaje hacia el
interior de uno mismo, “siguiendo el propio camino de ladrillos amarillos (un
sendero de luz, diría yo) viendo lo que se puede descubrir”.
Dorothy logra descubrir lo que le dice el Mago de Oz: “Ud. siempre ha tenido
el poder, querida” y al encontrarse a sí misma, encuentra la felicidad que anhela.
Recuerdo una frase que alguna vez leí: “la felicidad no está en lograr todo lo que
anhelas sino en valorar lo mucho que ya tienes”. Puede vivir la realidad de otra
manera, con sus luces y sombras, la tía exigente en realidad, la amaba y de esta
forma buscaba que se superara. Dorothy logra reconocerlo y disfrutar del amor
que ella, el tío y sus amigos le brindan. Reconoce, a través de sus amigos que es
necesario el cerebro para descubrir y llevar a la práctica aquello que el corazón anhela, pero que no se logra sin osadía. De este modo los sueños sobre el arco
iris, no son evasión, sino proyectos que pueden concretarse.
Desde lo profesional me llevó a reflexionar que la exigencia por demás,
provoca una conducta reactiva a partir del desánimo y la disminución o pérdida
de la autoestima, en lugar del desarrollo y crecimiento que intenta propiciar.
Por lo antedicho considero enriquecedora la utilización del cine en el abordaje con las personas, ya que mediante las identificaciones y rechazos la persona puede
vivenciar sus conflictos desde otro ángulo, facilitando el manejo de los mismos.

Marta(1)
(
1)Lic. Marta Tolosa Psicopedagoga del Equipo de profesionales del Grupo ConVivir

El sueño del laberinto amarillo
Vi varias veces en mi vida la película de Oz, en blanco y negro, en sepia,
digitalizada. Su música fue el soporte de mucho de los trabajos grupales
que coordiné a lo largo de mi vida profesional. Reviví a través de ella
muchos sentimientos de la infancia, conectándome con la ternura de
Dorothy, su indefensión, el sentirse no escuchada. Me reconforté en los
momentos, cuando junto a su amada mascota, encuentra a sus
compañeros de camino, esos seres que como ella se sienten carentes de
la completud y de felicidad.
“A veces buscamos lejos lo que está muy cerca nuestro” y no vemos lo
obvio, lo que está presente. Quizás porque necesitamos recorrer ese
laberinto amarillo donde cada tramo nos enfrenta con las “sombras y
luces de la vida”, y así surge la posibilidad de conocernos.
Dorothy y sus amigos danzan juntos en el camino que los lleva a ciudad
esmeralda, superando miles de escollos por fin logran llegar. Luego al
“correrse el velo…”, ese telón que deja ver al “verdadero mago”, no
declinan…, siguen adelante en la búsqueda de lo que necesitan. Cuando
lo encuentran… falta aún algo muy importante , es descubrir como es el
regreso de la protagonista… ¿ cómo volver es la gran pregunta ? Nadie
sólo ella puede hacerlo, y aún no sabe como.. . De pronto mediante un
juego y la ayuda externa, “golpendo sus zapatos rojos”, le dice “el hada”.
Dorothy descubre muchas cosas, sus valores que siempre han estado y
ella no veía, sus aprendizajes y su capacidad de sobreponerse a la
adversidad.
Muchas veces como ella, luego de atravesar una gran tormenta, logramos
revelar lo oculto, nos damos cuenta cuantos valores estaban en nuestro
interior y no conocíamos. Descubrimos también que realizar ese viaje,
cuando no nos resignamos a que nada pudiera cambiarse, nos permitió
tal vez tener una nueva mirada más esperanzadora, viendo que hay
muchas formas de crecer, de crear, de disfrutar.
Y luego al llegar nuevamente al “ punto de partida”, nuestro hogar. Se
encienden allí la lumbre de los afectos, nos sentimos cobijados y
seguros, es todo una maravilla, valió la pena emprender el viaje y
regresar.
Fue intensa la sensación al ver la película junto a todo el equipo, un
hermoso sentimiento de pertenencia me embargó en varios momentos,
todo se potenció, lo visto antes en otros momentos de mi vida y lo que
surgió al verla en el aquí y ahora grupal. Agradezco a la propuesta de
Anabella (1), al compromiso de Virgina (2), Cristina (3) , Marta (4) , y valoro
muchísimo el intercambio compartido , que siempre me resulta tan
fortalecedor para la tarea profesional que llevamos a cabo, cada una en
su área y todas juntas a la vez.
Lili (5)

 (1 Lic. Anabella Ossani Coordinadora del Área Psicoterapéutica
(2) Lic. Virginia Grassi, Psicoterapeuta y coordinadora de los Talleres de Autoestima del Grupo ConVivir.
(3) Dra Cristina Recchia, Asesora del Área Jurídica
(4) Lic. Marta Tolosa, Psicopedagoga del equipo.
(5) Lic. Lili Calvo Directora del Grupo ConVivir

 

sábado, 4 de octubre de 2025

“El Espacio Ocupacional Autònomo” Una Alternativa para el Trabajo Social por Sandra Noemì Morgenstern

 

Èste artìculo fue publicado en la Revista ConViviendo del año 2005, se vuelve a re publicar para èste sitio, previa anuencia de su autora.En el transcurso de su elaboraciòn fui una de las colegas entrevistadas por la autora, por mi experiencia en el trabajo social autònomo.

UNIVERSIDAD NACIONAL DE LA MATANZA

DPTO. DE HUMANIDADES Y CIENCIAS SOCIALES

CARRERA DE TRABAJO SOCIAL

TRABAJO FINAL DE GRADO PARA OBTENER EL

 TITULO DE LICENCIADA EN TRABAJO SOCIAL:


“EL ESPACIO OCUPACIONAL AUTÓNOMO”

 UNA ALTERNATIVA PARA EL TRABAJO SOCIAL

ALUMNO: MORGENSTERN, SANDRA NOEMI

DNI: 22.335.082

DIRECTOR ACADEMICO: KRMPOTIC, CLAUDIA

PROFESOR TITULAR DEL TALLER DE PRODUCCIÓN

DEL TRABAJO FINAL: DR. GRANA, ROBERTO

DOCENTE TUTOR: PEDREIRA, ANA 2005

 

 

Dedicado a mi hija Madelein:

“Por ella sueño y creo   

Que todo es posible


Agradecimientos:

A mi familia, a los

Profesores  y  profesionales

 que me prestaron su tiempo

y me acompañaron.

    

Sandra, Morgenstern

Indice

Introducción   ...............................................................................................   5

 

I. Repensar la identidad del Trabajo Social   ..............................................................      8

 

   Origen y desarrollo diferencial   ...............................................................................     9

   El Trabajo Social y su espacio ocupacional   ...........................................................   15

   El compromiso y las áreas de intervención   ............................................................   20

   Oportunidad y crisis   ...............................................................................................   27

 

II. Definiendo el Espacio Ocupacional Autónomo   ....................................................   32

 

    El espacio ocupacional y el ejercicio profesional   ..................................................   32

    Trabajo autónomo. Implicancias   ...........................................................................   34

    El espacio ocupacional autónomo del Trabajo Social   ...........................................   37

    El marco legal del ejercicio profesional del Trabajo Social   ..................................   48

    La formación profesional Amplitud y limitaciones   ...............................................   53

    Las características del  espacio ocupacional autónomo del Trabajo Social   ..........   56

        ¿Usuario o cliente?    ...........................................................................................   56

         La remuneración y los recursos   ........................................................................   60

         Los tipos de servicios   .......................................................................................   64

 

III. Los servicios es el espacio ocupacional autónomo   ..............................................   67

 

      El  Estudio Social Independiente   .........................................................................   67

      La Empresa Social   ...............................................................................................   72

 

Conclusión General   ...................................................................................................   80

 

Bibliografía   ................................................................................................................   85

 

Anexos   .......................................................................................................................   89

 

   Modelo Entrevista   ..................................................................................................   90

   Matriz conceptual   ...................................................................................................   92


Introducción

    Pensar el trabajo autónomo del Trabajo Social pareciera presentar contradicciones con la esencia misma  del Trabajo social y con su conformación histórica, puesto que existe una larga tradición en la que los espacios ocupacionales disponibles y obligados para el Trabajador Social implican una relación de dependencia . Esto  ha influido en el desarrollo mayoritario de ciertos ámbitos de trabajo en instituciones públicas o privadas. Sin embargo, hoy en día los profesionales se enfrentan a nuevos desafíos que exigen replantearse las representaciones de los Trabajadores Sociales acerca de sus espacios ocupacionales.

   Dada esta situación, los propios miedos con respecto a la posibilidad de conseguir y vivir de un trabajo, en el que además pueda desarrollar mis expectativas profesionales se profundizan, pero la convicción de saber que ser Trabajador Social es mi elección incentivan la búsqueda de posibilidades, aunque no sean las tradicionales.

   Justamente, una posibilidad es generar el propio espacio de trabajo, conformando y afianzando el espacio ocupacional autónomo del Trabajo Social. Mas allá de mi propia realidad, considero que  esta alternativa se constituye en una cuestión pendiente dentro del colectivo profesional, especialmente frente a los tiempos que corren.

   De tal forma,  esta investigación giró en torno al siguiente problema:

 

¿El espacio ocupacional autónomo  constituye una

alternativa  para el Trabajo Social?

Planteándose como objetivo 

“Describir el desarrollo del espacio ocupacional autónomo  como

alternativa para el Trabajo Social”

 La hipótesis de investigación fue:


“La identidad profesional obstaculiza el desarrollo

  del  espacio ocupacional  autónomo del Trabajo Social”

 

   La  investigación se extendió desde el mes de julio del año 2004 hasta julio del 2005.

   La población de Trabajadores Sociales entrevistados tienen una antigüedad en el ejercicio profesional  de entre 6  y  30 años, desarrollando este ejercicio en espacios ocupacionales autónomos  en un período  que se extiende de entre 6 y 25 años.

   La investigación es descriptiva y la estrategia metodológica utilizada es cualitativa, ya que busco producir  “datos descriptivos  a través de las propias palabras de las personas, habladas, y la conducta observable”.  Se pretendió alcanzar la comprensión de los hechos empíricos sin perder de vista el aspecto humano, ya que lo que la gente dice y hace, es producto del modo en que define su mundo. [1]

   La técnica utilizada para la recolección de datos fue la entrevista semiestructurada, que se aplico a 8 Trabajadores Sociales que  ejercen la profesión en espacios ocupacionales autónomos dentro de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y el Gran Buenos Aires. La amplitud del universo geográfico se justifica en la dificultad para conseguir  una cantidad cualitativamente representativa de Trabajadores sociales que ejerzan su profesión en espacios ocupacionales autónomos para ser entrevistada, en virtud de su escaso desarrollo dentro del colectivo profesional y considerando que los Colegios profesionales no llevan un registro del ámbito en el cual los Trabajadores Sociales se desempeñan.

   En el primer Capítulo se exploró el desarrollo del Trabajo Social, tratando de reconocer las distintas identificaciones que conforman la identidad profesional y que contribuyen  a la constitución de ciertos espacios ocupacionales, mediante un  breve análisis histórico, en un constante movimiento entre el pasado y el presente.

  En el segundo Capítulo se  pretendió dilucidar la relación entre el espacio ocupacional autónomo y el ejercicio profesional del Trabajo Social,  considerando el significado que adquiere el ejercicio profesional en un contexto de trabajo autónomo, teniendo en cuenta el horizonte en el que se desenvuelve y su viabilidad, tratando de identificar  los aspectos sobresalientes que adquiere el desarrollo profesional en este espacio ocupacional autónomo, desde la percepción de los Trabajadores Sociales que desarrollan este espacio.

   En el Tercer Capítulo se describieron los distintos  servicios que se identificaron, teniendo en cuenta las clasificaciones intentadas en el capitulo precedente y el marco de referencia desde el cual es prestado el servicio concreto de los Trabajadores Sociales entrevistados.

   Finalmente, a modo de conclusión, se intento relacionar todos los elementos que fueron analizados, con la pretensión de que se puedan constituir en aporte para introducir como alternativa profesional el espacio ocupacional autónomo del Trabajo Social.

 

 

I. Repensar la identidad del Trabajo Social

 

      El Trabajo Social, como “actividad socialmente construida”[2], a lo largo de su desarrollo histórico, en relación a los actores que participan en ella y la sociedad en la que se desenvuelve, ha ido adquiriendo ciertos valores  y características  que conforman la identidad profesional, y que por ende han influenciado en el ejercicio de la profesión, generando identificaciones, con el estado o con los sectores populares, que fundan determinadas representaciones y espacios ocupacionales ligados al trabajo bajo relación de dependencia.

   Considerando lo dicho, se explorará en los orígenes  del Trabajo Social, tratando de reconocer estas identificaciones que pasan a formar parte de la identidad profesional,  y construir la posibilidad de pensar a partir de ellas  el espacio ocupacional autónomo como una alternativa para el Trabajador Social.

   Corresponde aclarar que este  breve análisis histórico no pretende ser lineal, y que por lo tanto no se basa en fechas ni hechos concretos, sino en los elementos que aparecen a través del desarrollo de la profesión  y que se constituyen en nudos centrales de su identidad. Por ende, se irá al pasado para volver al presente, en un constante intento de esclarecerlos.

   De tal forma en este capítulo se pretende desentrañar estos elementos, considerando en primer lugar el origen del Trabajo Social en tanto tránsito de las prácticas de ayuda y asistencia hacia las prácticas profesionales, tratando de señalar las identificaciones, que en su conjunción conforman un desarrollo diferencial del Trabajo Social con respecto a otras profesiones.

   Luego se explorará la relación del espacio ocupacional con el Estado y su constitución como profesional remunerado, y la fundación de un espacio ocupacional tradicional. También se intentará dilucidar el compromiso que asume la profesión con los sectores carenciados y el desarrollo de nuevos espacios de intervención. Finalmente, se pensarán las circunstancias actúales en las que debe desenvolverse el Trabajo Social, considerando que se le presentan como oportunidades y crisis que interpelan su identidad profesional y sus espacios ocupacionales.

   Cabe destacar que todos estos elementos emergen fuertemente interrelacionados, siendo incluso difícil separarlos para su análisis, por lo cual, en algunos momentos, irán  apareciendo de manera combinada.

 

 

Origen y desarrollo diferencial

 

   Pensar la identidad del Trabajo social implica indagar en su pasado, en el origen de la profesión, “...regresar al mito fundacional del Trabajo Social fundado en la visión de sus protoformas...”[3]

   Históricamente el Trabajo Social como profesión surge a partir de las distintas prácticas de ayuda y asistencia social, sin embargo, se produce una ruptura que introduce al trabajador social dentro de la división socio-técnica del trabajo, a partir de su incorporación como agente asalariado dentro del estado, y como respuesta frente a la cuestión social, siendo esté quien lo legitima.

   A pesar del avance que produce la profesionalización de la asistencia social, hasta el día de hoy la caridad y la filantropía, la beneficencia y la política, se continúan ejerciendo simultáneamente al  quehacer profesional, quedando el Trabajo Social ligado estrechamente a estas prácticas.

    La institucionalización de la profesión  incorpora un saber práctico a la beneficencia privada, siendo el estado quien aporta el espacio laboral, donde el trabajador social en carácter de asalariado ocupa un lugar especifico como colaborador en el mantenimiento de su poder;  y que, desde el punto de vista del saber, recibe el aporte de otras disciplinas sociales, como vertientes de las que se extraen en “préstamo”  técnicas y  conceptos para su saber especializado. A partir de esta configuración el Trabajo Social realiza su desarrollo profesional  desde ciertos valores y espacios ocupacionales.

  Desde una postura evolutiva, los principios del Trabajo Social se pueden encontrar en el origen mismo de la sociedad, donde el hombre trata de dar respuesta a sus necesidades a través del mutualismo, la protección y la sociogestión, que según Jorge Torres Díaz, son principios propios de la naturaleza  del hombre, que se van deteriorando con el avance de la sociedad de clases.[4]

   En este sentido, la asistencia social es responsabilidad comunal, y por lo tanto significa la búsqueda del bienestar general,  ya que es lo que da motivo de ser y cohesión a la sociedad, los seres humanos se agrupan para mejorar y facilitar su vida. Aunque de manera deteriorada, estos principios se mantienen en la actualidad: la asistencia social es responsabilidad del estado, en tanto representante de la comunidad, como de las instituciones privadas y personas particulares, en tanto miembros de la misma, aplicándose, según la política vigente, en mayor o menor grado el principio de subsidiariedad.

   Esto deriva en dos situaciones, que por un lado existen diferentes formas y espacios de asistencia social, donde la responsabilidad central por ella  irá cambiando de manos, al ritmo de los cambios socio-políticos que se dan en la sociedad, siendo a veces disputada, otras rechazada y  las mas de las veces, compartida  por los distintos grupos de poder,  y que de acuerdo a quien detente la preeminencia se modificará la concepción de asistencia social, tanto en su sentido como  en la forma de aplicarla.

  Así, la concepción de la asistencia social variará según el tiempo, lugar y condiciones socio-políticas. En su umbral, esta era determinada por las exigencias de cooperación mutua para subsistir en un medio hostil, donde los lazos solidarios se basaban en la tenencia comunitaria de los recursos. Las necesidades de los hombres eran satisfechas mutuamente, sin diferencias individuales, a través del producto mancomunado, la cooperación y la solidaridad.  Desde esta posición, es posible encontrar un intento de retorno hacia los orígenes más remotos de la asistencia social, en la postura más crítica del Trabajo social, especialmente durante el período de Reconceptualización, que propone como objetivos de la profesión, transformar radicalmente lo existente, en un intento de recuperar la sociedad en su primer sentido.  

   Según lo dicho, las primeras características de la asistencia social, denominada natural, son la cooperación, la solidaridad y la ayuda muta, pero esta se va modificando hasta  convertirse en una ayuda voluntaria, principalmente de parte de los poderosos, a los más desfavorecidos, ya sea como deber religioso o como respuesta a la multiplicación de las necesidades sociales insatisfechas.

   La asistencia social pierde su sentido comunitario, para ser considerada expresión de buena voluntad individual, expresión de bondad y fuente de autogratificación, manifestación de celo religioso y/o filantrópico, incorporándose también estas características al nuevo profesional; a la vez que, el aumento de la pobreza, exige nuevas técnicas, con lo cual se inicia un periodo de tecnificación y racionalización.

   Al intentar unificar ambos aspectos esta nueva profesión incorpora:  “... Ciertos valores que estructuraron la practica profesional, en no pocas oportunidades fueron tomados desde lo abstracto y de este modo han impedido reconocer las causas últimas que están a la base de los conflictos sociales que se manifiestan, y que como demandas se presentan al trabajador social...”[5]

    De esta manera se pueden observar dos elementos, la incorporación de ciertos valores y cualidades, “requisitos” para ser un buen profesional, a la vez que el inicio de la tecnificación de la Asistencia Social, es decir la profesionalización del futuro Trabajo Social.

   A pesar de esta profesionalización la Asistencia Social, como la mayoría sigue denominando al Trabajo Social, es considerada de carácter voluntario, vocacional y ejercido por personas con ciertos dones, competencia natural, especialmente de las mujeres.

   Decir que en la Argentina los antecedentes de la profesión se encuentren ligados a la postura medico-higienista, no niega estas connotaciones, ya que el carácter vocacional de la misma proviene de su origen como apostolado social laico, ligado a la doctrina social de la iglesia, tanto como de la filantropía, marcando el perfil misional de la actividad profesional,  que sobrevive a su proceso de tecnificación y profesionalización.   Esto implica un fuerte sentido vocacional y voluntario, ya que el Trabajo Social es concebido más como un llamamiento divino, una misión a desarrollar, y no como una elección racional, perdurando en el tiempo y generando una imagen mistificada de la profesión.   

   Lograr diferenciarse del ejercicio de la caridad y la filantropía es una tarea compleja porque la intervención profesional del Trabajador Social se configura como un espacio predominantemente destinado a personas que detentan  “...ciertos atributos femeninos [...] (abnegación, sensibilidad, instinto maternal, entre otros)...”[6]

   A su vez, el Trabajador Social también, como profesional, asume ciertas características acorde con estas identificaciones, considerándose y siendo considerado como: “...persona de buena voluntad y obediente al mandato divino o ético, incorporando las características particulares que dichas referencias estipulan para el “personaje”: vestirse con modestia, ser comprensivo, paciente, abnegado, bondadoso, poseer espíritu de entrega, de sacrificio, de servicio y amplitud de miras. Todo esto sin esperar recompensa alguna, ni elogios, ni beneficios personales. Más aún debe comprender la ingratitud del prójimo “poner la otra mejilla”. Ser la encarnación del bien, del amor y del compromiso. Predicar con el ejemplo, dejar de lado la soberbia y la ostentación, entre otras cosas...”[7]

   Esto se constituye en un claro obstáculo a  la hora de hacer prevalecer sus opiniones y propuestas ante la comunidad, porque al no asumir un rol central, o si se quiere un espacio de poder, pocas veces logra acceder a las posibilidades que ofrecen los medios de comunicación, no solo como medio de expresión, sino como una forma de hacer conocer el real alcance de sus funciones, de tal modo lo expresa uno de los profesionales entrevistados:

 

“... hasta el día de hoy hay que explicar que pueden hacer los Trabajadores Sociales, tanto a otras profesiones como a los particulares, esto es desgástante...”

Trabajador Social 1

 

   Retomando el tema, lo vocacional se encuentra muy ligado a lo voluntario, ya que esto impediría poner un precio a magnánima tarea, determinando el carácter gratuito de la tarea profesional, sin embargo, esto se logra superar parcialmente cuando se trabaja dentro del estado o una institución privada, generalmente religiosa, donde la remuneración es mistificada y toma el sentido de premio por la misión cumplida, lo que le permite subsistir al Trabajador Social, a la vez que mantener, el compromiso con los que menos tienen, sentido que no se logra cuando el mismo debe ser pagado directamente por la persona-usuaria. Desde este lugar es difícil poder pensar en un espacio ocupacional autónomo.

   Estas representaciones tienen tanto peso que “ En el propio imaginario del Trabajo Social estas imágenes se van resignificando incluso -nos atrevemos a decir- entre los profesionales que intentan romper con la figura del “buen samaritano”, y de esta manera vemos a menudo cómo el necesario compromiso social se convierte en la imposibilidad de poner límites a la multiplicidad de demandas, y la aceptación medianamente pasiva de bajos salarios o la incorporación a una institución en carácter de ad honorem, se reinterpretan en una suerte de identificación con los que menos tienen. Vistas desde afuera, estas identificaciones suponen una homologación de prácticas y la posibilidad de pensar que cualquier persona de buena voluntad puede ocupar ese lugar. Aquí el punto de debate tiene que ver con una diferenciación clara entre ética, y voluntarismo o “moral sacrificial”.[8]

      Por otra parte,  se suele insinuar que esta profesión se asienta sobre un conocimiento que las mujeres naturalmente poseen, si se acepta esto se deriva en una practica fundada en el sentido común, que impide el desarrollo de un cuerpo de conocimientos científicos que permita superar cierto grado de subalternidad respecto de otras profesiones, pero contrariamente, y tal como afirma Claudia Krmpotic[9], no es el carácter de femenino que ostenta la profesión lo que deriva en esta situación, sino justamente la dificultad para  producir una teoría sistematizada, condición que es alcanzada, pero solo parcialmente.

   De tal modo conocimiento, remuneración y status se relacionan con los elementos antes señalados. Es interesante señalar que otras profesiones, como  por ejemplo la medicina y la abogacía, al igual que el Trabajo Social, en sus orígenes eran consideradas tanto de carácter vocacional como  voluntario, considerando incluso incompatibles sus servicios con la idea de beneficio, donde, algunas veces, pero solo en forma posterior se entregaba una recompensa, siendo la actividad desarrollada por estos invaluables en su precio y por lo tanto impagables. Sin embargo, ambas profesiones, logran un desarrollo fundado en un consistente corpus teórico, que les permite mantener el reconocimiento del paciente- cliente, además de una paga. [10] Acorde a lo expresado uno de los profesionales entrevistados enfatiza:

 

“...Esto de yo no me llevo los laureles se relaciona con [...] la vocación, así como

estas cuestiones no aparecen tanto en las profesiones liberales como la

Abogacía, Contador, y  si aparecen en estas otras más ligadas al sufrimientos

humano, entonces quitan todo el componente económico, te dejan solamente

el componente afectivo, acá el componente afectivo lo utilizan ideológicamente

para naturalizar una situación de que somos buenos y por eso estamos con la

gente, [...]. Entonces los que saben, los que tienen el concepto de conocimiento

son otros y nosotros somos los buenos que estamos al lado de la gente...”

Trabajador Social 8

 

   Entonces, el Trabajo Social como profesión, realiza un transito diferencial a las profesiones nombradas, incorporando una imagen idealizada del ser profesional, donde la característica de profesión voluntaria, es superada no sin dificultades, sumándose una profunda dificultad para producir teoría sistematizada, si bien en su origen tienen una  base común, de modo que estas   “...profesiones arquetípicas   [...]   muestran una trayectoria exitosa, sobre la base de un incremento constante de poder político  en el mercado  de   trabajo   para    sostener     el  status profesional y obtener cada vez mejores recompensas por los servicios profesionales...” [11] Siendo la forma de ejercicio tradicional de estas profesiones el trabajo autónomo,  desarrollando posteriormente el trabajo bajo relación de dependencia.

   Muchas veces los Trabajadores Sociales tienen que lidiar con una posición subalterna que se les asigna frente a otras profesiones, que se corresponde con lo anterior y que también se puede relacionar  con su origen como ayudante técnico del médico o del abogado. Esto deriva del origen  del Trabajo Social ligado  a la concepción médico higienista, donde son médicos los que favorecen y promueven la profesionalización del Trabajo Social. Esta situación es superada con la ampliación de la formación profesional y los ámbitos de intervención, sin embargo la dificultad para incrementar su autonomía en base al conocimiento resulta  en “...un alto nivel de imprecisión del dominio teórico que resulta de interés profesional, de la materia sustantiva, lo que redunda en indefiniciones en cuanto a las habilidades profesionales y estrategias metodológicas, con relación al campo en el que se habrá de actuar.” [12] Justamente, en la actualidad el colectivo profesional se encuentra realizando un esfuerzo permanente para superar esta situación.

   Otro elemento fundante y que puede explicar algunas de estas identificaciones es la constitución de ciertos espacios ocupacionales, denominados tradicionales.

 

El Trabajo Social y su espacio ocupacional.

 

   La temprana incorporación del Trabajador Social dentro del Estado va a influir permanentemente en el desarrollo del Trabajo social como profesión, de tal modo que “hoy en día, el Trabajo Social ocupa un lugar reconocido por la organización social siendo, a menudo, confundido y asimilado por las propias estructuras administrativas y burocráticas de los estados modernos”.[13]

   El Trabajador social al ser reconocido oficialmente por el Estado, pasa a tener un lugar permanente dentro de las administraciones públicas, situación que se consolida, con la llegada del “Estado de Bienestar”, a través del aumento de los puestos de trabajo y presupuestos destinados a los servicios sociales. De esta forma Claudia Krmpotic explica como se fue dando un “proceso de asimilación del Trabajo social a la perspectiva estatal”, señalando que, no obstante, la perspectiva de intervención en la acción social, se mantuvo claramente diferenciada entre el “sistema de Trabajo Social” y el “sistema de los Servicios Sociales”, que no siempre van a coincidir en sus objetivos y medios.

   Ya en su época, Mary Richmond prevenía del riesgo que significaba que el Trabajo Social sea absorbido por el Estado o por los servicios públicos, sin que la profesión haya adquirido la debida preparación, lo que podría significar que quede “...solamente la forma sin el fondo...”, previsoramente ella pudo detectar los conflictos y riesgos de ser identificados con una perspectiva estatal, señalando que era necesario que dentro del servicio público existieran garantías de independencia ante el poder político, y que a su vez, los trabajadores sociales debían sostener los distintos espacios de trabajo, ya que solo bajo estas condiciones sería favorable la incorporación a los poderes públicos. [14]

   El trabajo social dentro de las estructurales gubernamentales se constituye en respuesta alternativa a la cuestión social, separada tanto del estado como de la clase trabajadora, encontrando su legitimación, no en los sectores con los cuales trabaja sino en las clases dominantes, especialmente en el Estado que al incorporarlos a su estructura y organización gubernamental se convirtió en su principal espacio ocupacional, dándole un estatuto y sancionándola legalmente, y a la vez generando una dependencia salarial. Así la asistencia social se institucionaliza como profesión sin haber logrado crear las condiciones, ni los espacios de inserción profesional.

    Se podría especular con que esta situación resulta ventajosa o cómoda, si se quiere, para los Trabajadores Sociales, y en ciertos períodos, donde hay mayor coincidencia entre los objetivos y medios de estos y del Estado es así y  resulta en un notorio fortalecimiento del colectivo profesional, pero, se debe considerar que también se constituye en una fuente de malestar y de constantes contradicciones cuando encuentra que, desde este lugar, su  intervención profesional guarda una estrecha dependencia del aparato estatal, y por ende, su dinámica, organización, recursos y objetivos son determinados más allá de su control. Y es, justamente, en esos momentos negativos cuando los trabajadores sociales generan diferentes estrategias para superar esta contradicción, unas veces exitosas y otras no,  produciendo, en los casos negativos, frustración y/o adaptación.

   Justamente, el proceso de Reconceptualización al reflexionar críticamente sobre los fundamentos de la profesión  coloca frente a los Trabajadores sociales el dilema que presentan sus espacios ocupacionales, especialmente dentro del Estado, porque “El Trabajador Social, [...], ha caído y cae aún en la ilusión de que él es el motor de la transformación social, cuando es en realidad un instrumento de las clases dominantes al servicio de la legitimación del sistema. Dicho rol esta determinado por la naturaleza misma de su tarea y se realiza (en tanto persista al menos el sistema social como marco de referencia) con prescindencia de las intenciones o puntos de vista de los actores. En ultima instancia la dependencia salarial de los Trabajadores Sociales actúa como garantía”.[15] Esto deriva para los Trabajadores Sociales en una situación compleja, ya que como ser humano necesita de una remuneración para vivir, y como profesional debe encontrar una vía que le permita responder a este dilema, vivir de su trabajo y contribuir a la emancipación de la sociedad. De tal forma trabajar dentro de las estructuras estatales, es muchas veces, incompatible con las aspiraciones profesionales.

  Sin embargo, el Estado no es el único proveedor de espacios de trabajo, a pesar de ser el mayoritario especialmente en su período de “Estado de Bienestar”, sino que existen una gama muy variada instituciones, denominadas el “Tercer Sector”, que constituyen fuentes de inserción laboral para los trabajadores sociales.

   Indagando en el mercado laboral argentino, se encuentra que hasta la década del 40 la inserción de los primeros Trabajadores sociales se da tanto en instituciones de la Sociedad de Beneficencia, como en instituciones asistenciales católicas, de la propia iglesia o de  organizaciones católicas laicas, fundando espacios de trabajo tradicionales.[16]

   Con el correr de los años se incrementan distintos tipos de instituciones privadas que incluyen  Trabajadores sociales en su plantel. El aumento de estas instituciones se encuentra en estrecha relación con la retracción del Estado  de su rol benefactor, que convoca a los viejos mecanismos de solidaridad, recurriendo a sectores de la sociedad civil, en los que deposita parte de sus funciones sociales.

   “El denominado tercer sector no tiene unos límites muy precisos. Así bajo la amplia rúbrica de asociaciones voluntarias, se encuentra una extensa gama de organizaciones; religiosas; profesionales; sindicatos; cierto tipo de escuelas; fundaciones filantrópicas, culturales y de servicio; agrupaciones deportivas o éticas, de recaudación de fondos, de defensa de determinados grupos de personas o de bienes, etcétera. Entre sus características destacan las siguientes: ser un grupo organizado de personas, no gubernamental, de pertenencia y participación voluntarias, constituido para satisfacer los intereses comunes de sus miembros.”[17]

   Así, el Trabajador social, como profesional remunerado, se desempeña dentro de instituciones públicas o privadas, siendo las segundas del denominado Tercer sector.

   La relación que mantiene el Trabajador social estas instituciones, sean públicas o privadas, no siempre se encuentra libre de conflictos, a pesar de ello  “El ejercicio privado de la profesión no ha sido frecuente. Curiosamente el conflicto con la organización empleadora [...] no se ha resuelto por la vía de la independencia, abordando un trabajo autónomo, sino más bien por la vía del trabajo voluntario no remunerado.”[18] Puede resultar ilustrativo lo que refiere uno de los Trabajadores Sociales entrevistados:

 

“...yo tengo muchos colegas que me dicen estoy cansado de hacer papelitos,

de llenar informes, como que se resignan y por ahí me dicen vos siempre

estas entusiasmada y seguís, yo quiero estudiar otra cosa pero que no

se relacione con el Trabajo Social, esto también tiene que ver con

el poco cuidado que hay en las instituciones de los profesionales...”

Trabajador Social 1

 

   Sin embargo, según Lourdes Gaitán, no parece previsible que el trabajador social llegue a ser remunerado por personas individuales que demanden su ayuda, pero señala que se puede vislumbrar un mercado emergente en el desarrollo de consultorías que tienen como clientes a grandes instituciones.

   María Cristina Melano amplia la cuestión, señalando que se debe considerar que “...en las relaciones contractuales para la prestación de políticas y servicios se presentan cambios: el Estado también delega la prestación de servicios contratando a terceros para su efectivización. En este marco, los problemas sociales no han dejado de existir, por el contrario aparecen como objeto de intervención nuevas cuestiones, que exceden la pobreza y se vinculan con la exclusión social relacionada con el género, las etnias, la generación. Captarlos y elaborar proyectos a través de grupos cooperativos que efectúen venta de servicios al Estado o a ONG. puede constituir una salida, en la que quizá los trabajadores sociales puedan asumir roles de principalidad, autonomía o complementariedad y no de subordinación tal como se ha dado en nuestra experiencia histórica.”[19]

   En este sentido, se podría considerar que el Trabajo Social norteamericano presenta la posibilidad de pensar al profesional como un prestador de servicios. En ese país, con una débil tradición católica, el profesional es considerado un prestador de servicios que reclama una remuneración y se presenta como portador de una calificación técnica, enfatizando la intervención individual y familiar, siendo el individuo el que debe adaptarse a la sociedad, y que, por lo tanto, favorece el aporte de otras ciencias, especialmente de la Psicología, siendo  Mary Richmond la creadora de la primer Teoría del Trabajo social apoyada en la investigación.

   En su momento,  Mary Richmond ya planteaba la posibilidad de ampliar los espacios ocupacionales, tal como lo presenta Claudia Galvani en un articulo de la revista Trabajo Social y País, donde transcribe una nota en la que se cuenta que: una mujer, voluntaria de la COS (Charity Organization Society), solicita la ayuda de Mary Richmond, después de hablar, y ante la sorpresa de esta, la mujer le ofreció como paga 3 dólares.  Mary Richmond acepta la paga, no sin antes cuestionarse si esto era ético, sin embargo concluye que la paga fue ofrecida por su trabajo privado y no por los servicios usuales de la organización. Posteriormente, la misma escribe sobre las posibilidades del ejercicio privado de la profesión, manifestando que la habilidad de los Trabajadores Sociales puede ser utilizada tanto en la casa de los ricos como de los pobres, siendo que en ambos la personalidad puede verse afectada.[20]

   Gustavo Parra[21] señala que a partir de los años 40, el Trabajo Social latinoamericano entra en contacto con la influencia norteamericana, lo que genera el crecimiento de instituciones socioasistenciales estatales, paraestatales o autárquicas, incorporando la noción de comunidad como matriz analítica de la sociedad capitalista, introduciendo los métodos de caso, grupo y comunidad, pero manteniendo  las característica de su matriz fundante de origen europeo.

   De tal modo, el Trabajo social latinoamericano  incorpora ciertos componentes técnicos de origen norteamericano, predominantemente los métodos de intervención, que son los que, predominantemente, se mantienen hasta la actualidad. Está influencia es a veces aclamada, y muchas veces  negada, principalmente en la formación universitaria, y por lo tanto, solo pudo inscribir, entre los profesionales latinoamericanos, una débil identificación como un prestador de servicios.

   Justamente, por ello, en Latinoamérica, esto débilmente resulta en la posibilidad de generar el espacio ocupacional autónomo, pero se puede observar que el trabajo autónomo de la profesión, por lo menos en Norteamérica, no es reciente, ya que se pueden hallar diferentes aportes a través de su historia. Presentándose como posible y aceptable el servicio privado del Trabajador Social, pero hablar del espacio ocupacional autónomo de esta profesión en Latinoamérica presenta sus diferencias, ampliando esta opción, como se verá en el próximo capitulo. 

   Otro factor determinante, y que de cierta forma contribuye en la constitución y mantenimiento de los elementos ya analizados, es la larga tradición del Trabajo social junto a los sectores populares.

 

El compromiso y las áreas de intervención

 

   Lo social, los problemas sociales, el bienestar social, liberación del hombre oprimido, acompañar y apuntalar demandas populares, transformación de situaciones sociales, concienciar, organizar, practica militante, situaciones de carencia,  la problemática vital de la vida cotidiana.[22] Este listado aparece en distintas definiciones que se hacen acerca del objeto de intervención del Trabajo social, esto demuestra lo escurridizo que resulta ser el mismo, de lo cual deriva una variedad de definiciones, donde objetos, propósitos, identidad, ideología se funden configurando sentidos que muchas veces no logran expresar más que una posición, una opción personal. De allí que sea más fácil definir al Trabajo social por lo que los trabajadores sociales hacen o las áreas en las que se desempeñan más que por su objeto de intervención.

   En tal sentido Quiroz Neira dirá que el Trabajo social “...es una profesión compleja y transdisciplinaria.”[23] Situación que se configura, justamente, a partir de esta dificultad para definir y delimitar su especificidad en lo social.

   No obstante, esta complejidad, es dable aceptar que un objeto reconocido es la cuestión social, que a través de los años va adquiriendo diferentes interpretaciones, enraizando dentro de la profesión una opción ideológica, un compromiso con los sectores populares que implica tomar partido por los pobres y luchar por ellos, constituyéndose esto en misión y causa del Trabajo Social.

   De este modo, el Trabajador Social intenta trabajar con grupos y comunidades, priorizando la comprensión de la sociedad y sus problemas, es la sociedad la que debe ser modificada,  aspira a la universalidad de la asistencia social, aunque difícilmente alcanza peso o influencia en las áreas decisionales o espacios ocupacionales en los que se desenvuelven.  Esto no significa negar esta posición, sino que “...La opción ideológica es válida en la medida en que se acompañe el discurso con acciones concretas, con estudios específicos que revelen las miserias, los sufrimientos y las indigencias de los sectores con quienes trabajamos a diario.”[24] Estas acciones concretas significarán también poder buscar alternativas que permitan ubicar al profesional en posiciones de principalidad.

   Además de la cuestión social, a lo largo de su desarrollo histórico el Trabajo Social incorpora a su quehacer profesional  nuevas demandas que surgen como emergentes de la realidad, porque el Trabajador Social como profesional ha ido ganando y generando, en virtud de la acumulación de saberes y habilidades, ciertos ámbitos de intervención en problemas sociales que exceden la cuestión de la pobreza.

   Según Kisnerman “El Trabajador Social es un profesional que opera en un área específica, enfrentado con las personas involucradas en una amplia gama de necesidades y problemas sociales. ¿Siempre son tales? Si un conjunto de personas de la Tercera Edad, aun sin mayores necesidades materiales, nos demanda formar un grupo para conversar, para divertirse, ¿dónde esta el problemas social? La demanda problematiza la soledad en la que viven la mayoría de esas personas. Y este es el problema social, porque se fue construyendo en una pérdida trama de relaciones sociales.”[25]

   De tal forma, es dable aceptar que los problemas sociales en los que interviene el Trabajador Social exceden las problemáticas de la pobreza, aunque los incluya preferencialmente, presentándose las demandas como una amplia variedad de posibilidades de espacios ocupacionales.

     En este sentido, vasta con reflexionar, brevemente, las áreas de intervención en los que se ha ido desempeñando el Trabajo Social, en este caso se consideran los nombrados por  Natalio Kisnerman:[26]

 

·        Gestión local como proceso de transformación de una colectividad humana, estimula las iniciativas locales, la participación de los actores, asegura la mejor calidad de vida a la población, desarrolla la producción de empleo, construye la ciudadanía y la integridad social y ecológica.

·        Gestión ambiental vinculada a la salud y a la educación, ha ido logrando independencia, dada la influencia del medio ambiente sobre los estilos de vida, las costumbres, la cultura y la vida misma, y que tiende a la coordinación de acciones en torno al mejoramiento y cuidado ambiental.

·        Trabajo social con niños, adolescentes y jóvenes se presenta como el área más compleja, donde a pesar de las leyes protectoras, se ven expuestos a la deshumanización, profundizándose en los casos de pobreza. Se puede hablar de droga, mendicidad, prostitución, violencia, maternidad prematura, desnutrición y hasta muerte. Siendo necesario intervenir desde el respeto y la honestidad. En los conflictos de la adolescencia acompañarlos en su construcción de identidad, necesidad de ser, de elegir una carrera, de encontrar un trabajo, de su sexualidad, que generalmente no son atendidos por padres ni educadores. Colaborando en los procesos educativos para la solución de sus problemas de aprendizaje y en la orientación productiva y sana de su tiempo libre. También en el caso de que se presente alguna minusvalía asegurar un trabajo conjunto entre institución, familia y comunidad. Se puede agregar lo que respecta al tema de becas y subsidios educativos.

·        Tercera edad, adquiere mayor relevancia en los últimos años, donde el aumento de ancianos comienza a exigir un tratamiento especial, ya que muchas veces se ven expuesto al aislamiento, problemas de depresión, abandono, rechazo y hasta hostilidad, siendo la soledad uno de sus mayores problemas, donde los asilos y geriátricos aportan servicios materiales y de salud, pero no de afecto, reconocimiento y recreación. Es necesario darles un espacio de narración de su experiencia, organizar servicios domiciliarios y sensibilizar a familias y comunidades para construir redes contenedoras de sus ancianos.

·        Mujeres, hoy encuentra vigencia en lo que  se denomina la problemática del “género”, que remite a la construcción social desigual entre ambos sexos, basadas en la relaciones de poder y jerarquías asimétricos que se dan entre hombres y mujeres. En lo que refiere a las problemáticas de la pobreza se podrá hablar de una feminización, donde la mujer muchas veces se convierte en el sostén de la familia, ya sea sola o con un marido desempleado, en trabajos donde no cuentan con la protección legal correspondiente, sumándose las tareas de la casa y el cuidado de los hijos. También  se podrá hablar de violencia, discriminación, maltrato conyugal que muchas veces no se cuentan por vergüenza, por los hijos o por dependencia económica. Por lo tanto se busca trabajar en talleres, hablar de sus sentimientos, de revalorizarlas, de fortalecer su autoestima y capacitarlas para todo lo que tiene que ver con su existencia.

·        Inmigrantes e interculturalidad, refiere a las personas que abandonan su país de origen para vivir en otro, ya sea por motivos políticos, étnicos, religiosos o económicos, por lo tanto se buscará seguridad o mejores condiciones de vida, según sea el caso. Se manifestará en diversos problemas relacionados con el desarraigo, la discriminación, necesidades instrumentales y existenciales, la exclusión. La tarea consistirá entonces en apuntalar su inserción en la sociedad con iguales derechos y obligaciones que los nacionales, orientarlos  en su encuentro y comunicación con otros grupos, y sostener y apoyar la contracultura, en el sentido de rescatar y afianzar la identidad cultural. Por otra parte, también se debiera capacitar a  los futuros inmigrantes sobre las ventajas e inconvenientes de la migración y acerca de lo que concierne a la ambientación en el país de acogida.

·        Derechos Humanos, pueden sufrir atropellos no sólo en virtud de un régimen político, sino como consecuencia de un modelo económico, a la miseria, a la violencia, siendo entendidos hoy como defensa de la vida y de la libertad de las personas. La tarea consiste en brindar apoyo a quienes son victimas de la violación de cualquiera de sus derechos, capacitar para que las personas conozcan sus derechos y obligaciones y utilicen los recursos que están a su disposición para protegerse. Favoreciendo el trabajo interdisciplinario y en grupo, y contribuyendo  a la promoción social y humana en pos de la construcción de una cultura de derechos humanos mediante acciones educativas.

·        Ámbito laboral, se relaciona con la problemática de la distribución de la riqueza obtenida, proviniendo tanto del sector empresarial como del sector obrero. Dentro de la empresa la falta de una política social y relegamiento de lo humano a niveles secundarios, y de parte del segundo desconocimiento de sus derechos, falta de solidaridad, y en ambos, conflictos internos de la empresa, a los que se suman problemas provenientes de los medios familiares y comunitarios. La tarea  consistirá en la mediación de los conflictos, identificación de problemas específicos de cada sector de trabajo y las modificaciones necesarias que surjan: formación profesional, cultura, alfabetización, recreación, seguridad, cooperativas, comedores, vacaciones, biblioteca, plan de préstamos, campañas sanitarias y de prevención de accidentes. Asesoramiento a nivel gerencial para favorecer la democratización y cogestión. Finalmente tramitación de jubilaciones, pensiones, indemnizaciones por accidentes. Sin embargo, el tema laboral no se limita a la empresa, ya que actualmente la alta desocupación a generado  estrategias autogeneradas para producir ingresos, en ese caso la tarea del Trabajador Social será de orientación hacia los recursos, facilitador de articulación y relaciones entre diversos acores, tratando de dar respuesta a quienes buscan un medio de reinsertarse a la actividad laboral.

·        Seguridad Social, tendiente a garantizar el derecho a toda la población de ser protegida ante una emergencia y / o carencia que afecte su estándar de vida mínimo para vivir con decoro, cabe señalar que ellas no llegan en igualdad de condiciones y calidad a toda la población, se fundan en el principio de solidaridad, cubriendo ciertos riesgos: becas, pensiones, subsidios de desempleo, accidentes de trabajo, enfermedades, maternidad o adopción, fallecimiento, ayudas familiares, entre otros, también brindan prestaciones en salud, turismo social, recreación, capacitación y ayuda domiciliaria, el Trabajador Social aparece mediando el otorgamiento de estos beneficios.

·        Vivienda, se centra en la dificultad de acceso que tienen los sectores populares, sin capacidad financiera para adquirirlas y / o construirlas con las condiciones mínimas de confort, y que se profundiza frente a la falta de una política coherente frente al problema. Las respuestas tradicionales son la construcción de viviendas de interés social de parte de organismos estatales, que disminuye con las políticas de ajuste, o ayuda mutua, cooperativas, condominios y esfuerzo propio. La tarea del Trabajador Social deberá favorecer el trabajo en conjunto, la participación, comunicación, acceso a recursos.

·        Organismos judiciales, en ellos el Trabajador Social tendrá como tarea aportar los elementos que permitan comprender la situación que llevó a la intervención judicial, ya sea por delitos, abandono de personas, divorcio, tenencia de hijos, adopciones, libertad vigilada, internaciones, egresos. Además, le compete el trabajo con niños de la calle, derivación de menores detenidos, orientación a sus padres, y especialmente educar para que la prevención y rehabilitación sean una construcción social.

·        En la formación profesional, en lo que hace a su tarea docente es el animador, facilitador de un proceso de enseñanza-aprendizaje.

 

    A pesar de la amplitud la lista no se agota, se podrían agregar temas como ciudadanía, adicción, discapacidad, ecología, en salud enfermedades como el SIDA, capacitación a colegas y otros profesionales o particulares, supervisión, la experiencia acumulada en el trabajo con familias, trabajo con grupos, entre otros, sin embargo, a pesar de que algunas de estos temas presentan innovaciones, se encontrarán entrecruzadas con las problemáticas que se presentan en las áreas ya nombradas por Kisnerman.

   De tal forma se dirá que en la actualidad aparecen ciertos nuevos – viejos temas que se constituyen en áreas de intervención, pero que ya se presentaban ante el colectivo profesional y que en virtud su expresión actual, adquieren una connotación diferente:

 

·        La mediación en conflictos familiares, y la mediación en instancias extrajudiciales,  frente a un conflicto se busca una resolución, en la que los involucrados construyan sus propias soluciones, tratando de arribar a una solución negociada en la que se contemple el bienestar de todos los involucrados y del medio socio-económico en el que se desenvuelven, y buscando preservar la relación. Sin embargo, la mediación no es   exclusividad del Trabajo Social, por lo cual, muchas veces se trabajará interdisciplinariamente.[27]  La mediación, se encuentra muy incorporada al quehacer profesional, de tal modo, Antonio De Tommasso lo describe como “...el natural potencial nexo mediador integral.”[28] En estos casos, se estaría interviniendo en áreas relacionadas con las problemáticas familiares y extrajudiciales mediante la técnica de mediación.

·        La supervisión se impone, nuevamente, como esencial en tanto proceso de aprendizaje y de contención frente a la difícil situación social en la que  se desenvuelven los profesionales, sin embargo, forma parte del Trabajo Social desde sus orígenes, pero con el correr de los años quedo relegada de la practica cotidiana.[29] Graciela Tonon lo define como “Un proceso metodológico que se despliega en dos espacios: el ejercicio profesional y la formación académica. Tiene como objetivos el aprendizaje de nuevos conocimientos y habilidades, necesarios para el desempeño profesional cotidiano, así como la reflexión acerca del impacto  efectivo y emocional que genera en el supervisado la atención de cada situación en la cual haya actuado profesionalmente. Se basa en una concepción holística de la realidad en la cual interactúan los conocimientos teóricos con la experiencia práctica.”[30] Por lo cual, este proceso requiere conocimiento teórico y experiencia, pudiendo ser brindado a profesionales o a estudiantes en el marco de su practica preprofesional.

·        El abordaje familiar desde el enfoque sistémico, la familia es reconocida desde siempre por el Trabajo Social como área de intervención, su abordaje transita desde las necesidades vitales, más relacionado con aspectos asistenciales, de la población y que le dificultan su desarrollo, para aproximarse a intervenciones integrales que tiendan a superar esa visión, intentando lograr efectos a mediano y largo plazo, enfatizando la promoción – prevención y generando alternativas de acción, replanteando los modelos terapéuticos tradicionales, centrados en el individuo. Realizando el Trabajo Social las primeras conceptualizaciones del funcionamiento familiar, influyendo con ello en el desarrollo de la Terapia Familiar. Siendo planteado por Mary Richmond, en su momento, y en este caso por Ángela M. Quinteros Velásquez, a partir de su experiencia desde el enfoque sistémico, como marco desde el cual intervenir con la familia moderna, cubriendo todas las clases sociales.[31]

·        También, la cuestión social se amplia incluyendo la noción de ciudadanía, “Los trabajadores Sociales trabajamos con la cuestión social en sus más variadas expresiones cotidianas, tales como los sujetos las experimentan en su trabajo, en la familia, en el área habitacional, en el área salud. Cuestión social que siendo desigualdad, es también rebeldía... En este sentido, descifrar las nuevas mediaciones por medio de las cuales se expresa hoy la cuestión social es fundamental para el Trabajo Social [...] Creemos que desde la intervención se puede contribuir al fortalecimiento del sujeto en la perspectiva de posibilitar el desarrollo de las potencialidades que le permita el ejercicio de su ciudadanía.”[32]

 

    Así, las áreas de intervención coexisten, y en virtud de la experiencia y habilidades acopiadas por la profesión a través de su desarrollo, brindan múltiples oportunidades de intervención en diferentes espacios ocupacionales, tanto dentro de las instituciones tradicionales como también en espacios ocupacionales  autónomos de Trabajo Social.

   El contexto actual enfrenta a los Trabajadores Sociales a situaciones complejas, ello le exige reflexionar  sobre su pasado, presente y futuro.

  

Oportunidad y crisis

 

   Finalmente el Trabajo Social se encuentra frente a un nuevo panorama: a cuarenta años de la reconceptualización, a poco más de veinte años de haber recuperado el país la democracia, y a casi veinte de haber sido sancionadas las leyes que regulan el ejercicio profesional y sus incumbencias, se amplían los espacios de intervención, se organiza y supervisa el colectivo de Trabajadores Sociales a través de los Consejos profesionales.

  Al respecto se puede decir que, tal como afirma Cristina Melano, “...No son pocos los logros alcanzados...”[33]

   A pesar de la relevancia de la sanción de la ley, tan esperada por el colectivo profesional, está no siempre es tenida en cuenta, ni por ende profundizada, no sólo en lo que aporta  a la posibilidad de generar espacios ocupacionales alternativos a los tradicionales, sino como  elemento de fortalecimiento, legitimación y reconocimiento de la profesión. De tal forma lo expresa uno de los Trabajadores Sociales entrevistados:

 

“...mi generación espero tanto por la ley, que va a salir, que no va a salir, pero cuando salió nos quedamos ahí parados y no sabíamos para que lado ir, es como cuando se espera algo muy deseado, y  de repente cuando sale no estábamos preparados...”

Trabajador Social 1

 

   Sin embargo, cuando la crisis ataca  todos los frentes de la sociedad, generando incertidumbre, violencia y fragmentación, donde la tradicional cuestión social cambia su cara, ya que hoy no refiere solamente a una situación de explotación laboral y aumento de la pobreza, sino también a la imposibilidad de acceder a un trabajo, demandando nuevas respuestas al Trabajador Social, es difícil detenerse a considerar estos avances profesionales.

   En este contexto, el profesional, también ve, su posición complejizada porque debe enfrentar situaciones de intervención novedosas,  un escenario cambiante, sin el sostén de la estructura del Estado de Bienestar, estando además, como trabajador y como parte de la sociedad  atravesado por esta nueva configuración de lo social.

   El Trabajador Social en si mismo, es afectado por la posibilidad del desempleo, o a un trabajo precarizado que asiste igualmente a ciudadanos precarizados; de tal forma buscar un trabajo se vuelve hoy un trabajo en si mismo y un reto para los profesionales, también en lo que refiere a desarrollar acciones instituyentes. La identidad profesional transformada se dirime entre el observar, el querer, el deber y el poder ser de la profesión.[34]

    También “...los campos profesionales se han vuelto más competitivos. Nuevas practicas sociales (musicoterapeutas, promotores socioculturales, terapeutas familiares, etc.), con perfiles análogos al del Trabajo Social, procuran legitimarse y ampliar su campo de acción. Hoy más que nunca, las profesiones luchan por apropiarse de ciertos dominios del saber, ensanchar su espacio de influencia, adquirir notoriedad y ascendencia...”[35]

   De tal modo, el debate alrededor de la noción del “trabajo” adquiere centralidad, de forma que el quiebre de la “sociedad salarial” [36] produce la emergencia de un “Estado post-social”, en los que se den nuevas formas combinadas de protección social entre diversos sectores sociales, considerando el renovado protagonismo del voluntariado, las estrategias vinculadas al “community care”, así como el horizonte de una mayor movilidad laboral más allá de las fronteras nacionales.[37]

 

   Finalmente, el Trabajo Social se considera como una profesión que a partir de su desarrollo diferencial establece una relación contradictoria con la remuneración, ya que su objetivo es percibido como una misión. Sin embargo esto se logra superar al insertarse como trabajador bajo relación de dependencia en instituciones públicas o privadas que brindan un servicio a la comunidad, es decir en espacios ocupacionales tradicionales.

   A partir de la Reconceptualización, que analiza críticamente los fundamentos de la profesión, su función dentro de estas instituciones, sobre todo las públicas, aparecen principalmente como de control y restringiendo al Trabajador Social a actividades burocráticas. Presentando este espacio de inserción ocupacional dificultades para desarrollar el Trabajo Social acorde a las aspiraciones profesionales,  manteniéndose la situación ya que la remuneración actúa como garantía.

   También el Trabajador Social  se considera un prestador de servicios, inserto en la división social del trabajo, que reclama una remuneración por sus servicios, sin embargo  esta concepción es incorporada con mayores dificultades, ya que hablamos de una profesión que tiene como objetivo una misión y un compromiso con los sectores populares.

   No obstante lo dicho, en virtud de su fortalecimiento y la ampliación de la demanda el Trabajo Social se posiciona hoy como una profesión que acumuló saberes y habilidades pudiendo dar respuestas a problemáticas que derivan y exceden la pobreza, desde distintos espacios ocupacionales, coexistiendo en ellos estas diferentes identificaciones que aparecen a través del desarrollo histórico de la profesión, donde una realidad complejizada interpela la posibilidad de los Trabajadores Sociales para construir espacios ocupacionales alternativos.

   De tal forma se cierra este capítulo con una observación de Claudia Krmpotic: “...la crisis de las instituciones de bienestar conlleva mutaciones e incertidumbres, ya que constituyen para los Trabajadores Sociales fuente de significados. El reconocimiento social de aquellas como espacios de solución permanente a problemas en una colectividad dada, implicó un proceso de internalización de valores y su objetivación en productos esperados [...] bajo ciertas reglas de juego [...] ¿estaremos dispuestos a reaprender nuevos significados y a crear instituciones que ofrezcan las respuestas que hoy la sociedad precisa?”[38]

     En el próximo capítulo se considerará el espacio ocupacional autónomo del Trabajo Social en tanto alternativa para el desarrollo del ejercicio profesional, teniendo en cuenta  los elementos analizados y confrontándolos con sus posibilidades y con las representaciones de Trabajadores Sociales que vienen desarrollando este espacio.

 

II. Definiendo el Espacio Ocupacional Autónomo

   En este Capítulo se intentará definir el espacio ocupacional autónomo del Trabajo Social a partir de las representaciones de los Trabajadores Sociales entrevistados, actualizando los distintos elementos que aparecen a través de la historia y que constituyen la identidad profesional.

   Primero se establecerá la relación entre el ejercicio profesional y el espacio ocupacional, y el trabajo autónomo como forma de desarrollo de ese espacio, para luego arribar a una definición integrada de estos elementos. También se consideraran las motivaciones que conducen hacia esta alternativa, y la reacción de otros profesionales y colegas frente a este espacio ocupacional autónomo, en tanto conforman el mismo colectivo profesional, desde la propia percepción de los profesionales entrevistados que desarrollan esta práctica autónoma.

   Luego se analizarán la Ley e incumbencias profesionales en tanto marco legal dentro del que se desenvuelve el ejercicio profesional y la viabilidad del espacio ocupacional autónomo, la formación como instancia de aprendizaje de habilidades donde también se construye la identidad profesional.

  Finalmente se tratará de identificar  los aspectos sobresalientes que adquiere el espacio ocupacional autónomo, indagando en las representaciones de los Trabajadores Sociales sobre su propia práctica en lo que respecta a  la relación cliente-usuario, la remuneración y las diferentes formas que adquieren sus servicios. A partir de las diferencias y encuentros que aparecen  se intentará clasificarlos, agrupándolos según sus principales características. 

 

El espacio ocupacional y el ejercicio profesional

 

   El ejercicio profesional implica practicar los actos propios de un oficio con relevante capacidad y aplicación, los actos propios de un oficio obtenidos mediante una formación certificada, y puestos en práctica en un espacio determinado, donde se sitúan un conjunto de representaciones que se desarrollan en el proceso de adquisición del saber, y  en una actualización permanente entre pasado y presente.

   Susana García Salord define al ejercicio profesional como “...el conjunto de prácticas y representaciones desarrolladas en diferentes áreas de intervención, donde la profesión se inscribe como práctica participe de la dinámica social...”[39]

   En tanto que Carlos Urrutia Boloña reflexiona que al ser  el ejercicio profesional una totalidad “...practica social concreta, viva y en movimiento, inserta en la sociedad como una dimensión plural de ella misma.”[40], no puede ser reducida a su espacio ocupacional, sin embargo, reconoce que este espacio es importante ya que de ello dependerán las condiciones materiales de subsistencia de los profesionales, imponiendo, también, límites a las potencialidades que esta profesión tiene, señalando la ruptura que se produce entre la formación académica y el ejercicio profesional concreto que se les ofrece como posible dentro de las instituciones.

   Así, los atributos y la naturaleza del ejercicio profesional se desarrollan en las prácticas profesionales cotidianas, y tal como lo afirma Raquel Castronovo dichas prácticas se hallan condicionadas por su inscripción en la división social del trabajo  y subordinadas a la condición laboral en las que se desenvuelven.[41]

   En este sentido, se considera que el ejercicio profesional se conforma y es conformado por el espacio ocupacional, constituyéndose en un elemento central,  ya que es allí, en el espacio concreto del ejercicio de la profesión donde se ponen en juego y se reconstruyen el conjunto de representaciones acumuladas a lo largo del desarrollo profesional, permitiendo y requiriendo niveles cada vez mayores de autonomía.

   Por consiguiente, el ejercicio profesional concreto se desarrolla como trabajo dentro de un espacio ocupacional que lo  condiciona, de tal modo que se debe aclarar bajo que condiciones de trabajo se hablará de un espacio ocupacional autónomo.

 

El Trabajo autónomo. Implicancias

 

    El concepto trabajo tiene múltiples connotaciones, como sustantivo, como valor, pero en tanto trabajo humano se podrá decir que  “... por esa condición de finitud que le es propia, el hombre requiere para subsistir de cosas materiales que debe proveerse mediante su esfuerzo físico e intelectual. Esa actividad se distingue de aquella otra dedicada al desarrollo de sus potencias espirituales en el campo religioso, científico y artístico; y de las que dedica a las relaciones con sus semejantes para el ordenamiento de la vida en común, y tienen un contenido y una jerarquía propia, puesto que se hallan orientadas, como se dijo, a servir para la subsistencia.”[42]

   Una primer característica que aparece es que el trabajo sirve a la subsistencia, sin embargo, a pesar de que esto es real, conduciría hacia a una definición escindida de lo que significa el trabajo, en la que se tienen en cuenta solo los objetivos individuales: subsistir o acumular riquezas en términos personales.

   El otro objetivo del trabajo, actualmente desvalorizado, según afirma Enrique Martínez es el “...comunitario (producir más y mejor para fomentar el bienestar general)...”[43]

   De este modo y teniendo en cuenta que el Trabajo Social es una profesión que trata de promover el bienestar general, se considerará al trabajo en sus dos aspectos, por ello se afirma que  en su ejercicio profesional, los trabajadores sociales persiguen objetivos tanto personales como comunitarios.

   En tanto se busca definir el espacio ocupacional autónomo, se considerará la división legal del trabajo que  establece el Derecho Laboral Argentino.

  En la actualidad el Derecho Laboral considera que el trabajo humano tiene dos formas: autónomo o dependiente, teniendo los profesionales la posibilidad de trabajar tanto bajo relación  de dependencia como de manera autónoma.

   El trabajo dependiente o bajo relación de dependencia significa que el individuo acepta poner en manos de otro la dirección y organización de su energía, a cambio de una remuneración y de considerarse ajeno a los resultados del proceso al cual aplica su trabajo, y siempre es por cuenta ajena.

   Contrariamente, si reserva para si la autonomía de aquella organización y dirección de la prestación se hablará de trabajo autónomo.

   En este caso, el profesional que trabaje como autónomo pagará un Monotributo mensual, ya sea que ese mes facture o no, que es un régimen integrado y simplificado que agrupa el impuesto a las ganancias, el Valor agregado, y el aporte jubilatorio, entregando una factura por su servicio[44], o generará su propia organización o emprendimiento bajo otro régimen jurídico.

   Sin embargo, con respecto al primer caso, pagar Monotributo y entregar una factura no siempre implica trabajo autónomo, sino que deben considerarse dos situaciones. Una es que se pague Monotributo, pero que la prestación sea por cuenta ajena, la otra es que se produzca una simulación o fraude a la ley laboral y que el pago de monotributo este encubriendo una relación de dependencia.

   De tal forma será considerado como trabajador autónomo el profesional que tenga autonomía en la dirección y organización de su prestación, y que esta sea por cuenta propia, ya sea que pague Monotributo o lo haga a través de otro tipo de organización. No tomando como autónomos los casos en que la prestación es por cuenta ajena o encubra una relación de dependencia.

   Por consiguiente, los Trabajadores sociales, en tanto profesionales, pueden optar por trabajar de manera autónoma o bajo relación de dependencia, que al no ser contradictorias entre si, también pueden ser desarrolladas paralelamente. 

   El otro elemento a considerar es que significa el término autónomo, en este caso será considerado en lo que atañe al aspecto laboral.

   No obstante,  hablar de autonomía puede tener mayores alcances. Es definido como autónomo el “que goza de autonomía”, en tanto que autonomía es sinónimo de “libertad”,  y se puede definir como “condición del individuo que no depende de nadie bajo ciertos conceptos”, y el término libertad refiere a la “facultad natural que tiene el hombre de obrar de una manera u otra, y de no obrar, por lo que es responsable de sus actos.”[45]

   Con respecto al término autonomía cabe destacar, en lo que hace al ejercicio profesional, adquiere otras dimensiones no específicas del espacio ocupacional autónomo, ya que la autonomía del Trabajo Social como profesión se constituirá sobre la base de un cuerpo teórico consistente, que delimite su campo profesional y su objeto de intervención, y que podrá ser alcanzada independientemente del ámbito en el que se desempeñe. Al respecto  Claudia Krmpotic señala:

   La autonomía de una profesión constituye el criterio básico para distinguirla de otras prácticas sociales, se relaciona con la monopolización de una expertez particular, con las incumbencias como límite, en base a los cuales se establecen las pautas de cualificación y un entrenamiento de acuerdo a ciertos fines.[46]

   También en lo que refiere a su espacio ocupacional se podrá encontrar diferentes niveles de autonomía:  “El trabajador social que desempeña su actividad profesional cotidiana en relación de dependencia en una institución no cuenta con independencia técnica ya que su accionar se encuentra normado por las reglas del juego formal institucional. Si, en cambio, debería contar con autonomía técnica, concepto que remite a la libertad específica que debe tener todo profesional en relación a su propio accionar específico. La autonomía ideológica, en cambio, remite a los valores, ideas y principios de los cuales es portador y que es capaz de definir en su estrategia profesional...”[47]

   De manera que, cuando se refiera al ejercicio profesional en un espacio ocupacional autónomo, de aquí en adelante, se considerará  en el siguiente sentido: significa desarrollar un esfuerzo físico e intelectual dentro de los límites de su autonomía profesional, con fines personales, de subsistencia, y con fines comunitarios tendientes al bienestar general, que se realizan libremente, no dependiendo de nadie bajo ciertos conceptos y asumiendo la responsabilidad completa por sus actos, reservando para si la organización y dirección de la prestación, sea bajo el régimen monotributista u otra organización.

   Antes de continuar y a modo de aclaración se quiere decir dos cosas: 

   Primero, sobre la elección del término autónomo, por un lado se relaciona con lo previsto en la Legislación Laboral Argentina, y por otro se considera que la denominación “Independiente”, más comúnmente usada, es restrictiva, ya que el colectivo profesional suele  identificar lo independiente exclusivamente con la veta privada del espacio ocupacional autónomo del Trabajo Social.

   De tal forma, la categoría autónomo pretende ampliar las alternativas del espacio ocupacional autónomo, acorde a lo que se observa en la práctica de los Trabajadores Sociales entrevistados, incluyendo como una de las opciones, pero no la única, lo privado.

   Segundo, que las denominaciones y clasificaciones que aparecen no pretenden ser definitivas, sino un intento, que podrá ser modificado o ampliado, de introducir estas categorías dentro del imaginario profesional, y con el fin de que contribuyan a la descripción de las características  detectadas.

 

 

El espacio ocupacional autónomo del Trabajo Social

 

   Definir el espacio ocupacional autónomo del Trabajo Social aparece como necesario en virtud de su escaso desarrollo dentro del colectivo profesional, por ello se intentará establecer el alcance y las implicancias que tiene desarrollar el ejercicio profesional del Trabajo social desde este contexto.

   Habitualmente, cuando se habla del espacio ocupacional de los trabajadores sociales se establecen tres vectores que lo condicionan: el espacio profesional, las condiciones de subsistencia y el espacio empleador.[48] En este caso particular, el espacio empleador se constituirá en la posibilidad de generar el propio espacio de trabajo, y por ende la demanda del mismo.

  De este modo se considerarán, en primer lugar las respuestas de los Trabajadores sociales entrevistados, para luego intentar, en base a los elementos que aparecen, una definición integrada del  espacio ocupacional autónomo.

   Algunos de los profesionales entrevistados centran su respuesta en la autogestión, al respecto uno de ellos manifiesta:

 

“... significa que a este trabajo lo creamos, lo generamos,

lo modificamos, lo estudiamos nosotros, en

ejercicio de nuestra libertad, creativamente...”

Trabajador Social 2

 

   En este sentido se puede afirmar, que acorde al significado de los términos, auto “...propio, por uno mismo...” y gestivo de gestionar “...hacer diligencias tendientes al logro de un negocio o deseo cualquiera...”[49], que esto nos acercaría a un primer sentido del espacio autónomo de la profesión, de forma que se constituye en un trabajo que se gestiona por uno mismo, en un proceso de creación propio, es el mismo Trabajador social el que genera, crea y modifica libremente su ejercicio profesional.

   Sin embargo, que sea autogestivo y que haya libertad no significa que este ejercicio profesional sea totalmente independiente:

 

“...Es aquel donde las condiciones de trabajo son fijadas de común acuerdo

entre el profesional y el cliente. Ello incluye el lugar donde se realiza

el servicio, horario, honorarios y objetivos de la intervención, donde el

profesional asume todos los riesgos y responde por su tarea ante el cliente...”

Trabajador Social 4

 

“...Elaboramos  y ofrecemos los proyectos según nuestro criterio, podemos ceder

un poco, pero siempre respetando nuestra ideología e intereses fundamentales...”

Trabajador Social 2

 

   Se puede ver que el cliente o usuario, en tanto demanda, estará condicionando el servicio que brinda el profesional, lo mismo puede decirse de la ideología, imprimiéndole características particulares a cada uno de ellos.

   Se puede vislumbrar que no habría una definición separada para el ejercicio de la profesión, en tanto el Trabajo Social será el mismo, pero existen elementos peculiares que se dan en este espacio ocupacional autónomo, en este sentido y de manera taxativa algunos de los profesionales entrevistados refieren:

 

“...Es una forma más de ejercer a profesión, implica una

mayor independencia, requiere de una buena supervisión,

cuidado de los propios horarios y una buena organización...”

Trabajador Social 5

 

“...No tiene una definición separada, la profesión es la misma, los mismos

parámetros éticos. Requiere creatividad, tenes que salir y buscar tu propia fuente

de ingreso, comunicarte, movilizarte, si no lo haces nadie viene a contratarte...”

Trabajador Social 6

 

   Aparecen como elementos específicos: gozar de una  mayor independencia, generar la fuente de ingreso, que indicarían diferencias entre el espacio ocupacional autónomo  y el que se desarrolla bajo relación de dependencia.

   Otro  de los profesionales propone su definición desde el concepto autonomía:

 

“...Se relaciona con la autonomía de uno mismo, si uno quiere asumir o no riesgos

en la vida y no solo en lo laboral. La creatividad es esencial, y la ambición marca

donde querés posicionarte y hasta donde querés llegar . Tenes libertad de espacios

y horarios, podes manejar tus tiempos, pero también hay mayores riesgos...”

Trabajador Social 3

 

   De este modo la autonomía se relacionará tanto con aspectos personales, como con lo económico, sumándose a esto un mayor factor de riesgo.

   También se debe considerar que uno de los Trabajadores Sociales señala que el espacio de trabajo autónomo puede significar un posicionamiento diferente frente a otras profesiones:

 

“...Es un espacio solidario con otros y no subsidiario de otros, nosotros no somos ese ayudante barato [...] del abogado, del médico o del psicólogo, nosotros estamos aportando una mirada particular y específica de la realidad, y sobre el ser humano,

 [...] este es un aporte que podemos hacer desde nuestra autonomía, también hay una autonomía económica, creo que desde esta jerarquización podemos armar nuestros propios lugares...”

Trabajador Social 8

 

   Por lo tanto una mayor autonomía profesional, permitiría generar espacios ocupacionales autónomos, a la vez que esta se vería también fortalecida en tanto este espacio le permite salir del lugar subsidiario que muchas veces se le asigna dentro de las instituciones empleadoras, considerando que, generalmente, se rigen por el paradigma médico en salud, legal en la justicia, que son los más notorios.

   De manera amplia otro de los Trabajadores Sociales entrevistados señala que:

 

“... es el hecho de generar algo  en forma autogestiva, personal como creación, no en una relación de contrato con otros, sino con uno mismo, con los valores  que uno sostiene, y con la sociedad a la que uno representa.

[...] es un trabajo autogestivo que se genera a partir de tus conocimientos, de tu experiencia, convalidado desde una ley de ejercicio profesional, que te dice que vos como profesional podes desarrollar el ejercicio libre de la profesión...”

Trabajador Social 1

 

   Esta apreciación incluye varios de los elementos indicados precedentemente, de tal forma  se la tomará como eje para realizar una definición  integrada que permita incluir en ella todas las posibilidades de ejercicio profesional autónomo del Trabajo Social registrados en esta investigación.

   De manera que definir el espacio ocupacional autónomo del Trabajo Social, implica partir del ejercicio profesional, en tanto la designación que adquiere el trabajo profesional, a partir de ello se puede definir como:

 

   El esfuerzo físico e intelectual desarrollados libremente por los Trabajadores Sociales en el marco de una Ley Profesional y una formación certificada, con fines personales, de subsistencia, y con fines comunitarios tendientes al bienestar general, a partir de sus conocimientos y experiencia, siendo el espacio ocupacional en el que se desenvuelve autogestivo, en tanto genera su propio espacio de trabajo,  no dependiendo de nadie bajo ciertos conceptos y asumiendo la responsabilidad completa por sus actos, reservando para si la organización y dirección de la prestación, de manera que las condiciones del servicio son pactadas de común acuerdo entre el profesional y su cliente y/o usuario, y se verán afectados por la propia capacidad para generar y mantener la demanda y recursos, frente a una realidad socioeconómica cambiante.

 

  Considerando que la mayor parte de los Trabajadores Sociales desarrollan su ejercicio profesional dentro de espacios ocupacionales tradicionales, se podría preguntar. ¿Qué lleva a estos profesionales entrevistados a optar por esta alternativa autónoma?

   La respuesta es que las motivaciones de los Trabajadores Sociales, para desarrollar un espacio ocupacional autónomo, no siempre se manifestarán claramente o expresarán una elección consciente, así serán vividos por los profesionales como casualidad, inquietud, deseo, frustración, sin embargo se pueden establecer varios ejes:

 

   La formación y especialización se presentan reforzando aspectos personales y por ende favoreciendo esta opción:

 

“...Formación influenciada por la corriente de Mary Richmond: que ofrecía

la posibilidad de trabajo en consultorio social [...] y la capacitación en

Psicología Gestáltica: que reforzó la formación universitaria y aspectos

personales que se relacionan con la creatividad, asumir la forma en que

yo quería trabajar y el reto de mostrar lo que un Trabajador social puede generar...”

Trabajador Social 1

 

   La especialización y la experiencia aparecerán como motivación especifica o simplemente en virtud de ellas se elegirá esta opción de trabajo:

 

“...La experiencia acumulada y especialización me daban la

posibilidad trabajar de otra manera...”

Trabajador Social 5

 

“...Por casualidad, necesitábamos una herramienta para trabajar con la gente de la 3° Edad, alguien nos aconsejo lo del juego, nos empezamos a entrenar, vimos que era pertinente, y así empezamos hace 20 años, aunque hoy trabajamos con niños...”

Trabajador Social 2

 

   En otros casos las motivaciones se relacionarán con características de la profesión en si misma, que se verán fortalecidas por aspectos personales:

 

“... desde que era estudiante me intereso la ley, vi que nos daba todas las facultades

para el ejercicio independiente  y me mentalice para trabajar de esa manera...”

Trabajador Social 7

 

“...Creo que es una posibilidad de progresar profesionalmente. [...]Es una

opción distinta que te da la posibilidad de salir del municipio, correrse de

la cosa tan asistencialista, y proyectar desde un lugar más comercial,

buscar una veta que aúne lo social y lo comercial...”

Trabajador Social 3

 

   De modo que también será motivo para ingresar a esta practica el fortalecimiento de la profesión y la posibilidad de desarrollar un ejercicio profesional que desarrolle otros aspectos de la profesión.

 

“ Fue casualidad, empezó como una inquietud por fortalecer

jerarquizar la profesión, y terminamos formando este grupo...”

Trabajador Social 6

 

   De manera inversa conocer estas posibilidades y enfrentarse a un espacio ocupacional restringido también puede derivar en esta elección:

 

“...yo me capacite e hice mis practicas profesionales con una visión distinta

del Trabajo Social, que chocaba con la realidad, era frustrante, porque

solo me ofrecía posibilidades de trabajo bajo relación de dependencia...”

Trabajador Social 1

 

   En este sentido, la realidad puede enfrentar al Trabajador Social con un contexto en el que el espacio ocupacional autónomo no  es una elección, sino  una necesidad:

 

“...en los años 90´ perdí mi empleo, la empresa publica en la que trabajaba se privatizo, me quedo desempleada a una edad en la que esto no es tan fácil, empecé a buscar alternativas, en un mercado donde los puestos de trabajo son para la gente joven, [...] te sentís discriminada,[...] pero aún cuando trabajaba empleada, venía leyendo, observe que otras profesiones [...] tenían esa doble posibilidad, por la mañana trabajaban bajo relación de dependencia y por la tarde tenían un consultorio privado...”

Trabajador Social 5

 

   Pero esta misma realidad que afecta al Trabajador Social a las vicisitudes de la desocupación, genera también novedosas problemáticas sociales:

 

“...Tenía interés en trabajar con sectores de la población inusualmente atendidos, de clase media y alta, sin dejar la atención a otros sectores. Observé que había una demanda incipiente y que el trabajo autónomo era una modalidad de llegar a ellos...”

Trabajador Social 4

 

   La reflexión también puede ser motivo de  peso para desarrollar un espacio ocupacional alternativo de la profesión:

 

“...cuando vos reflexionas en la modalidad o forma de trabajo en

los distintos estamentos, también vas haciendo opciones. [...] tuve

la suerte de trabajar en otros ámbitos [...] de todo eso uno fue tomando,

aprendiendo y después a eso vos das tu respuesta personal. Pero

no existiría esta modalidad de trabajo sin una reflexión de las otras...”

Trabajador Social 8

  

   Como se pudo observar no siempre serán las mismas motivaciones las que lleven a los Trabajadores Sociales a desarrollar esta opción.

   De tal forma la identidad profesional, como “...aquello atribuido o asignado será reformulado en la práctica por cada sujeto singular y activo, en la respuesta a las preguntas que y como quiero ser, dependiendo en buena parte de su voluntad para serlo. Las cualidades objetivas (de género, de status, de clase) inciden en la medida que determinan un contexto de desarrollo del sujeto y de sus oportunidades vitales, más su existencia no elimina el ejercicio de la voluntad. [...] de todos los recursos que ofrece la comunidad, cada uno [...] realiza un proceso de selección sobre la base de parámetros de distinto tipo, sea teórico, ideológico, ético, que se activa [...]ante circunstancias particulares...”[50]

   Con seguridad,  este proceso de selección que hace cada profesional y que deriva en repuestas diferentes, posibilitará incluir o no el espacio ocupacional autónomo del Trabajo Social como alternativa, a ello se deben incluir las ventajas y riesgos que implica el espacio ocupacional autónomo de ejercicio profesional.

 

   Aparece como primer elemento, que las ventajas y riesgos que presenta esta práctica son las mismas que afectan a cualquier trabajo autónomo, de tal forma que las ventajas serán a su vez riesgos o desventajas: una mayor libertad de espacios, tiempo y horarios se enfrenta a la variación de la demanda y a la inestabilidad del ingreso, por su parte la cuestión del espacio propio implica afrontar sus costos.

   De tal modo Graciela Tonon dirá que “El trabajo de prestación de servicios se diferencia de otro tipo de trabajo por la discontinuidad y la incertidumbre temporal, social y material de los casos que atiende, así como por la falta de homogeneidad de los mismos; no disponiéndose de un criterio de economicidad inequívoco del que pueda derivar el tipo, la cantidad, el lugar y el momento de la oferta prestacional, ya que muchos trabajos prestados públicamente reportan a lo sumo utilidad concreta, pero no rendimiento monetario. [...] y además [...] crecen en la medida en que aumenta el margen percibido de satisfacción de las mismas...”[51]

    Es representativa la afirmación de este profesional entrevistado, de tal forma considera riesgos y ventajas:

 

“...significa tener que asumir muchos riesgos que no los tenés cuando estas empleada. Implica tener que afrontar costos impositivos, de contador, de oficina, que no los tenés en la institución. La ventaja que tenés es que podes definir todas las características de tu trabajo, y creo que como profesional te hace valer más, ya que sos el experto que el cliente buscó para ayudarlo a resolver un problema...”

Trabajador Social 4

 

   Otros profesionales se centrarán en la ampliación de las posibilidades de trabajo como ventaja:

 

“...creo que amplia las posibilidades de trabajo, para que el chico que esta en la facultad, diga esto también existe, estas capacitado para esto otro, entonces ocupa tu lugar, se abre tu campo. [...] no existen riesgos si manejas de manera ética la responsabilidad, la formación, los valores, es lo mismo que en cualquier profesión [...] si uno tiene principios éticos no puede perjudicar en nada, al contrario fortalece y abre...”

Trabajador Social 3

 

    Sin embargo, desde la postura de otro Trabajador Social, lo que en verdad hay que preguntarse es:

 

“...Lo que haces ¿ Es bueno o malo para la gente?...”

Trabajador Social 8

 

   De tal modo, resta señalar que, tanto las motivaciones como las ventajas o desventajas del ejercicio autónomo de la profesión serán vividas por los profesionales de distinta manera, y en clara relación con su experiencia personal y el tipo de servicio que desarrolle.

 

   Otro factor importante a considerar son las reacciones de otras profesiones, y de los colegas en tanto integrantes de un colectivo profesional.  Estas afirmaciones serán consideradas simplemente como indicios, ya que se basan en las percepciones de los profesionales entrevistados, considerando que en cierta forma podrían estar señalando, a su vez, los miedos y expectativas de los Trabajadores Sociales frente al espacio ocupacional autónomo.

    Primero se considerarán las reacciones de los colegas Trabajadores Sociales, las mismas podrán ser negativas o positivas.

   Las negativas referirán a sentimientos de temor, vergüenza, rechazo y desconfianza:

 

“...temor, hay un sentir de que puede  ser juzgado como profesional,[...] algunos confiesan en voz baja su trabajo privado, pero no terminan de decirlo. [...]todavía no esta asumida la posibilidad de trabajo autónomo...”

Trabajador Social 1

 

“...miedo a juicios por ejercicio ilegal de la profesión...”

Trabajador Social 7

 

“...desconfían, por desconocimiento teórico y enraízamiento

laboral en entidades estatales...”

Trabajador Social 2

 

“...lo rechazan, porque se identifica lo autónomo como asociado

al capitalismo y traición al compromiso con los sectores populares...”

Trabajador Social 4

 

   De tal modo, estas reacciones se sustentarán en prejuicios que se basan en la falta de conocimientos de la Ley Profesional y las incumbencias profesionales, o en el compromiso con los sectores populares y en la dificultad para pensar que el espacio ocupacional autónomo presenta más posibilidades que la opción privada.

   Las reacciones positivas estarán ligadas a sentimientos de aprobación, interés  y sorpresa:

 

“... me decían mira que bien esto que se hace...”

Trabajador Social 1

 

“...Interés, principalmente en los últimos años, ya que la falta de trabajo

en el Estado los motivó a pensar en esta otra alternativa...”

Trabajador Social 4

 

“...solicitan nuestros servicios...”

Trabajador Social 2

 

   Esta actitud positiva podrá ser simplemente enunciativa o convertirse en una alternativa personal o en  demanda.

   Las reacciones de otras profesiones, específicamente de la Psicología y la sociología aparecen entrecruzadas con una competencia por los espacios de trabajo, por lo cual serán de rechazo, bronca y asombro:

 

“...los psicólogos consideran que uno esta haciendo algo, que en teoría hacen ellos, como la selección de personal. [...] No creen en la posibilidad de ejercicio autónomo del Trabajo social y la consideran de profesión subalterna: un sociólogo me ofreció que hiciera lo mismo que hago,  no como socia sino empleada...”

Trabajador Social 3

 

“...las reacciones  van desde, tanto las emotivas como la bronca que era la mas clara, hasta en el plano legal, cuando te dicen que no es válido, no es compatible, [...]no aceptan que trabajes con otras especialidades,[...] que tengas un asistente

técnico como es el operador de calle, que armes un equipo de trabajo propio...”

Trabajador Social 8

 

   De esta manera la posición subalterna que ostenta la profesión es utilizada como motivo de rechazo y medio de competencia laboral, negando la compatibilidad y validez del ejercicio autónomo del Trabajo Social, en un mercado cada vez más competitivo.   

    Considerando que la posibilidad de generar un espacio ocupacional autónomo es apreciada, muchas, como inviable o incompatible se deberá recurrir a la Ley de ejercicio profesional del Trabajo Social, ya que es el marco que  habilita al Trabajo Social para ejercer bajo ciertas condiciones y  delimita sus áreas de competencia.

 

 

El marco legal del ejercicio profesional del Trabajo Social[52]

 

      La Ley Profesional, en tanto define y enmarca al Trabajo Social, determina sus funciones y propósitos, estableciendo también sus incumbencias.

  De este modo, para poder definir que es lo que debe y puede hacer, cuales son los deberes y funciones que le competen a los Trabajadores sociales se debe considerar la Ley en tanto marco legal en el que se inscribe el ejercicio profesional, y como emergente de lo que le demanda la sociedad. 

   Sin embargo, Susana García Salord previene que una definición no confiere realidad a una profesión, sino que se debe considerar la base empírica y real del ejercicio profesional.[53] 

   Por ello, sin dejar de tener en cuenta esta aseveración, se considera que lo uno no niega a lo otro, de modo que la ley se constituye en un elemento importante a tener en cuenta, en tanto delimita las posibilidades e incumbencias profesionales, pero que se debe incluir el aporte real del ejercicio profesional concreto.

   Al respecto uno de los profesionales entrevistados señala:

 

“...La ley profesional [...] define al Trabajo Social, le asigna un propósito, dice

que tiene que hacer, cual es su alcance...”

Trabajador Social 7

 

   La mayoría de las provincias argentinas tienen leyes que reconocen socialmente al Trabajo Social, específicamente se considerarán la ley 23.377/86  de la Ciudad autónoma de Buenos Aires y la ley 10.751/88  de la provincia de Buenos Aires.

   Ambas leyes definen el rol del Trabajo Social como esencialmente socioeducativo, redactan  las Incumbencias profesionales,  y refieren a las funciones del Trabajo social, que por su extensión generan múltiples posibilidades de áreas de intervención.

   La Ley Profesional N° 23.377/86 define al Trabajo Social como:

 

  • “...actividad esencialmente educativa de carácter promocional, preventivo y asistencial para atender situaciones de carencia, desorganización y desintegración social que presentan personas, grupos y comunidades, así como de aquellas situaciones cuyos involucrados requieran solo de asesoramiento o estimulación para lograr un uso más racional de sus recursos potenciales. La actividad profesional, por sí o en el marco de servicios institucionales y programas integrados de desarrollo social, tiende al logro, en los aspectos que le competen, de una mejor calidad de vida de la población, contribuyendo a afianzar en ella un proceso socio-educativo. Asimismo considerase ejercicio profesional del servicio social o Trabajo Social a las actividades de supervisión, asesoramiento, investigación, planificación y programación en materia de su especifica competencia...”[54]

 

   En tanto que la Ley 10.751/88 de la Provincia de Buenos Aires, establece en su artículo 3° que los Trabajadores Sociales podrán desarrollar el ejercicio libre o bajo relación de dependencia, previa matriculación en los colegios. Haciendo explicita la posibilidad de ejercicio profesional (libre) autónomo o bajo relación de dependencia, nombrando ampliamente áreas y actividades en las que pueden desempeñarse.

En este sentido una de los profesionales entrevistados dirá:

 

“...una ley de ejercicio profesional, que te esta diciendo que vos como

trabajador social podes desarrollar un trabajo profesional autónomo,

independiente. Es decir que hay una sociedad que

ha hecho esto, decidió darnos un lugar, el tema es que lo ocupemos...”

Trabajador Social 1

 

   De tal forma, decir que una profesión se puede ejercer “por si” o en “ejercicio libre” de la profesión hace referencia a la posibilidad de generar un espacio ocupacional autónomo.

   Cabe destacar que en lo respecta a la autonomía profesional, sea cual sea el espacio en el que se desarrolle, no cabe duda de que la ley también contribuirá a fortalecerla. En ese sentido, también una mayor autonomía del Trabajo Social significará mayores posibilidades de optar por distintas alternativas ocupacionales.

   Como se dijo, la Ley Profesional también define el rol y enumera las incumbencias profesionales. La palabra incumbencia se define como: “obligación de hacer una cosa”[55]. En tanto que el rol refiere al desempeño del ejercicio profesional en tanto pautas y reglas de comportamiento que se esperan del Trabajador Social. Por ello, rol e incumbencias se encuentran relacionados. [56]

   Al decir que la actividad del Trabajador Social es de carácter preventivo, promocional y asistencial, esencialmente educativo o que debe afianzar un proceso socioeducativo, la Ley le esta asignando un rol. De la misma forma, Kisnerman señala “...nuestro rol es ser un educador social. ¿Por qué? [...] definimos educación como un proceso de interacción entre sujetos y su medio, mediante el cual éstos se apropian de instrumentos para operar en una realidad concreta, transformándola y transformándose ellos. [...] somos educadores sociales en el sentido de animar intencionadamente un proceso que lleve a los actores con quienes trabajamos a reflexionar, con un enfoque de historicidad, acerca de sus situaciones problemas  a asumir su propio proyecto frente a éstas...”[57]

   Justamente este rol se visualizará en las funciones que los profesionales desarrollan en su espacio ocupacional y en  virtud de los objetivos profesionales. 

   La lista de funciones enumeradas por la Ley 23.377  son amplias, sin embargo al final de las mismas se señala que “Las funciones enumeradas en el presente artículo deben considerarse, a todos sus efectos, de naturaleza docente y/o asistencial”[58]

   Interesa clarificar que alcance tiene afirmar que estas funciones son de naturaleza docente y/o asistencial, en tanto que una de las opciones del espacio ocupacional autónomo es la veta privada, se podría preguntar si esta es compatible con esta naturaleza . La naturaleza docente se relaciona con el rol educativo que se le asigna a la profesión, es relativo a la enseñanza como acción de instruir, mostrar, desocultar.  En tanto que lo asistencial estará ligado a la función de asistencia, es decir un actividad de ayuda o socorro. En realidad, se puede vislumbrar que esto hace más referencia a un límite dentro de la actividad profesional y a partir del cual se puede prestar un servicio de Trabajo Social en oficina o consultorio, esto se puede ver expresado en la reflexión de uno de los profesionales entrevistados:

 

“...Me acuerdo que tenía un profesor que decía que teníamos un límite que compartíamos por ejemplo con la Psicología, porque estamos trabajando con seres humanos, con sus emociones, entonces si hay algo que compartís pero hay un límite que te diferencia, y eso es que nosotros no trabajamos con lo inconsciente, trabajamos especialmente con lo manifiesto, con lo vincular, acompañamos para que la persona descubra los recursos que ya posee. [...] a este límite yo lo tengo claro...”

Trabajador Social 1

 

   De tal modo, el riesgo de sobrepasar este límite se halla profundizado al trabajar de manera individual, por ello la Ley y la supervisión se convertirán en  herramientas importantes, para determinar hasta donde se puede llegar y cuando es el momento de derivar.

   En tanto que, la Ley 10751 señala las funciones como áreas y actividades en las que el Trabajador Social podrá ejercer la profesión (Art. 5).

   En ambos casos las incumbencias se hallarán reflejadas en algunas de las áreas de intervención nombradas en el capítulo anterior, de tal forma que lo que el Trabajador Social puede hacer es: atención directa, capacitación, asesoramiento, supervisión, investigación, planificación, programación, administración, conducción, orientación, organización, entre otras. Estas tareas se vinculan con el rol asignado al Trabajo Social: socioeducativo, promocional, preventivo y asistencial.

   Pero todavía falta aclarar a quienes esta destinada esta actividad: a personas, familias, grupos y comunidades que se encuentren en situaciones de carencia, desorganización y desintegración social, como aquellas en las que los involucrados requieran el conocimiento y técnicas que determinen sus títulos habilitantes.

   De tal forma las posibilidades son numerosas, en tanto no se perciba a las situaciones de carencia de manera netamente economicista. Por ello se considera que  las necesidades en las que interviene el Trabajador Social, lo enfrenta a personas con una amplia gama de necesidades y problemas sociales.

   En ese sentido, el desarrollo de determinadas incumbencias profesionales pondrán de manifiesto atributos profesionales y personales, determinando la posibilidad de ocupar o construir espacios ocupacionales autónomos, siempre dentro del marco de la Ley Profesional que habilita al Trabajador social para “...ejercer en forma autónoma o en relación de dependencia, y realizar determinadas acciones e intervenciones propias de la disciplina....”[59]

   En virtud de la Ley Profesional, también se constituye el Consejo o Colegio de Trabajadores Sociales y se crea el Código de Ética Profesional, que se ubican como elementos de fortalecimiento profesional.

   Con respecto a los Códigos Ética para el Trabajo Social Sarah Banks considera que esta “...relacionado con la noción de profesionalismo, y una de sus funciones principales es mantener el estatus y la identidad profesionales.  [...] son las vías más importantes para salvaguardar los derechos de los usuarios...”[60]  Por ello el Código de Ética es un instrumento importante para el colectivo profesional, pero principalmente brindaría una guía a quien desarrolle el ejercicio profesional en un espacio autónomo, en especial a quien lo haga de manera individual.

   El espacio ocupacional autónomo se verá fortalecido por el conocimiento de la ley, pero también la formación y la especialización son esenciales, en una realidad cambiante y en un mercado de trabajo cada vez más exigente.

 

 

La formación profesional. Amplitud y limitaciones

 

   La formación profesional no debe ser considerada tan solo como instancia de adquisición de conocimientos curriculares, sino también como el espacio que posibilita la incorporación de ciertos valores y una forma de ser a los nuevos profesionales, reproduciendo, a su vez,  espacios tradicionales de ejercicio profesional.

   Por ello, el proceso de formación profesional será concebido como una dinámica en continuo movimiento entre formación, realidad y ejercicio profesional. En consecuencia el modelo de Trabajo Social se constituye entre el “ser” y el “deber ser”[61]. El ser  es el ejercicio profesional real condicionado por el espacio ocupacional y el contexto socio político. El deber ser alude a la construcción colectiva que propone fines para la profesión, y estará influenciado por la historia y la identidad del Trabajo Social. En función de esos fines se concreta la formación profesional, añadiéndose además los fines del profesional docente, quien enseña desde su propio marco de referencia.

   Entonces, la formación se encuentra en un constante movimiento entre el ser y el deber ser, donde uno influencia  al otro, produciendo la actualización de la misma. No obstante, la formación profesional, a pesar de modificarse no lo hace al ritmo que exige la práctica profesional.

   En este sentido, uno de los profesionales entrevistados afirma que:

 

“...es esencial la formación de grado, pero es necesario

seguir formándose después del título, el conocimiento

tiene que adecuarse a los cambios actuales...”

Trabajador Social 1

 

   Por tal motivo cabe afirmar que la formación, si bien aporta ciertos elementos, estos no son suficientes para afrontar la realidad,  ya que la dinámica y complejización de los problemas sociales, tal como se ha dicho, tienen un  movimiento que supera a la formación. A esto se le puede agregar la necesidad de incorporar una mayor cualificación y especialización, en este punto Claudia Krmpotic sostiene que: el mercado de trabajo actual requiere adquirir nuevos aprendizajes y capacidades generales como base para la formación continua, para poder competir y consolidar sus espacios de competencia profesional.[62]

   Justamente por ello, especialmente en el espacio ocupacional autónomo del Trabajo Social, la formación se constituye en una herramienta importante a la hora de generar y mantener una demanda del servicio, al respecto uno de los profesionales entrevistados reflexiona:

 

“...saber redactar, diagnosticar y describir una dinámica es

esencial, si no lo sabes hacer no te llaman más...”

Trabajador Social 3

 

   También la especialización y originalidad en algún área o temática significan una ventaja comparativa a la hora de competir en el mercado, y por supuesto, de ser más efectivo en la intervención, según un entrevistado es importante:

 

“...especializarse  y capacitarse continuamente...”

Trabajador Social 2

 

   De esta manera una formación consistente y una especialización se constituyen en requisitos para generar y mantener el espacio ocupacional autónomo de la profesión, demandando en algunos casos una capacitación específica, como es el caso del peritaje.

   Otro elemento que aparece complementando a formación y especialización es la experiencia, en tanto aval de la intervención, al respecto opina un Trabajador Social entrevistado:

 

“...la experiencia y especialización te dan la chapa para

 que los clientes se acerquen a vos...”

Trabajador Social 4

 

   Al no existir una tradición de trabajo autónomo dentro del Trabajo Social, al momento de plantear un emprendimiento autogestivo surgen vacíos en la formación, con referencia a ello de los profesionales entrevistados afirma:

 

“...no existe formación en gerenciamiento y administración de

empresas, por ello es esencial capacitarse en eso...”

Trabajador Social 8

 

    Del mismo modo la formación no favorece la incorporación de un pensamiento que permita percibirse al Trabajador Social como un  trabajador autónomo, en ese sentido contribuye a reproducir ciertos espacios ocupacionales, uno de los Trabajadores sociales entrevistados dirá al respecto:

 

“...las facultades están en un canal distinto al trabajo autónomo, muchos docentes

están más comprometidos con su ideología política que con la tarea de enseñar a

los alumnos hechos que realmente ocurrieron y que tienen que ver con el desarrollo

de la profesión y sus posibilidades. Se aleja a los alumnos de la posibilidad del ejercicio autónomo, se les enseña a rechazarlo. [...] Cuesta encontrar libros de Trabajo

Social que estén orientados al ejercicio autónomo de la profesión. [...] pero se puede aprovechar los aspectos metodológicos que te enseñan en las universidades...”

Trabajador Social 5

 

   En el ejercicio profesional una formación sólida, capacitación y especialización continuas son esenciales, pero aparecen como requisito y posibilidad en los espacios ocupacionales autónomos, en tanto un medio que permita resolver las necesidades de los usuarios que atiende o de quien solicite el servicio y también como fuente recursos y contactos, transitando desde visiones que priorizarán más las ventajas comparativas, a otras que consideran especialmente la responsabilidad con las personas, tal como lo resaltan estas respuestas de los profesionales entrevistados:

 

“...Seguir formándose, como responsabilidad de todo profesional, porque

te da recursos, es fuente de conocimientos y también de contactos...”

Trabajador Social 1

 

“...la actualización profesional debe ser permanente,

porque se trabaja con personas...”

Trabajador social 8

 

      El espacio ocupacional autónomo del Trabajo Social en virtud de su amplitud y posibilidades adquiere diferentes características que se relacionarán las posturas asumidas por los profesionales que la desarrollan y con la organización y forma que adquiere el servicio.

  

 

Las características del espacio ocupacional autónomo del Trabajo Social

 

   El espacio ocupacional autónomo presenta características particulares, que a pesar de la posibilidad de poder incluir todas las opciones dentro de una definición integradora, a su vez presentan diferencias que permiten realizar una clasificación de acuerdo a la postura y  tipos de servicios que se plantean  en la prestación de los Trabajadores Sociales entrevistados.

 

   ¿Usuario o cliente?

 

   En primer lugar se intentará definir los términos señalando las diferencias y similitudes.

   La palabra usuario se define como el que “...Que usa ordinariamente una cosa...” y cliente “...Respecto del que ejerce alguna profesión, persona que utiliza sus servicios...”[63] Se puede observar que en sus significados estas palabras no son contradictorios entre si, sino que el término cliente aludiría más específicamente al uso que se hace de los servicios profesionales, sin embargo, el colectivo profesional suele identificar el término usuario con los sectores populares, negando una relación mercantil con los mismos, puesto que el servicio se brinda en virtud de una necesidad, en tanto es el Estado o una institución privada quien le paga su remuneración, pero siendo percibidas como gratuitas para los usuarios; en tanto que el término cliente señalaría una relación de connotación comercial o relacionada con la línea de desarrollo norteamericana.

   Considerando las semejanzas no habría diferencias entre afirmar que: en tanto utiliza el servicio, es usuario o cliente. No obstante, se considerará cliente a quien contrate y por ende pague el servicio, ya sea que se trate de una persona, grupo, institución, o empresa, siendo denominado usuario al que utilicé efectivamente este servicio, siendo para el gratuito, de este modo lo expresa uno de los profesionales entrevistados:

 

“...En algunos casos los tenemos que llamar clientes, cuando la actividad

es paga, en otros son  personas afectadas por problemáticas dentro

de barrios o comunidades carenciadas que no pueden pagar...”

Trabajador Social 2

 

  De esta forma el Trabajo social en su ejercicio profesional dentro de espacios ocupacionales autónomos brinda sus servicios a los sectores más carenciados, incorporando, a su vez, nuevos sectores que hoy se ven afectados por situaciones problemáticas, y /o situaciones en las que  su intervención sea requerida. Sin embargo, se debe aclarar que esta integración no se da en todos los casos, y que variará de un servicio a otro, en su magnitud y forma, estableciéndose en algunos casos una actividad paralela y separada del mismo, en la que el Trabajador Social desarrolla un servicio a grupos carenciados:

 

“...el servicio que se brinda es pago, mayormente trabajamos con

instituciones y empresas,  pero también trabajo de voluntaria en

un barrio carenciado ...”

Trabajador Social 3

 

   A pesar de las diferencias señaladas, algunos de los profesionales entrevistados prefieren no etiquetar a las personas, denominando simplemente al usuario o cliente por su condición de persona, grupo, familia o institución. Considerando que en ultima instancia el que se beneficia es el ser humano integral:

 

“...Es la persona como ser único e integral, que en una situación de

crisis o vulnerabilidad necesita un tratamiento integral....”

Trabajador Social 8

 

   En este sentido, la perspectiva de intervención que fue desarrollando el Trabajo Social parte de una persona con carencias económicas hasta alcanzar  una visión integral que permite ver al ser humano inserto en un contexto, tratando de superar la fragmentación a la que es sometido en nombre de la especificidad de las ciencias, mediante el trabajo interdisciplinario.

    Pero la relación Trabajo Social - Usuario o cliente en el ejercicio autónomo de la profesión  no siempre esta libre de contradicciones:

 

“...El cliente en el caso de las empresas es la empresa, tenemos una

obligación con ellos, si observamos una situación que no nos termina de

 gustar tenemos que transmitírselo a nuestro cliente [...], y esto a veces

es duro, [...] pero el informe no se dibuja...”

Trabajador Social 3

 

   En esta situación se podrá observar una postura empresarial, que estará dada por el tipo de clientes y servicios que se brindan, en este caso a grandes empresas.

   Al respecto otro profesional entrevistado ofrece una postura diferente, donde la obligación es con el usuario o persona y no con el cliente, aunque este contrate y pague el servicio, justamente en virtud de la autonomía laboral y profesional tiene la opción de rechazar el trabajo:

 

“...Se corre el riesgo de ser funcional a una empresa y servir a los

explotadores, por ello cada trabajo se discute en el grupo, si el mayor

beneficio es para la gente se continua el trabajo...”

Trabajador Social 2

 

   El Estado, a través de sus instituciones, también puede constituirse en cliente del ejercicio autónomo del Trabajador Social, de forma que paga por un servicio puntual, como sería el caso del peritaje o jornadas de capacitación, o puede contribuir a través de subsidios, uno de los profesionales entrevistados manifiesta que:

 

“...Podemos trabajar con el  Estado, pero siempre a partir de subsidios                            o proyectos, no por un salario, no nos interesa convertirnos en Estado, si                             se puede trabajar juntos, al lado de, pero manteniendo la autonomía...”

Trabajador Social 8

 

      En cada caso, las posturas de los profesionales se basarán en el análisis de la situación desde el marco ético profesional y personal. Se reafirma que en el espacio ocupacional autónomo el Código de Ética es una herramienta indispensable.

   En tal sentido, Sarah Banks dirá “...Los códigos de ética son herramientas políticas construidas para servir tanto como evidencia  pública de las intenciones  y de los ideales profesionales  como para ofrecer guías reales de conducta para los profesionales...”[64] Tal es así, que ofrece no solo guías para la  conducta profesional, sino también en el sentido de la publicidad y los honorarios, convirtiéndose en un elemento de protección para el usuario, y para el mismo profesional cuando enfrenta situaciones contradictorias o dilemas éticos en su ejercicio profesional.

   Considerando lo dicho, el usuario y el cliente, podrán ser o no la misma persona, institución o empresa que contrata el servicio, apareciendo como tercer elemento el Estado o instituciones que subsidian proyectos de los servicios. Cuando se habla de persona, familia o grupo con respecto a su nivel socio-económico estos provienen de sectores de clase media alta y baja, también de sectores carenciados o grupos que se ven afectados por una problemática en común, considerando en todo momento como elemento esencial el contexto en el que se desenvuelven.

   Según se ha visto, no siempre en el espacio ocupacional autónomo del Trabajado Social  se establece una relación monetaria con los usuarios de sus servicios, por lo tanto se deberá analizar que connotaciones acarrea el cobro de un honorario, y en caso de no hacerlo cuales son los mecanismos para mantener su servicio y subsistir como persona.

 

 

   La remuneración  y los recursos

 

   En el Capítulo I ya se ha señalado como la identidad del Trabajador Social se constituye de un modo tal que dificulta la posibilidad de cobrar una remuneración, principalmente  a la persona destinataria de su servicio, adquiriendo la forma de un  déficit para el profesional que desarrolla su ejercicio profesional en un espacio autónomo. Por tal motivo se indagará en el significado del honorario y su relación con la vocación, identificando las estrategias para sostener los servicios.

   En primer lugar, como ya se adelantara, cabe destacar que las profesiones en sus orígenes, teniendo en cuenta, por ejemplo, la medicina y la abogacía, considerándose, aunque en un período posterior el Trabajo Social en virtud del mismo proceso.

   Las profesiones nombradas se regían de hecho por un contrato de mandato gratuito, siendo motivo de controversia si se podían constituir en arrendamiento de servicios pago.  Mariano Izquierdo Tolsada dirá “La primera diferencia se encuentra en el dato  de la naturaleza de gratuidad del contrato de mandato [...] con un origen localizado en las relaciones de amistad. [...], al querer caracterizarlo como un contrato de beneficencia, socorro o favor, contraponiendo los servicios que se compran y aquellos otros que son [...] fruto del desinterés y por ello objeto de la familia de contratos donde la simpatía pone en contacto a sus partes y preside sus relaciones.”[65]

   De modo que, solo más tarde se incorpora el Honos, como justa recompensa de los servicios profesionales, pero como vía indirecta de cobro y siempre posterior al servicio, de tal forma que el profesional se ve movido a actuar por un sentimiento de servicio que no se puede pagar, ni encontrar recompensa equivalente. Sin embargo, esta relación fue cambiando hasta constituirse en un contrato de servicios, conservando una cuestión de méritos y honor, por lo cual su remuneración se denomina honorario.

   Por tal motivo, el hecho de ejercer una profesión de manera abnegada y por vocación no significa que no se deba cobrar una remuneración, ya que como las restantes profesiones deben servir a la subsistencia de la persona. Siendo el honorario tan exigible como cualquier otra retribución.

   Se debe señalar que esta situación, en el caso del Trabajo Social, es superada parcialmente cuando se trabaja en instituciones publicas o privadas y bajo relación de dependencia, tal como se indica en el capítulo I.

   Sin embargo, esta circunstancia se complejiza para los Trabajadores Sociales, y he aquí la diferencia en su desarrollo con las otras profesiones, ya que por su larga tradición de trabajo bajo relación de dependencia, generalmente estatal, junto a los sectores más desposeídos, se producen ciertos niveles de dificultad para exigir un honorario o una remuneración acorde a su tarea. En tal sentido uno de los Trabajadores Sociales afirma:

 

“...El Trabajador Social, al igual que cualquier otro profesional, lo que espera,

lo que intenta es una retribución justa, ya sean sus honorarios, sueldo o salario,

según sea el caso. Pero esto todavía no se comprende ¿pensar en honorarios?

Imposible, permanentemente en el curso de capacitación para peritos me lo

piden y entrego un artículo sobre aranceles profesionales que escribió un

Contador Publico, yo se los doy como material de lectura, porque en algún

momento cada uno va a tener que defender sus honorarios. [...] no saben

defenderlo, más desde el lugar del Trabajo Social...”

Trabajador Social 5

 

    Desde una postura más crítica otro trabajador social entrevistado considera que esta dificultad deviene de la relación que el profesional mantiene con el Estado, desarrollando el asistencialismo en nombre de la vocación de servicio:

 

“...nos cuesta no pensar en ese otro que esta necesitando, entonces debemos dar, esa es la formación o concepto que se tiene del Trabajador Social, es aquel que descubre una necesidad y desde algún lugar tiene que encontrar el recurso y solucionarlo, pero no es así, el Trabajador Social puede detectar necesidades, puede ayudar al proceso de crecimiento del otro, pero no podemos dar, dar, en procesos asistencialistas como existen en este país, salgamos del asistencialismo, porque esto se va a seguir

repitiendo si nosotros no somos generadores de otra cosa...”

Trabajador Social 3

 

     Mientras que otro de los profesionales muestra otras implicancias de esta situación:

 

“...el Estado es una gran consumidor de Trabajo Social y por otro lado hay Trabajadores Sociales a los que no les gusta trabajar en el Estado o que

 tienen grandes inquietudes para trabajar autónomamente y generan  sus emprendimientos. Además, la problemática social es tan amplia, y ya

hemos pasado el tiempo en que todo se hace por caridad o buena voluntad,

 y la gente tiene que vivir, entonces los Trabajadores Sociales empezaron

 a cotizar sus servicios, que en definitiva es un servicio a la comunidad

que reditúa en muchos aspectos...”

Trabajador Social 2

 

    De tal modo, estas circunstancias harán variar de un profesional a otro la estrategia para fijar y reclamar un honorario, o generarse un ingreso.

    Un elemento que aparece como guía es el nomenclador o cartilla de Prestaciones y Honorarios Profesionales de la Federación Argentina de Asociaciones de Profesionales del Servicio Social que entrega el Consejo o Colegio profesional, que es un instrumento normativo de carácter orientador donde se fundamentan y detallan los honorarios profesionales, fijando ciertos parámetros para presupuestar, que se establecen en virtud de la complejidad de la tarea y la diversidad de situaciones posibles[66]. Pero según afirma uno de los Trabajadores Sociales entrevistados:

 

“... Es muy relativo, el Consejo profesional tiene una cartilla de honorarios,

pero esto es muy chequeado con la gente...”

Trabajador Social 1

 

      Es interesante aportar la reflexión que hace uno de los Trabajadores sociales entrevistados sobre la dificultad para obtener recursos y lograr sostener los espacios ocupacionales autónomos, en relación con el “Valor en las sociedades actuales”:

 

“...Una gran dificultad es conseguir los recursos cuando uno trabaja

con un emprendimiento en donde el producto, es un producto netamente

de mejoramiento social, este tipos de sociedades ven al

producto económicamente, o es rentable o no es rentable, es un bien

que me puede producir tal o cual ganancia o no, en los productos sociales,

por ejemplo un chico sacado de la calle, integrado bien a su familia y

resuelto un kilo de problemas, eso aparentemente no produce un

rédito económico, o sea no es un televisor que vos vas a la casa de una

familia y se lo vendes y te paga 500 o 700 pesos, entonces o te lo paga el

Estado o alguna fundación, porque por lo general las familias no te

lo van a pagar, aunque ahora últimamente están la comunidades terapéuticas

de recuperación de adictos y las familias están pagando esto [...]

desde el punto de vista vocacional, hay mucha gente a la que le gusta trabajar

en lo social, pero el problema en este momento es que vos necesitas comer

y vivir, y es tan digno el trabajo de albañil, el de panadero, como

el del Trabajador Social, sin embargo algunas cosas no se pagan

[...]Hay que preguntarse que significado tiene el valor hoy,

que es valor, valor es un televisor, si, valor es sacar a un chico

de la calle, si, pero lo uno se paga y lo otro no...”

Trabajador Social 2

 

   Acorde a lo expuesto, se podrá decir que con respecto a la remuneración el Trabajador social asumirá diferentes posturas:

·        Privada: cuando la prestación del servicio se encuentre restringido al pago de un honorario.

·        Intermedia: cuando adapten sus honorarios a la situación del cliente, prestando a su vez algunos servicios gratuitos, aunque no mayoritariamente.

·        Distributiva: cuando brinden servicios pagos y gratuitos, siendo la mayoría gratuitos, de la misma manera se considerará cuando el servicio se desenvuelve a través de subsidios y el cobro de aranceles módicos. En todos los casos la situación particular y el contexto del usuario y/o cliente serán parámetros para adecuar el costo del honorario.

   En el caso de la postura distributiva, el honorario no aparece en tal forma, sino como un ingreso que variará de acuerdo a los recursos obtenidos, siendo su principal finalidad sostener el servicio, de tal forma, muchas veces este espacio será  complementado con otros trabajos que permitan o ayuden al sustento del profesional.

 

 

   Los tipos de servicios

 

   Antes de comenzar, es necesario aclarar que no existe figura Jurídica específica que contenga los servicios que pueda ofrecer el Trabajador Social en el espacio ocupacional autónomo. De tal forma uno de los profesionales dirá:

 

“...esa forma jurídica que hemos adoptado es porque no hay otra cosa, porque la

manera en que estamos organizados no responde a eso, buscamos una de las

formas jurídicas aceptadas legalmente...”

Trabajador Social 8

 

   Por ello,  para establecer los tipos de servicios se intento elegir entre las figuras que más se acercaran a los servicios ofrecidos, precisando que no se tomo la figura de “Servicio Social”, porque se la suele de identificar  con los servicios desarrollados en el ámbito estatal.

    Para la clasificación se tomará como eje el número de miembros, y la forma y organización del servicio:

    Según los miembros que integran el servicio, será desarrollado:

·        De manera individual, es decir un trabajador social único.

·        De manera grupal cuando se integre por más de una persona, y por lo menos una de ellas sea Trabajador Social.

  Se puede agregar como característica que en todos los casos se intenta promover el trabajo interdisciplinario y en red.

 

   Conforme a su forma y organización el servicio puede ser de dos tipos:

 

·        El Estudio Social independiente será el que se desarrolle en una oficina o consultorio particular y que eventualmente podrá realizarse en otro espacio, denominándose estudio, en tanto que el servicio que prestan los Trabajadores Sociales presenta más semejanzas con un Estudio jurídico, que con un consultorio médico, de este modo lo expresa uno de los profesionales entrevistados:

 

“...es más parecido a un estudio de abogados ya que se

brinda asesoramiento, orientación...”

Trabajador Social 7

 

   A su vez, este servicio se desarrolla de manera individual, y puede prestarse desde una postura privada o intermedia.   

·        La Empresa Social  será siempre grupal, siendo por lo menos uno de sus miembros Trabajador Social, y se desplegará en dos tipos:

 

1.   La Empresa Social sin fines de lucro: como su nombre lo indica, presenta una postura económica distributiva,  sus miembros se encuentran en  pie de igualdad y los une un objetivo común. Cabe aclarar lo que significa sin fines de lucro. Pensar que una empresa es sin fines de lucro muchas veces es identificado con el trabajo voluntario, sin embargo un concepto clave será considerar los costos que deben cubrirse para prestar el servicio, esto incluye un ingreso para los miembros de la empresa, sin embargo su objetivo no es la acumulación de riqueza sino la distribución, de tal modo lo expresa uno de los Trabajadores entrevistados:

 

“...son organizaciones que encuentran un problema, intervienen y generan una organización y recursos, algunos son subvencionados por el Estado, otros internacionalmente y otros cobran [...] porque una cosa es que sea sin fines de

lucro y otra que la organización te permita vivir de ese trabajo [...] o que

 te genere un ingreso, [...]se confunde lo que significa sin fines de lucro, es que

uno no pretende llenarse de plata, pero si cobrar por su trabajo...”

Trabajador Social 2

 

2.   La Empresa Social Privada: es grupal, pudiendo ser la relación igualitaria o integrarse de un patrón y empleados, siendo en este caso, el Trabajador Social el patrón, como requisito para ser considerada esta situación de espacio ocupacional autónomo del Trabajo Social, y en ambos casos, tal como lo señala su nombre, su postura económica será privada.

 

   Finalmente y de acuerdo a lo dicho, el espacio ocupacional autónomo adquiere ciertas características especificas que permitieron arribar a una definición, presentándose como una elección  que se realiza en virtud de la autonomía ideológica o también frente a una necesidad especifica de los profesionales. Se desarrolla en el marco de una Ley Profesional que lo habilita y de una formación continua. Esta opción será percibida  de  manera heterogénea por los profesionales, y en clara relación con la experiencia personal y el tipo de servicio que desarrollen.

   El espacio ocupacional autónomo del Trabajo Social se concreta en servicios que podrán clasificarse:

Según la postura económica del  servicio en privada, intermedia y distributiva.

Según sus miembros en individual y grupal.

Según su organización y forma en Estudio Social Independiente y Empresa Social, y dentro de esta la Empresa Social Privada y la Empresa Social Sin Fines de Lucro.

   En el próximo capítulo se describirán los servicios brindados por los Trabajadores Sociales entrevistados en base a las características analizadas y las clasificaciones establecidas. 

 

III. Los servicios en el espacio ocupacional autónomo

 

 

   En este capítulo se procederá a describir los distintos  servicios que se identificaron, teniendo en cuenta las clasificaciones nombradas precedentemente y el marco de referencia desde el cual es prestado el servicio concreto de los Trabajadores Sociales entrevistados, centrándose en el servicio ofrecido, las actividades desarrolladas, el modelo de intervención, los usuarios o clientes, la remuneración, la promoción, y finalmente el aspecto que destaca cada Trabajador Social y que se presenta sustentado el servicio.

   La prestación de cada trabajador Social entrevistado se concreta en un servicio especifico, que será identificado por el número  de entrevista que se le asigno a cada uno de ellos: Trabajador Social 1 – Servicio 1, y así correspondientemente. Tomándose como eje el tipo de servicio ofrecido, en tanto Estudio Social independiente o Empresa Social.

 

 

 El  Estudio Social Independiente

 

   Dentro del Estudio Social Independiente, que como ya se dijo, es el servicio que se desarrolla en una oficina o consultorio particular y que eventualmente podrá realizarse en otro espacio, dentro de ella se puede ubicar la experiencia de cuatro de los profesionales entrevistados.

 

   El Estudio Social independiente a modo de consultorio  socioterapéutico[67]:

 

·        El servicio 4 por su postura económica es privado, brinda servicios de orientación vocacional de manera individual o grupal, estudios socioambientales, auditorias técnicas, asistencia técnica a grupos, gestión de servicios. Las actividades que desarrolla el profesional son de: asesoramiento y orientación, diagnóstico y reflexión, informes socioambientales e institucionales, entrevistas individuales, talleres grupales, confección de actas y elaboración de presupuestos mensuales para la otorgamiento de ayudas sanitarias y medicamentos, estadísticas y todo informe que se le requiera como profesional. Se intervendrá respetando el servicio requerido, y no desde un modelo especifico, y aplicando los métodos de caso individual y grupo.

   El usuario del servicio es su cliente, que podrá ser un adolescente, persona particular, colegios, obras sociales, o grupo de la Tercera edad inmigrantes residentes en el país, y que socioeconómicamente, habitualmente, son de clase media. Los honorarios tienen como parámetro la escala sugerida por el Colegio Profesional y se pactan de común acuerdo con el cliente. No realiza ninguna promoción de sus servicios, de modo que la garantía para mantener la demanda depende de la satisfacción del cliente:

 

“...No los promociono. Alguna vez lo hice, al principio pero no funciono. Mis

clientes llegan a mi por el boca a boca [...] Casi nadie conoce nuestras

incumbencias [...]. Lo ideal es especializarse en algo, hacerlo bien, a conciencia

y que la persona quede satisfecha para que después te envíe a alguien más...”

Trabajador Social 4

 

   En este servicio se puede observar que las tareas desarrolladas se sustentan en la formación profesional como Trabajador Social, como en la eficiencia del servicio.

 

·        El servicio 7, por su postura económica será privada y eventualmente intermedio, brinda servicios de tratamiento[68] social en problemas sociales como adicciones, violencia, además orientación vocacional y capacitación ocupacional. Las actividades desarrolladas son de asesoramiento, orientación, capacitación, acompañamiento, entrevista, derivación en caso de patologías o enfermedad, e investigación. Como modelo de intervención se utiliza la Sociatría:

 

“...Es un enfoque dentro de la ciencia del Trabajo Social, significa restablecimiento social, y parte del hecho de la sociedad tiene sus propias normas, de naturaleza

social: son asociativas, de tendencia mutualista y racional [...], cuando el hombre

altera esas normas se produce la problemática social, [...] trabajo con la gente

para descubrir esas normas sociales...”

Trabajador social 7

 

De tal modo que muchos de los problemas sociales derivarán de una falta de conocimiento, será un error y no una enfermedad, por lo cual se capacita a la persona.

   El usuario de este servicio es un cliente, que puede ser  un individuo o una familia, generalmente son de clase media y alta, y de manera eventual son personas que no tienen recursos y a las que se atenderá gratuitamente. Los honorarios tienen como parámetros el horario y si se trabaja con el individuo o la familia, y se pactan de común acuerdo con el cliente, tomando en consideración el contexto. La promoción del servicio se realiza a partir de otras actividades institucionales que desarrolla el profesional, llegando también la demanda  por derivación de psicólogos y psiquiatras, y de boca en boca, en virtud de un trabajo efectivo.

   Acorde  a lo dicho, este servicio aplicará herramientas propias de la profesión, a la vez que introduce la Sociatría[69] en su intervención, planteando como fundamental el conocimiento de la Ley Profesional para el ejercicio profesional autónomo.

 

·        El Servicio 1 desde su postura económica será intermedio. Se constituye en un equipo entre psicólogos, trabajadores corporales y Trabajador Social,  eventualmente personas particulares que colaboran en actividades grupales, sin embargo, será considerado como Estudio Social Independiente porque cada profesional atiende desde su consultorio particular, desarrollando y generando también tareas conjuntas. El servicio que se ofrece es de tratamiento de  diferentes situaciones problemáticas sociales y psicoterapéuticas relacionadas con la autoestima, conflictos familiares, la elección vocacional, de manera individual por el profesional pertinente o interdisciplinariamente si fuera necesario. Las actividades desarrolladas por el Trabajador Social son atención de la persona, entrevista, genosociograma, detección de la problemática, derivación a miembros del equipo u otros profesionales en caso de requerirlo, asesoramiento, orientación, acompañamiento, tratamiento individual o familiar, talleres grupales, investigación, supervisión y capacitación. La modalidad de este trabajo en equipo asume algunas de las características de una red:

 

“...intento una cosa distinta, diferenciada, con un trabajo de mucho cuidado,

donde yo superviso como directora del grupo, donde a su vez cada uno supervisa individualmente, por ejemplo los psicólogos con otros psicólogos y yo con

Trabajadores Sociales [...], tenemos un grupo, generamos cosas en conjunto,

 pero a su vez cada profesional tiene sus espacios, de algún modo es parecido

 a una red, no es totalmente porque yo dirijo el equipo. [...] la idea del grupo

 es generar una red de profesionales y de instituciones, que nos conozcamos, que confiemos en lo que hace el otro, y que los tengamos y nos tengan

como fuente de derivación...”

Trabajador Social 1

 

   El modelo de intervención aplicado por este Trabajador Social surge de una integración entre lo adquirido en diferentes especializaciones en Mediación familiar, Psicología Gestáltica y Psicología Sistémica, trabajándose desde los vínculos, los recursos de las personas, siendo esencial el fortalecimiento de la autoestima y desde los principios de la gestáltica, incorporando la supervisión como elemento constante y esencial. Siendo los usuarios del servicio la persona, familia, grupo o institución que requiere la prestación, en su mayoría provienen de barrios de la capital, de clase media, sin embargo también se atiende gratuitamente, en caso de necesitarlo, principalmente a través de talleres. El honorario es pactado con la gente, teniendo en cuenta su contexto, cada profesional percibe su honorario, si la tarea es grupal se distribuyen los ingresos si fuera arancelada y los costos si fuera gratuita. La promoción del servicio se realiza a través de volantes, por  promociones vía mail, carteleras de escuelas y hospitales, y próximamente por una página web.

   Este servicio complementa distintos modelos de Trabajo Social con el aporte de la Psicología, derivando en una propuesta concreta de intervención, donde la supervisión ocupa el lugar de esencial, convirtiéndose en una práctica cotidiana. [70]

 

·        Finalmente, el servicio 5,  se considerará más una oficina que consultorio, ya que predominantemente los servicios son prestados fuera de ella, realizándose en la misma actividades tendientes a la organización del servicio. Por su postura económica es privado. Los servicios ofrecidos son de peritaje, supervisión y capacitación en dos temáticas: educación sexual y peritaje. Las actividades desarrolladas son de asesoramiento, orientación, docencia, entrevistas, visitas domiciliarias, informes socioambientales. El modelo de intervención utilizado recibe aportes del modelo sistémico y de mediación, sin embargo respeta el modelo que necesita la persona:

 

“...creo que no se puede trabajar desde un solo modelo [...] las personas son

diferentes y lo primero que hay que hacer es escucharlas. Esto implica tener

un grado de elasticidad de parte nuestra, de buscar lo más cómodo y adecuado

 a la persona, modificando las condiciones de la  entrevista a la persona...”

Trabajador social 5

 

   En tanto que, el cliente de estos servicios puede ser una persona particular, que solicita los servicios de peritaje de parte, pactando en ese caso el honorario con el profesional, si se presta para un juzgado, el juez regula los honorarios, teniendo el profesional la posibilidad de apelarlo si no es adecuado al servicio prestado. También pueden ser instituciones, para la realización de talleres o capacitación. El servicio se promociona a través de folletos, correo electrónico, avisos en diarios y en revistas especializadas.

   Este servicio se desarrolla en virtud de la formación específica de Trabajo Social ampliado con el aporte de otras especializaciones, sin embargo para ser Perito se requiere de una capacitación específica, y en algunos lugares una cantidad determinada de años de ejercicio profesional. El peritaje es uno de las formas más conocidas y aceptadas de espacio ocupacional autónomo por los Trabajadores Sociales.

               

 

La Empresa Social

 

   Como se señalo en el capítulo anterior la Empresa Social  es grupal, pudiendo estar compuesta exclusivamente por Trabajadores Sociales o ser interdisciplinario, siendo por lo menos uno de sus miembros Trabajador Social. Dentro de este tipo se podrá hacer una división entre la Empresa Social sin fines de lucro y la Empresa Social Privada. La primera, como su nombre lo indica, presenta una postura económica distributiva y sus miembros se encuentran  pie igualdad, mientras que la Empresa Social Privada es grupal  pudiendo ser la relación igualitaria, o componerse de un patrón y empleados, siendo el Trabajador Social el patrón, como requisito para ser considerada esta situación de ejercicio autónomo del Trabajo Social, y tal como lo señala su nombre su postura económica será privada.

 

   La Empresa Social Privada encuentra sus exponentes en los servicios de dos de los profesionales entrevistados:

 

·        El servicio 3 se constituye en  Consultora, siendo su postura económica privada, por la composición de su equipo es interdisciplinario,  contando con Trabajadores Sociales y psicólogos, y un especialista en Marketing. Ofrece sus servicios a  empresas en el área de Recursos Humanos y capacitación, en colegios privados servicios de becas y organización del sistema de convivencia, en adopción asesoramiento e informe socioambiental. Las actividades desarrolladas son: informes socioambientales y psicológicos, armado de carpetas laborales, entrevista, visita domiciliaria, asesoramiento, orientación, acompañamiento, derivación, talleres con fines convivenciales y de capacitación. El modelo de intervención siempre se va actualizando, pero el que más se utiliza es el sistémico:

 

“...el modelo sistémico, en la actividad que desarrollamos, sirve porque es breve, concreto, te da una mirada del todo y esto para las evaluaciones es importante [...] ver a una familia una hora y media,  si no tenemos una mirada de sistema no podemos hacer el informe o la intervención...”

Trabajador Social 3

 

    El que contrata el servicio es su cliente y es con quien tiene la obligación, esto no siempre estará libre de conflictos, principalmente en los casos en que  las empresas solicitan carpetas laborales de los aspirantes a un puesto de trabajo, colegios privados informes de las familias que solicitan una beca, y esta es la excepción, parejas en el área adopción donde la obligación es con el niño, esta situación también se deriva del hecho de que en ninguno de los casos:

 

“...el informe no se dibuja, esto a veces es duro para los Trabajadores Sociales, [...] si observamos un situación que no nos termina de gustar la tenemos que transmitir...”

Trabajador Social 3

 

Lo que resultara en beneficios, en el caso de los informes laborales para las empresas, en el caso de las becas para el colegio, y en el caso de las adopciones para el niño. Cabe señalar que en los casos de capacitación y convivencia de colegios, y asesoramiento  y acompañamiento en adopción los beneficios serán para ambas partes. El honorario tendrá como parámetros el tamaño del servicio, la continuidad y antigüedad del cliente, el mantenimiento de la consultora, el honorario del profesional:

 

“...a partir de esta base para arriba se va evaluando de acuerdo a los parámetros profesionales [...] a mi me interesa ganar porque vivo de esto, pero también me

interesa que gane el profesional que trabaja conmigo [...] porque me interesa tener profesionales con una buena formación y caudal de trabajo, [...] si es un colegio

de nivel muy alto subirán los honorarios, si es parroquial esto se negocia...”

Trabajador Social 3

 

De modo que en este servicio se intentará aunar lo social y comercial, donde a partir de prestigiar el rol del Trabajador Social, desde su habilidad y competencia en la elaboración de  informes socioambientales de calidad, se inserta en el mercado:

 

“...llaman a nuestros informes artesanales [...] porque no es una encuesta que se completa con cruces, [...] es un informe de trabajo y elaboración [...] esto yo lo jerarquizó y es desde ahí donde me base para introducir el producto en el mercado...”

Trabajador Social 3

 

   En este caso los recursos propios de la profesión, volcados en el informe, jerarquizarán el lugar del Trabajo Social en este rol.

 

·        El servicio 6 se conforma en una empresa grupal de  Trabajadores Sociales, denominado por ellos como equipo, podrá ser considerado una sociedad pues las decisiones y responsabilidades e ingresos son compartidos, de acuerdo a su postura económica es privado.  El servicio que ofrecen se relaciona especialmente con el Trabajo Social y los medios de comunicación, también orientación vocacional y a partir de la detección de necesidades en el área educativa, salud  empresarial elaboración de propuestas a través de proyectos que son ofrecidas a distintas instituciones que pudieran estar interesadas. Las actividades desarrolladas son: producción y conducción de programas de radio y televisivos[71], producción y compaginación de videos relacionados con temáticas sociales, detección de necesidades y elaboración de proyectos, asesoramiento, orientación, capacitación, entrevistas, jornadas y talleres. Su modelo de intervención se centrará en un abordaje integral, tomando en cuenta la situación y el contexto, respetando lo que solicita el cliente. El usuario será denominado cliente, en tanto contrata y paga el servicio, en los medios de comunicación el servicio se  solventa por intermedio de los auspicios a cambio de publicidad, pudiendo ser  una persona, grupo o institución. Con respecto a los honorarios se rige por el nomenclador profesional, previa realización de un presupuesto, el precio podrá adaptarse a las circunstancias particulares, sin embargo:

 

“...hay un mínimo ético por el cual se trabaja...”

Trabajador Social 6

 

   La promoción del servicio se realiza mediante folletos, participación y presentación de trabajos en jornadas, por mail.

   El recorrido de este servicio es interesante, pues a partir del objetivo de fortalecer y jerarquizar la profesión, comienza con experiencias en los medios de comunicación escritos locales:

 

“...durante mucho tiempo publicamos distintos artículos acerca de lo que es

el Trabajo Social, los distintos temas y áreas que podemos abarcar, esto

 permitió que nos conocieran y que nos empezarán a llamar ...”

Trabajador Social 6

 

   Se complementan las habilidades propias del Trabajo Social con una especialización en medios de comunicación mostrando que los medios se pueden constituir en herramientas para la profesión, no solo para darse a conocer, sino cumplimentando su rol educativo y preventivo.

 

   La Empresa Social sin fines de lucro tendrá dos exponentes:

 

·        El servicio 2 se constituye en Cooperativa, sus miembros son Trabajadores Sociales, siendo su postura económica distributiva. El servicio que se brinda consiste en capacitar lúdicamente y proveer juegos, en tanto herramienta que permite abordar diferentes problemáticas sociales. Las actividades que se desarrollan son cursos, talleres, intervención directa, facilitadores de la intervención de otros profesionales, investigación, publicación de folletos y libros cortos. El modelo de intervención es socioeducativo y asistencial:

 

“...intentamos enseñar o capacitar [...] se promocionan los valores que produce esta disciplina que es el juego [...] el juego es una manera de expresar una cantidad de emociones e incluso pensamientos que les costaría mucho más trabajo expresarlos verbalmente [...] cuando intervenimos son modelos asistenciales, se proveen juegos como si fuesen alimentos, lo que pasa es que mezclamos el juego con otra finalidad, por ejemplo, disminuir síntomas de falta de salud pero no curamos...”

Trabajador Social 2

 

Los usuarios de este servicio son diferentes organizaciones, por lo general educativas, que en algunos casos serán clientes, y en su mayoría será la persona afectada por un problema específico. Con respecto a los honorarios, el mayor porcentaje de las actividades son gratuitas, en los casos arancelados se toma como parámetros los costos e insumos y la envergadura de esa actividad, de tal forma que los ingresos de las actividades pagas se distribuyen entre los costos para solventar  la cooperativa, un ingreso para los profesionales que realizaron la tarea, y una parte queda en la cooperativa para sustentar las actividades gratuitas. Otro ingreso se genera a partir de las publicaciones:

 

“...empezamos a publicar libros, que ahora también son

un ingreso, aunque son muy económicos...”

Trabajador Social 2

 

   La Cooperativa se promociona por correo electrónico y con las publicaciones.

   Se puede destacar que este servicio presenta amplias posibilidades de ejercicio profesional en base a la especialización en la disciplina lúdica,  no cabe duda que otro ingrediente que se suma es la creatividad de estos profesionales.

 

·        El Servicio 8  asume la forma de Asociación Civil sin fines de lucro, su postura económica es distributiva. Se integra de diferentes profesionales, técnicos, operadores de calle y estudiantes universitarios. El servicio que ofrece es de organización y desarrollo de la comunidad a través de un espacio abierto para desarrollar proyectos que atañen a diferentes problemáticas sociales:

 

“...si vos tenes un proyecto y comulgas con esta idea venís y lo desarrollas [...]

esto es para todos, es un espacio abierto [...] acá te vamos a ayudar a hacerlo

 [...]donde seguramente lo estas planteando para favorecer, generar una

mejor convivencia, un crecimiento, un enriquecimiento social...”

Trabajador Social 8

 

   En tanto su principal actividad  consiste en el desarrollo y ejecución de proyectos como ser, proyectos de autovalimiento, integración social, adicciones, de capacitación, prostitución infantil, entre otros. Su modelo de intervención será la persona:

 

“...el modelo es la persona [...] como ser integro, único y social...”

Trabajador Social 8

 

   A partir de este modelo se planteará un trabajo interdisciplinario y en red con otras instituciones, de modo que se consideren todos los aspectos de la persona integral y no de manera fragmentaria, por ello la propuesta interdisciplinaria. Los usuarios son las personas, mayoritariamente pobres o que se encuentran debajo de la línea de pobreza, pudiendo ser también el Estado u otra organización pero siempre a través de un proyecto, en este caso se constituirán en colaboradores y no en clientes. El servicio es siempre gratuito para las personas, los proyectos se sustentan a través de subsidios. Entonces conseguir el subsidio es una responsabilidad compartida entre los que participan del proyecto. A su vez, para las consultas personales se estipula una contribución mínima. En tanto que el sostenimiento de la asociación se realizará solidariamente a partir de los diferentes ingresos:

 

“...la asociación tiene gastos de mantenimiento [...] una parte de los ingresos

va a la asociación, otra parte a los miembros y el resto se redistribuye, si un

proyecto recibió un subsidio muy importante la idea es la misma y que [...]

pueda colaborar con otros proyectos que no obtuvieron subsidio...”

Trabajador Social 8

 

   La promoción del servicio  se realiza mediante folletos, volantes, una carpeta institucional, y especialmente interactuando con otras organizaciones, con el fin de constituirse en recursos mutuos.

 

   Es necesario señalar que las organizaciones no gubernamentales se pueden constituir en espacios ocupacionales autónomos para el Trabajador Social, siempre y cuando forme parte de ella como miembro, socio o la denominación que adquiera el ser parte de..., y no como empleado en relación de dependencia con la misma.  En Servicio 8 se convierte en un medio para capitalizar una idea: favorecer la integralidad del ser humano en clara oposición a la fragmentación a la que se lo expone en la actualidad.

   Como se pudo observar son amplias las opciones para desarrollar el espacio ocupacional autónomo del Trabajador Social, combinando distintas características y encontrándose sustentadas en  la formación y experiencia propia del Trabajo Social o recibiendo el aporte de otras especializaciones, sin embargo no cabe duda de que un ingrediente fundamental es la creatividad de estos profesionales, de tal forma que el servicio que  brindan se convierte en un medio para desarrollar sus objetivos profesionales.

 

 

Conclusión General

      Si se considera que el Trabajo Social es una “actividad socialmente construida”[72] se debe aceptar que presenta las condiciones para innovar y adaptarse, de tal forma se desarrolla como profesión, acumulando saberes y habilidades que le permiten dar respuesta  a diferentes problemáticas que se le presentan como demandas, ampliando sus posibilidades laborales, pero manteniendo prioritariamente ciertos espacios ocupacionales tradicionales que implican una relación de dependencia. Asimismo, en los últimos años algunos profesionales vienen desarrollando espacios ocupacionales autónomos que se le presentan como alternativa a los Trabajadores Sociales. 

   Este proceso de innovación se ve condicionado por el contexto histórico y actual en el que se desenvuelve el Trabajo Social. De este modo se afirma que:

 

“La identidad profesional presenta elementos que obstaculizan y aportan

al desarrollo del espacio ocupacional autónomo del Trabajo Social”

 

   El espacio ocupacional autónomo del Trabajo Social muchas veces es rechazado por hallarse identificado exclusivamente con lo privado, y por ende traicionando el compromiso asumido históricamente con los sectores populares. En este sentido la práctica de los profesionales entrevistados se presenta ampliando esta concepción, de tal forma que el espacio ocupacional autónomo permite incluir servicios que respondan tanto al compromiso con estos sectores  como a las nuevas demandas que surgen a partir de la complejización de la realidad.

  El  Trabajador Social en virtud de la división social del trabajo se constituye en un profesional remunerado, que necesita de este ingreso para su subsistencia, y por lo tanto prestador de servicios que se inserta dentro de instituciones públicas o privadas,  y que a su vez puede optar por otras alternativas laborales.

 A pesar de ello la visión idealizada, y para algunos conveniente, que a veces se tiene de la identidad del Trabajo Social impide realizar este tránsito sin contradicciones:

   Lo vocacional se constituye en un elemento constitutivo de la identidad profesional, habla de un compromiso hacia la profesión y las personas con las que se trabaja, por lo tanto es altamente positivo, sin embargo al identificarlo con lo voluntario, es utilizado como medio de manipulación, donde el Trabajador Social en nombre de esta vocación debe trabajar gratuitamente o por remuneraciones mínimas.   De este modo el aspecto vocacional solo será obstáculo para generar un espacio ocupacional autónomo o también para reclamar una remuneración justa cuando se lo identifique con lo voluntario.

   El compromiso con los sectores populares puede ser obstáculo o aporte para el ejercicio autónomo del Trabajo Social:

   Si se piensa que el ejercicio autónomo siempre asumirá una postura económica privada negando entonces el acceso a los sectores pobres se constituye en obstáculo, pero según se manifestó en los servicios analizados la postura podrá ser también intermedia o distributiva. Apoyándose estas posturas en la concepción de la asistencia social como responsabilidad de todos los integrantes de la sociedad, de esa forma es tanto responsabilidad del Estado y de la comunidad como de las personas particulares, siendo posible, de esta forma, que el Trabajo social hoy encuentre posibilidades de inserción laboral en el Estado, en instituciones privadas o en espacios autónomos generados por los mismos trabajadores sociales. Y en ese sentido, se puede afirmar que  los orígenes más remotos del Trabajo social, en tanto asistencia natural representan un aporte, al ser la asistencia social responsabilidad de toda la comunidad, de tal forma que el espacio ocupacional autónomo se constituye en alternativa para desarrollar esta concepción. También se debe aclarar que  integrar el trabajo autónomo con el compromiso hacia los sectores populares no es tarea fácil ya que se  debe ser creativo a la hora de obtener recursos, especialmente cuando en la actualidad el Valor tiene una connotación altamente economicista.  

   Con respecto a la viabilidad del espacio ocupacional de postura  privada, se requerirá del análisis de las  áreas de intervención del Trabajo Social, si se considera que éstas  siempre se corresponden con problemáticas derivadas de la pobreza y que el rol del Trabajador Social se restringe a atender carencias económicas, entonces será inviable e incompatible.  Sin embargo, si bien es cierto que existe una larga tradición de trabajo junto a los sectores populares, también es cierto que el Trabajo Social ha ido acumulando ciertas habilidades y experiencia que amplían sus áreas de intervención, a la vez que la realidad plantea a los profesionales  nuevas situaciones problemáticas,  que implican crisis y oportunidades y que le demandan respuestas, presentándose el espacio ocupacional autónomo de línea privada como una opción posible. También se debe señalar que el Trabajador Social como prestador de servicios siempre incluirá como parámetros para fijar un precio a su servicio el contexto en el que se inserta el cliente y / o usuario, pudiendo adoptar por ende una postura económica intermedia. 

   Consecuentemente, el espacio ocupacional autónomo del Trabajo Social no significa abandonar los puestos de trabajo tradicionales, sino poder pensar formas alternativas de inserción profesional que permitan complementar las anteriores.

   Sin lugar a dudas, el compromiso con los sectores populares, especialmente en los tiempos que corren, adquiere el carácter de necesario y por lo tanto implica asumir los retos que hoy se presentan, signifique esto una respuesta  tradicional o buscar alternativas.

   Por otra parte, la relación del Trabajador Social con el Estado, es una situación difícil de superar, porque éste ha sabido asegurarse la lealtad, en términos laborales,  del profesional mediante su incorporación a la propia estructura gubernamental  generando una dependencia salarial, legitimando su actuación mediante distintos discursos, manteniéndose estas condiciones incluso mediante la formación profesional, impidiendo que el propio Trabajador social pueda percibirse como un trabajador autónomo. Este elemento se constituye en un obstáculo para generar espacios ocupacionales autónomos ya que el Trabajador Social difícilmente logra pensarse como un trabajador autónomo.

   Contrariamente a lo que uno pudiera pensar, el proceso de Reconceptualización representa un aporte para el desarrollo del espacio ocupacional autónomo, principalmente a la postura distributiva, puesto que analiza críticamente el rol del Trabajador Social dentro del Estado, encontrando que su función se encuentra constreñida en ese ámbito, de tal modo este espacio ocupacional  puede significar una alternativa para este dilema.

   Se pudo ver que la identidad, en tanto proceso histórico, si bien presenta obstáculos también aporta al desarrollo del espacio ocupacional autónomo del Trabajo Social, y que también la realidad se presenta interpelando su identidad enfrentándolo a nuevas posibilidades.

      Por su parte la Ley Profesional constituye el marco legal dentro del cual se desenvuelve el ejercicio profesional, ya que determinan los límites dentro del cual se puede desarrollar el espacio ocupacional autónomo de la profesión, definiendo expresamente la posibilidad de trabajo autónomo y asignándole a la profesión un rol esencialmente socioeducativo, de carácter preventivo, promocional y asistencial, señalando extensamente sus incumbencias, dentro de este parámetro la opción de desarrollar el trabajo autónomo tiene como pilar el conocimiento de la ley. 

   La formación también es importante como instancia de aprendizaje de habilidades donde también se construye la identidad profesional, en este sentido la formación de grado aporta  elementos técnicos, a pesar de ello no tiene el dinamismo suficiente para preparar a los Trabajadores Sociales para afrontar una realidad donde la complejización de los problemas sociales tienen un ritmo acelerado, es por ello que es necesario una formación continúa. Principalmente en el espacio ocupacional autónomo, donde se constituye en una herramienta importante a la hora de generar y mantener una demanda del servicio, significando la especialización en algún área o temática  una ventaja comparativa a la hora de competir en el mercado. Por otra parte, al no existir una tradición de trabajo autónomo dentro del Trabajo Social, al momento de plantear un emprendimiento autogestivo, surgen vacíos en la formación.

   Son múltiples las alternativas que se pueden encontrar en el espacio ocupacional autónomo de la profesión, encontrándose la opción elegida  relacionada con las propias aspiraciones profesionales y/o la acumulación de experiencia y especialización. Sin embargo, también puede estar significando una respuesta concreta  a la necesidad  de trabajar, donde el Trabajador Social se ve atravesado por el quiebre de la sociedad salarial.  Esta opción  presenta  ventajas relacionadas con una mayor libertad en varios sentidos.

   No obstante, también enfrenta a los profesionales a mayores riesgos y responsabilidades, sumándose también, muchas veces, reacciones adversas no solo del colectivo profesional sino también de otras profesiones, especialmente las afines.

   Finalmente, esta investigación permite pensar la identidad profesional, incorporando la posibilidad de “ser” un trabajador autónomo, en tanto que las  alternativas del espacio ocupacional autónomo del Trabajo Social son más amplias que su veta privada o independiente.

   De modo que las características que se le impriman se encontrarán relacionadas con la propia ideología y aspiraciones del profesional que lo desarrolle. Considerando que los Trabajadores Sociales deberán apelar a todos los recursos que poseen para enfrentar  estos períodos de cambio, especialmente a la creatividad. En ese sentido, algunos Trabajadores Sociales vienen intentado responder a esta realidad a partir del espacio ocupacional autónomo del Trabajo Social.

 

“Espero que el fuego que aviva mi pasión por el Trabajo

Social nunca se apague, siempre encontraré fuerzas en la

 posibilidad de creer y crear otra alternativa”

 

Morgenstern, Sandra Noemí    

 

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Talleres:

Seminario Taller de Socioterapia Holística, Centro de Estudios Sociales, Cátedra de Sociatría, Buenos Aires, junio 2004

Ponencia sobre Socioterapia Gestáltica y Enfoque de Satir en el Trabajo con Familias: Lic Liliana Calvo lilicalvo@yahoo.com.ar

Primer encuentro abierto del Nodo de Trabajadores Sociales de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, 8 de mayo 2004, Red social Iberoamericana de Trabajadores Sociales autónomos. Coordinadora Lic Liliana Calvo

Espacios virtuales de lo social:

Boletín Científico virtual del Grupo ConVivir  directora Lic Liliana Calvo www.convivirgrupo.com.ar

Artículo sobre Socioterapia y Trabajo en Red y Socioterapia Gestáltica de la Lic Liliana Calvo, también publicados en Revista margen:  www.margen.org.ar

Social Red El espacio de lo social, facilitadora Lic Liliana Calvo 

Red Social Iberoamericana, Trabajo Social Autónomo, Siglo XXI.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

      

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

ANEXO

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Modelo de Entrevista

 

 

  1. Nombre

 

  1. Edad

 

  1. Estudios cursados

 

  1. Universidad y Año de egreso

 

  1. ¿Hace cuanto que desarrolla la actividad autónoma?

 

  1. ¿Por qué decidió trabajar en el espacio ocupacional autónomo?

 

  1. ¿Esto produjo alguna reacción en sus colegas Trabajadores Sociales y/o de otra profesiones? ¿cuál?

 

  1. ¿Conoce a otros colegas que trabajen de manera autónoma? ¿En qué áreas?

 

  1. ¿La trayectoria histórica del Trabajo Social ha aportado elementos para pensar en un espacio ocupacional autónomo?

 

  1. ¿Considera que existen factores en el desarrollo de la profesión que puedan obstaculizar el trabajo autónomo? ¿Cuáles?

 

  1. ¿Cómo definiría el espacio ocupacional autónomo del Trabajo Social?

 

  1. ¿Cuál es el servicio que ofrece?

 

  1. ¿Qué tipo de actividades desarrolla?

 

  1. ¿Dentro del área en que se desempeña que modelo de intervención utiliza?

 

  1. ¿Cuál es el usuario que acude a su servicio y como lo denomina?

 

  1. ¿Qué honorarios se manejan y sobre qué parámetros se fijan?

 

  1. ¿Cómo promociona sus servicios?

 

  1. En su espacio ocupacional autónomo ¿ noto en algún momento contradicciones con los objetivos de la profesión?

 

  1. ¿Qué elementos percibe como específicos del ejercicio profesional en un espacio ocupacional autónomo del Trabajo Social  y  considera que lo distingue del servicio autónomo que prestan otras profesiones afines?

 

  1. ¿Trabajar de manera autónoma implica ventajas y / o desventajas? ¿porqué?

 

  1. ¿Cuáles son los requisitos del espacio ocupacional autónomo, tanto de formación como legales?

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 



[1]Cfr. Taylor S. J. y Bogdan R.; “Introducción a los métodos cualitativos de investigación”, Paidós, Buenos Aires, 1986.

[2] Malcon Payne; “Teorías contemporáneas del Trabajo Social”, Paidós, Barcelona, 1995, en Claudia Krmpotic (dir.); “Teoría y Practica del Trabajo Social”, Tercer Milenio, Buenos Aires, 1999, pp. 26

[3] Quiroz Neira, Mario Hernán; “Repensar la identidad profesional: Una posibilidad de volver al mito fundacional del Trabajo Social”,  en Revista de Servicio Social N° 3, junio -diciembre 1999, <http://www2.udec.cl/~ssrevi/articulos/repensar.htm >; [04/09/04]

[4]Cfr. Jorge, Torres Díaz; “Historia del Trabajo Social”, Hvmanitas, Buenos Aires, 1986; pp. 23

[5] Susana, Cazzaniga; Seminario Internacional-Maestría en Trabajo Social “Trabajo Social y las nuevas configuraciones de lo social”, Espacio, Buenos Aires, 2001, pp. 11.

[6] Susana, Cazzaniga; Seminario Internacional-Maestría en Trabajo Social “Trabajo Social y las nuevas configuraciones de lo social”, Espacio, Buenos Aires, 2001, pp. 9

[7] Susana, García Salord; “Especificidad y rol en Trabajo Social” Curriculum-Saber-Formación, Hvmanitas, Buenos Aires, 1991, pp. 37

[8] Susana, Cazzaniga; Seminario Internacional-Maestría en Trabajo Social “Trabajo Social y las nuevas configuraciones de lo social”, Espacio, Buenos Aires, 2001, pp. 11.

[9] Cfr. Claudia Krmpotic; “La identidad frente a los nuevos datos de los social”, en Revista de Trabajo Social, N° 26, Eppal Ltda., Uruguay, 2002, pp. 60. 

[10]  Cfr. Mariano, Izquierdo Tolsada; “La responsabilidad civil del profesional liberal”, Hammurabi, Buenos Aires, 1998, pp. 15-39

[11] Claudia Krmpotic; “La identidad frente a los nuevos datos de los social”, en Revista de Trabajo Social, N° 26, Eppal Ltda., Uruguay, 2002, pp. 59-60

[12] Ibíd., pp.60-61

[13] Claudia Krmpotic (dir.); “Teoría y Practica del Trabajo Social”, Tercer Milenio, Buenos Aires, 1999, pp. 21

[14] Cfr. Mary Richmond; “¿Qué es el Trabajo Social con casos individuales?”, Lumen, Buenos Aires, 1993, pp. 164-166

[15] Norberto, Alayón; Estela, Grassi;“El Trabajo Social de hoy y el Mito de la Asistente social”; Hvmanitas, Buenos Aires, 1986,  pp. 13

[16] Cfr. Gustavo, Parra; “Antimodernidad y Trabajo Social. Orígenes y Expansión del Trabajo Social Argentino”, Espacio, Buenos Aires, 2001, pp. 76/79

[17] Lourdes, Gaitán; Teresa Zamanillo; “Para comprender el Trabajo Social”, Verbo Divino, España, 1997, pp.76

[18]Ibíd.., pp.82

[19] María Cristina, Melano; “El trabajo social y los tiempos que corren” ”, en Trabajo Social y País N° II, Hvmanitas, Buenos Aires, septiembre, 1995, pp. 8

[20] Cfr. Claudia Susana Galvani; “El Servicio Social Independiente. Retoma actual de una tradición existente”, en Trabajo Social y País N° II, Hvmanitas, Buenos Aires, septiembre, 1995, pp.61

[21] Cfr. Gustavo, Parra; “Antimodernidad y Trabajo Social. Orígenes y Expansión del Trabajo Social Argentino”, Espacio, Buenos Aires, 2001, pp. 76/79

[22] Cfr.Rosa, Mastrangelo de De Pamphilis; “Acerca del objeto del Trabajo social”, Lumen-Hvmanitas, Buenos Aires, 2003, pp. 19-24

[23] Quiroz Neira, Mario Hernán; “Repensar la identidad profesional: Una posibilidad de volver al mito fundacional del Trabajo Social”,  en Revista de Servicio Social N° 3, junio -diciembre 1999, <http://www2.udec.cl/~ssrevi/articulos/repensar.htm >; [04/09/04]

[24] Rosa, Mastrangelo de De Pamphilis; “Acerca del objeto del Trabajo social”, Lumen-Hvmanitas, Buenos Aires, 2003, pp. 25.

[25] Natalio, Kisnerman; “Pensar el Trabajo Social”, Lumen-Hvmanitas, Buenos Aires, 1998,  pp. 169.

[26] Cfr.Íbid., Cap. 3.

[27] Cfr. Antonio, De Tommaso; “Mediación y Trabajo Social”, Espacio, Buenos Aires, 2004, pp. 55-59.

[28] Ibid., pp.58

[29] Cfr. Graciela Tonon, Claudio Robles, Miguel Meza; “La Supervisión en Trabajo Social”, Espacio, Buenos Aires, 2004, pp. 11-12.

[30] Ibíd., pp. 15-16

[31] Cfr. Ángela María, Quinteros Velásquez; “El Trabajo Social Familiar y el enfoque sistémico”, Lumen-Hvmanitas, Buenos Aires, 2004.

[32] Kreiman, Mirian y Lic. Pascual, Viviana;”Intervención en salud: ¿Asistencia o construcción de ciudadanía?; En Seminario Internacional-Maestría en Trabajo Social “Trabajo Social y las nuevas configuraciones de lo social”,  Espacio, Buenos Aires, 2001, pp. 234.

[33] María Cristina, Melano; “El trabajo social y los tiempos que corren” ”, en Trabajo Social y País N° II, Hvmanitas, Buenos Aires, septiembre, 1995.

 

[34] Cfr. Maria, Castro; Nora Rubio; “Los latidos de la praxis. El objeto de sistematización y la formulación de un problema.”,en Trabajo Social de Hoy. Experiencia de campo e intervenciones profesionales, Espacio, Buenos Aires, 2002, pp. 46-63.

[35] Rosa, Mastrangelo de De Pamphilis; “Acerca del objeto del Trabajo social”, Lumen-Hvmanitas, Buenos Aires, 2003, pp. 27.

[36] Cfr. Robert, Castel; “La metamorfosis de la cuestión social. Buenos Aires”,  Paidós, Buenos Aires, 1997.

[37] Cfr. Manuel, Herrera ; Pedro, Castón Boyer; “Las políticas sociales en las sociedades complejas”, Ariel, España, 2003.

[38] Claudia Krmpotic; “La identidad frente a los nuevos datos de los social”, en Revista de Trabajo Social, N° 26, Eppal Ltda., Uruguay, 2002, pp.55.

[39] García Salord, Susana; “Especificidad y rol en Trabajo Social. Curriculum-Saber-Formación”, Hvmanitas, Buenos Aires, 1991, pp. 20-21.

[40] Carlos, Urrutia Boloña; “La investigación Social. En la practica del Trabajador Social”, Hvmanitas-Celats, Buenos Aires, pp. 27-28

[41] Cfr. Ms. Raquel, Castronovo, conceptos desarrollados en “Reflexiones sobre la formación profesional”, en “Trabajo Social y las nuevas configuraciones de lo social” Seminario Internacional-Maestría en Trabajo Social,  Espacio, Buenos Aires, Mayo 2001, pp. 133-134

[42] Jorge, Rodríguez Manzini; “Curso de derecho del trabajo y de la seguridad social”, Astrea, Buenos Aires, 2004, pp. 1

[43] Enrique, Martínez; “El fin del desempleo. Propuestas concretas”, Capital intelectual, Buenos Aires, 2004, pp. 10

[44] Cfr. en Revista del Colegio de Asistentes Sociales y/o Trabajadores Sociales de la Provincia de Buenos Aires, Año 2,  N° 7, Diciembre 1998.

[45] Diccionario Enciclopédico Universal Aula, Cultural, España, 1997, 2° acepción.

[46] Cfr. Claudia Krmpotic; “La identidad frente a los nuevos datos de los social”, en Revista de Trabajo Social, N° 26, Eppal Ltda., Uruguay, 2002, pp. 59

[47] Claudia, Krmpotic. (dir.); “La inserción actual de los Trabajadores Sociales en el mercado de Trabajo”; Mimeográfica, S.A.; Buenos Aires; 1997; pp. 105.

[48] Cfr. Carlos, Urrutia Boloña; “La investigación Social. En la práctica del Trabajador Social”, Hvmanitas- CELATS, pp. 28

[49] Diccionario Enciclopédico Universal Aula, Cultural S.A., España, 1997.

[50] Claudia Krmpotic; “La identidad frente a los nuevos datos de los social”, en Revista de Trabajo Social, N° 26, Eppal Ltda., Uruguay, 2002, pp. 58.

[51] Graciela Tonon, Claudio Robles, Miguel Meza; “La Supervisión en Trabajo Social”, Espacio, Buenos Aires, 2004, pp. 30.

[52] Análisis realizado en base al Primer encuentro abierto del Nodo de Trabajadores Sociales de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, 8 de mayo 2004.

[53] Cfr. García Salord, Susana; “Especificidad y rol en Trabajo Social. Curriculum-Saber-Formación”, Hvmanitas, Buenos Aires, 1991, pp. 18

[54] Ley profesional N° 23377/86,  Título 1, Art. 2, Ciudad Autónoma de Buenos Aires, 1986.

[55] Diccionario enciclopédico universal, Cultural, España, 1997.

[56] Cfr. Ezequiel, Ander-Egg ; “Diccionario Del Trabajo Social”, Lumen, Buenos Aires, 2001, pp. 259.

[57] Natalio, Kisnerman; “Pensar el Trabajo Social. Una introducción desde el construccionismo.”, Lumen-Hvmanitas, Buenos Aires, 1998, pp. 173-174.

[58] Ibid.

[59] José Luis, Zamora; “Trabajo Social Autónomo” en El Utópico Socíatra, Boletín electrónico de Sociatría N°11, Cátedra de Sociatría, Suscripción por mail gratuito catedrasociatria@yahoo.com , Buenos Aires, 2004.

[60] Sarah Banks; “Etica y Valores en el Trabajo Social”, Paidós, España, 1997, pp. 106-108

[61] Ms. Raquel, Castronovo, conceptos desarrollados en “Reflexiones sobre la profesión profesional”, en “Trabajo Social y las nuevas configuraciones de lo social” Seminario Internacional-Maestría en Trabajo Social,  Espacio, Buenos Aires, Mayo 2001, pp. 133-134

[62] Cfr. Claudia, Krmpotic. (dir.); “La inserción actual de los Trabajadores Sociales en el mercado de Trabajo”; Mimeográfica, S.A.; Buenos Aires; 1997; pp. 102-103

[63] Diccionario enciclopédico universal, Cultural, España, 1997.

[64] Sarah Banks; “Etica y Valores en el Trabajo Social”, Paidós, España, 1997, pp. 87

[65] Mariano, Izquierdo Tolsada; “La responsabilidad civil del profesional liberal”, Hammurabi, Buenos Aires, 1998, pp. 23-24

[66]Cfr. Federación Argentina de Asociaciones de Profesionales del Servicio Social, “Prestaciones y Honorarios Profesionales. Instrumento normativo de carácter orientador”,  2005.

[67] “Socioterapia (área del Asistente Social). Conjunto de métodos y técnicas orientados a ayudar a aquellos cuyo proyecto de vida se desenvuelve insatisfactoriamente, y tienen como objeto el proceso de socialización en los aspectos de desobstrucción de inhibiciones, capacidad de relacionamiento, comunicación y desempeño de papeles sociales, persiguiendo el funcionamiento eficaz, participación y equilibrio dentro de los contextos humanos.” Lucimar de Oliveira Lima Costa; “Socioterapia. Profesionalización y autonomía del Servicio Social”, Hvmanitas, Buenos Aires, 1976, pp. 9

[68] Derivado de tratar: “...usar, negociar, asistir, hablar, discurrir, relacionarse...” en tanto que terapia significa “...curación, tratamiento...”  y curar “...sanar, cuidar...” , Diccionario Enciclopédico Universal Aula, de modo que tratamiento y terapia serán usadas indistintamente, considerando la curación en lo que refiere a cuidar de, ya que el cliente o usuario no es considerado por el Trabajo Social como un enfermo.

[69] Para ampliar: José Luis, Zamora; “Sociatría” en El Utópico Socíatra, Boletín electrónico de Sociatría N°1, Cátedra de Sociatría, Suscripción por mail gratuito catedrasociatria@yahoo.com , Buenos Aires, 2004.

[70] Para profundizar ver: Lidia Reynoso; Liliana Calvo; “Trabajo Social y Enfoque Gestáltico. Una propuesta holística para la práctica cotidiana”, Espacio, Buenos Aires, 2003. lilicalvo@yahoo.com.ar

[71] En este momento no se encuentra desarrollando esta actividad.

[72] Malcon Payne; “Teorías contemporáneas del Trabajo Social”, Paidós, Barcelona, 1995, en Claudia Krmpotic (dir.); “Teoría y Practica del Trabajo Social”, Tercer Milenio, Buenos Aires, 1999, pp. 26

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