Èste artìculo fue publicado en la Revista ConViviendo del año 2005, se vuelve a re publicar para èste sitio, previa anuencia de su autora.En el transcurso de su elaboraciòn fui una de las colegas entrevistadas por la autora, por mi experiencia en el trabajo social autònomo.
UNIVERSIDAD
NACIONAL DE LA MATANZA
DPTO. DE
HUMANIDADES Y CIENCIAS SOCIALES
CARRERA DE
TRABAJO SOCIAL
TRABAJO FINAL
DE GRADO PARA OBTENER EL
TITULO DE LICENCIADA EN TRABAJO SOCIAL:
“EL ESPACIO
OCUPACIONAL AUTÓNOMO”
UNA ALTERNATIVA PARA EL TRABAJO SOCIAL
ALUMNO: MORGENSTERN, SANDRA NOEMI
DNI: 22.335.082
DIRECTOR ACADEMICO: KRMPOTIC, CLAUDIA
PROFESOR TITULAR DEL TALLER DE
PRODUCCIÓN
DEL TRABAJO FINAL: DR. GRANA,
ROBERTO
DOCENTE TUTOR: PEDREIRA, ANA 2005
Dedicado a mi hija Madelein:
“Por ella sueño y creo
Que todo es posible
Agradecimientos:
A mi familia, a los
Profesores y profesionales
que me prestaron su tiempo
y me acompañaron.
Sandra, Morgenstern
Indice
Introducción
............................................................................................... 5
I. Repensar la identidad del Trabajo Social
.............................................................. 8
Origen y desarrollo
diferencial
............................................................................... 9
El Trabajo Social y su
espacio ocupacional
........................................................... 15
El compromiso y las áreas
de intervención
............................................................ 20
Oportunidad y crisis
............................................................................................... 27
II. Definiendo el Espacio
Ocupacional Autónomo
.................................................... 32
El marco legal del
ejercicio profesional del Trabajo Social
..................................
48
La formación profesional
Amplitud y limitaciones
............................................... 53
Las características
del espacio ocupacional autónomo del
Trabajo Social .......... 56
III. Los servicios es el espacio ocupacional autónomo
.............................................. 67
La Empresa Social
............................................................................................... 72
Conclusión General
................................................................................................... 80
Bibliografía
................................................................................................................ 85
Anexos
....................................................................................................................... 89
Modelo Entrevista
.................................................................................................. 90
Matriz conceptual
................................................................................................... 92
Introducción
Pensar el trabajo autónomo del Trabajo Social pareciera presentar
contradicciones con la esencia misma del
Trabajo social y con su conformación histórica, puesto que existe una larga
tradición en la que los espacios ocupacionales disponibles y obligados para el
Trabajador Social implican una relación de dependencia . Esto ha influido en el desarrollo mayoritario de
ciertos ámbitos de trabajo en instituciones públicas o privadas. Sin embargo,
hoy en día los profesionales se enfrentan a nuevos desafíos que exigen
replantearse las representaciones de los Trabajadores Sociales acerca de sus
espacios ocupacionales.
Dada esta situación, los propios miedos con respecto a la posibilidad de
conseguir y vivir de un trabajo, en el que además pueda desarrollar mis
expectativas profesionales se profundizan, pero la convicción de saber que ser
Trabajador Social es mi elección incentivan la búsqueda de posibilidades,
aunque no sean las tradicionales.
Justamente, una posibilidad es generar el propio espacio de trabajo,
conformando y afianzando el espacio ocupacional autónomo del Trabajo Social.
Mas allá de mi propia realidad, considero que
esta alternativa se constituye en una cuestión pendiente dentro del
colectivo profesional, especialmente frente a los tiempos que corren.
De tal forma, esta investigación
giró en torno al siguiente problema:
¿El espacio ocupacional
autónomo constituye una
alternativa para el Trabajo Social?
Planteándose como objetivo
“Describir el desarrollo del espacio ocupacional autónomo como
alternativa para el Trabajo Social”
La hipótesis de investigación fue:
“La identidad profesional obstaculiza el desarrollo
del espacio ocupacional autónomo del Trabajo Social”
La investigación se extendió desde el mes de
julio del año 2004 hasta julio del 2005.
La población de
Trabajadores Sociales entrevistados tienen una antigüedad en el ejercicio
profesional de entre 6 y 30
años, desarrollando este ejercicio en espacios ocupacionales autónomos en un período
que se extiende de entre 6 y 25 años.
La investigación es descriptiva y la estrategia metodológica utilizada
es cualitativa, ya que busco producir
“datos descriptivos a
través de las propias palabras de las personas, habladas, y la conducta
observable”. Se pretendió alcanzar la
comprensión de los hechos empíricos sin perder de vista el aspecto
humano, ya que lo que la gente dice y hace, es producto del modo en que define
su mundo.
La técnica utilizada para
la recolección de datos fue la entrevista semiestructurada, que se aplico a 8
Trabajadores Sociales que ejercen la
profesión en espacios ocupacionales autónomos dentro de la Ciudad Autónoma de
Buenos Aires y el Gran Buenos Aires. La amplitud del universo geográfico se
justifica en la dificultad para conseguir
una cantidad cualitativamente representativa de Trabajadores sociales
que ejerzan su profesión en espacios ocupacionales autónomos para ser
entrevistada, en virtud de su escaso desarrollo dentro del colectivo
profesional y considerando que los Colegios profesionales no llevan un registro
del ámbito en el cual los Trabajadores Sociales se desempeñan.
En el primer Capítulo se
exploró el desarrollo del Trabajo Social, tratando de reconocer las distintas
identificaciones que conforman la identidad profesional y que contribuyen a la constitución de ciertos espacios
ocupacionales, mediante un breve
análisis histórico, en un constante movimiento entre el pasado y el presente.
En el Tercer Capítulo se describieron los distintos servicios que se identificaron, teniendo en
cuenta las clasificaciones intentadas en el capitulo precedente y el marco de referencia
desde el cual es prestado el servicio concreto de los Trabajadores Sociales
entrevistados.
Finalmente, a modo de
conclusión, se intento relacionar todos los elementos que fueron analizados,
con la pretensión de que se puedan constituir en aporte para introducir como
alternativa profesional el espacio ocupacional autónomo del Trabajo Social.
I. Repensar la
identidad del Trabajo Social
El Trabajo Social, como
“actividad socialmente construida”,
a lo largo de su desarrollo histórico, en relación a los actores que participan
en ella y la sociedad en la que se desenvuelve, ha ido adquiriendo ciertos
valores y características que conforman la identidad profesional, y que
por ende han influenciado en el ejercicio de la profesión, generando
identificaciones, con el estado o con los sectores populares, que fundan
determinadas representaciones y espacios ocupacionales ligados al trabajo bajo
relación de dependencia.
Considerando lo dicho, se
explorará en los orígenes del Trabajo
Social, tratando de reconocer estas identificaciones que pasan a formar parte
de la identidad profesional, y construir
la posibilidad de pensar a partir de ellas
el espacio ocupacional autónomo como una alternativa para el Trabajador
Social.
Corresponde aclarar que
este breve análisis histórico no
pretende ser lineal, y que por lo tanto no se basa en fechas ni hechos
concretos, sino en los elementos que aparecen a través del desarrollo de la
profesión y que se constituyen en nudos
centrales de su identidad. Por ende, se irá al pasado para volver al presente,
en un constante intento de esclarecerlos.
De tal forma en este
capítulo se pretende desentrañar estos elementos, considerando en primer lugar
el origen del Trabajo Social en tanto tránsito de las prácticas de ayuda y
asistencia hacia las prácticas profesionales, tratando de señalar las
identificaciones, que en su conjunción conforman un desarrollo diferencial del
Trabajo Social con respecto a otras profesiones.
Luego se explorará la
relación del espacio ocupacional con el Estado y su constitución como
profesional remunerado, y la fundación de un espacio ocupacional tradicional.
También se intentará dilucidar el compromiso que asume la profesión con los
sectores carenciados y el desarrollo de nuevos espacios de intervención.
Finalmente, se pensarán las circunstancias actúales en las que debe
desenvolverse el Trabajo Social, considerando que se le presentan como
oportunidades y crisis que interpelan su identidad profesional y sus espacios
ocupacionales.
Cabe destacar que todos
estos elementos emergen fuertemente interrelacionados, siendo incluso difícil
separarlos para su análisis, por lo cual, en algunos momentos, irán apareciendo de manera combinada.
Origen y desarrollo diferencial
Pensar la identidad del
Trabajo social implica indagar en su pasado, en el origen de la profesión,
“...regresar al mito fundacional del Trabajo Social fundado en la visión de sus
protoformas...”
Históricamente el Trabajo
Social como profesión surge a partir de las distintas prácticas de ayuda y
asistencia social, sin embargo, se produce una ruptura que introduce al
trabajador social dentro de la división socio-técnica del trabajo, a partir de
su incorporación como agente asalariado dentro del estado, y como respuesta
frente a la cuestión social, siendo esté quien lo legitima.
A pesar del avance que
produce la profesionalización de la asistencia social, hasta el día de hoy la
caridad y la filantropía, la beneficencia y la política, se continúan
ejerciendo simultáneamente al quehacer
profesional, quedando el Trabajo Social ligado estrechamente a estas prácticas.
La institucionalización
de la profesión incorpora un saber
práctico a la beneficencia privada, siendo el estado quien aporta el espacio
laboral, donde el trabajador social en carácter de asalariado ocupa un lugar
especifico como colaborador en el mantenimiento de su poder; y que, desde el punto de vista del saber,
recibe el aporte de otras disciplinas sociales, como vertientes de las que se
extraen en “préstamo” técnicas y conceptos para su saber especializado. A
partir de esta configuración el Trabajo Social realiza su desarrollo
profesional desde ciertos valores y
espacios ocupacionales.
Desde una postura
evolutiva, los principios del Trabajo Social se pueden encontrar en el origen
mismo de la sociedad, donde el hombre trata de dar respuesta a sus necesidades
a través del mutualismo, la protección y la sociogestión, que según Jorge
Torres Díaz, son principios propios de la naturaleza del hombre, que se van deteriorando con el
avance de la sociedad de clases.
En este sentido, la asistencia social es responsabilidad comunal, y por
lo tanto significa la búsqueda del bienestar general, ya que es lo que da motivo de ser y cohesión
a la sociedad, los seres humanos se agrupan para mejorar y facilitar su vida.
Aunque de manera deteriorada, estos principios se mantienen en la actualidad:
la asistencia social es responsabilidad del estado, en tanto representante de
la comunidad, como de las instituciones privadas y personas particulares, en
tanto miembros de la misma, aplicándose, según la política vigente, en mayor o
menor grado el principio de subsidiariedad.
Esto deriva en dos situaciones, que por un lado existen diferentes
formas y espacios de asistencia social, donde la responsabilidad central por
ella irá cambiando de manos, al ritmo de
los cambios socio-políticos que se dan en la sociedad, siendo a veces
disputada, otras rechazada y las mas de
las veces, compartida por los distintos
grupos de poder, y que de acuerdo a
quien detente la preeminencia se modificará la concepción de asistencia social,
tanto en su sentido como en la forma de
aplicarla.
Así, la concepción de la asistencia social variará según el tiempo,
lugar y condiciones socio-políticas. En su umbral, esta era determinada por las
exigencias de cooperación mutua para subsistir en un medio hostil, donde los
lazos solidarios se basaban en la tenencia comunitaria de los recursos. Las
necesidades de los hombres eran satisfechas mutuamente, sin diferencias
individuales, a través del producto mancomunado, la cooperación y la
solidaridad. Desde esta posición, es
posible encontrar un intento de retorno hacia los orígenes más remotos de la
asistencia social, en la postura más crítica del Trabajo social, especialmente
durante el período de Reconceptualización, que propone como objetivos de la
profesión, transformar radicalmente lo existente, en un intento de recuperar la
sociedad en su primer sentido.
Según lo dicho, las
primeras características de la asistencia social, denominada natural, son la
cooperación, la solidaridad y la ayuda muta, pero esta se va modificando
hasta convertirse en una ayuda
voluntaria, principalmente de parte de los poderosos, a los más desfavorecidos,
ya sea como deber religioso o como respuesta a la multiplicación de las
necesidades sociales insatisfechas.
La asistencia social
pierde su sentido comunitario, para ser considerada expresión de buena voluntad
individual, expresión de bondad y fuente de autogratificación, manifestación de
celo religioso y/o filantrópico, incorporándose también estas características
al nuevo profesional; a la vez que, el aumento de la pobreza, exige nuevas
técnicas, con lo cual se inicia un periodo de tecnificación y racionalización.
Al intentar unificar ambos
aspectos esta nueva profesión incorpora:
“... Ciertos valores que estructuraron la practica profesional, en no
pocas oportunidades fueron tomados desde lo abstracto y de este modo han
impedido reconocer las causas últimas que están a la base de los conflictos
sociales que se manifiestan, y que como demandas se presentan al trabajador
social...”
De esta manera se pueden
observar dos elementos, la incorporación de ciertos valores y cualidades,
“requisitos” para ser un buen profesional, a la vez que el inicio de la
tecnificación de la
Asistencia Social, es decir la profesionalización del futuro
Trabajo Social.
A pesar de esta
profesionalización la
Asistencia Social, como la mayoría sigue denominando al
Trabajo Social, es considerada de carácter voluntario, vocacional y ejercido
por personas con ciertos dones, competencia natural, especialmente de las
mujeres.
Decir que en la Argentina los
antecedentes de la profesión se encuentren ligados a la postura
medico-higienista, no niega estas connotaciones, ya que el carácter vocacional
de la misma proviene de su origen como apostolado social laico, ligado a la
doctrina social de la iglesia, tanto como de la filantropía, marcando el perfil
misional de la actividad profesional,
que sobrevive a su proceso de tecnificación y profesionalización. Esto implica un fuerte sentido vocacional y
voluntario, ya que el Trabajo Social es concebido más como un llamamiento
divino, una misión a desarrollar, y no como una elección racional, perdurando
en el tiempo y generando una imagen mistificada de la profesión.
Lograr diferenciarse del
ejercicio de la caridad y la filantropía es una tarea compleja porque la
intervención profesional del Trabajador Social se configura como un espacio
predominantemente destinado a personas que detentan “...ciertos atributos femeninos [...]
(abnegación, sensibilidad, instinto maternal, entre otros)...”
A su vez, el Trabajador
Social también, como profesional, asume ciertas características acorde con
estas identificaciones, considerándose y siendo considerado como: “...persona
de buena voluntad y obediente al mandato divino o ético, incorporando las
características particulares que dichas referencias estipulan para el “personaje”:
vestirse con modestia, ser comprensivo, paciente, abnegado, bondadoso, poseer
espíritu de entrega, de sacrificio, de servicio y amplitud de miras. Todo esto
sin esperar recompensa alguna, ni elogios, ni beneficios personales. Más aún
debe comprender la ingratitud del prójimo “poner la otra mejilla”. Ser la
encarnación del bien, del amor y del compromiso. Predicar con el ejemplo, dejar
de lado la soberbia y la ostentación, entre otras cosas...”
Esto se constituye en un
claro obstáculo a la hora de hacer
prevalecer sus opiniones y propuestas ante la comunidad, porque al no asumir un
rol central, o si se quiere un espacio de poder, pocas veces logra acceder a
las posibilidades que ofrecen los medios de comunicación, no solo como medio de
expresión, sino como una forma de hacer conocer el real alcance de sus
funciones, de tal modo lo expresa uno de los profesionales entrevistados:
“... hasta el día de hoy hay que explicar que pueden hacer los
Trabajadores Sociales, tanto a otras profesiones como a los particulares, esto
es desgástante...”
Trabajador Social 1
Retomando el tema, lo
vocacional se encuentra muy ligado a lo voluntario, ya que esto impediría poner
un precio a magnánima tarea, determinando el carácter gratuito de la tarea
profesional, sin embargo, esto se logra superar parcialmente cuando se trabaja
dentro del estado o una institución privada, generalmente religiosa, donde la
remuneración es mistificada y toma el sentido de premio por la misión cumplida,
lo que le permite subsistir al Trabajador Social, a la vez que mantener, el
compromiso con los que menos tienen, sentido que no se logra cuando el mismo
debe ser pagado directamente por la persona-usuaria. Desde este lugar es
difícil poder pensar en un espacio ocupacional autónomo.
Estas representaciones
tienen tanto peso que “ En el propio imaginario del Trabajo Social estas
imágenes se van resignificando incluso -nos atrevemos a decir- entre los
profesionales que intentan romper con la figura del “buen samaritano”, y
de esta manera vemos a menudo cómo el necesario compromiso social se convierte
en la imposibilidad de poner límites a la multiplicidad de demandas, y la
aceptación medianamente pasiva de bajos salarios o la incorporación a una
institución en carácter de ad honorem, se reinterpretan en una suerte de
identificación con los que menos tienen. Vistas desde afuera, estas
identificaciones suponen una homologación de prácticas y la posibilidad de
pensar que cualquier persona de buena voluntad puede ocupar ese lugar. Aquí el
punto de debate tiene que ver con una diferenciación clara entre ética, y
voluntarismo o “moral sacrificial”.
Por otra parte, se suele insinuar que esta profesión se
asienta sobre un conocimiento que las mujeres naturalmente poseen, si se acepta
esto se deriva en una practica fundada en el sentido común, que impide el
desarrollo de un cuerpo de conocimientos científicos que permita superar cierto
grado de subalternidad respecto de otras profesiones, pero contrariamente, y
tal como afirma Claudia Krmpotic,
no es el carácter de femenino que ostenta la profesión lo que deriva en esta
situación, sino justamente la dificultad para
producir una teoría sistematizada, condición que es alcanzada, pero solo
parcialmente.
De tal modo conocimiento,
remuneración y status se relacionan con los elementos antes señalados. Es
interesante señalar que otras profesiones, como
por ejemplo la medicina y la abogacía, al igual que el Trabajo Social,
en sus orígenes eran consideradas tanto de carácter vocacional como voluntario, considerando incluso
incompatibles sus servicios con la idea de beneficio, donde, algunas veces,
pero solo en forma posterior se entregaba una recompensa, siendo la actividad
desarrollada por estos invaluables en su precio y por lo tanto impagables. Sin
embargo, ambas profesiones, logran un desarrollo fundado en un consistente
corpus teórico, que les permite mantener el reconocimiento del paciente-
cliente, además de una paga.
Acorde a lo expresado uno de los profesionales entrevistados enfatiza:
“...Esto de yo no me llevo los laureles se relaciona con [...] la
vocación, así como
estas cuestiones no aparecen tanto en las profesiones liberales
como la
Abogacía, Contador, y si
aparecen en estas otras más ligadas al sufrimientos
humano, entonces quitan todo el componente económico, te dejan
solamente
el componente afectivo, acá el componente afectivo lo utilizan
ideológicamente
para naturalizar una situación de que somos buenos y por eso
estamos con la
gente, [...]. Entonces los que saben, los que tienen el concepto de
conocimiento
son otros y nosotros somos los buenos que estamos al lado de la
gente...”
Trabajador Social 8
Entonces, el Trabajo Social como profesión, realiza un transito
diferencial a las profesiones nombradas, incorporando una imagen idealizada del
ser profesional, donde la característica de profesión voluntaria, es superada
no sin dificultades, sumándose una profunda dificultad para producir teoría
sistematizada, si bien en su origen tienen una
base común, de modo que estas
“...profesiones arquetípicas
[...] muestran una trayectoria
exitosa, sobre la base de un incremento constante de poder político en el mercado
de trabajo para
sostener el status profesional y obtener cada vez mejores
recompensas por los servicios profesionales...”
Siendo la forma de ejercicio tradicional de estas profesiones el trabajo
autónomo, desarrollando posteriormente
el trabajo bajo relación de dependencia.
Muchas veces los Trabajadores Sociales tienen que lidiar con una
posición subalterna que se les asigna frente a otras profesiones, que se
corresponde con lo anterior y que también se puede relacionar con su origen como ayudante técnico del
médico o del abogado. Esto deriva del origen
del Trabajo Social ligado a la
concepción médico higienista, donde son médicos los que favorecen y promueven
la profesionalización del Trabajo Social. Esta situación es superada con la
ampliación de la formación profesional y los ámbitos de intervención, sin
embargo la dificultad para incrementar su autonomía en base al conocimiento
resulta en “...un alto nivel de
imprecisión del dominio teórico que resulta de interés profesional, de la
materia sustantiva, lo que redunda en indefiniciones en cuanto a las
habilidades profesionales y estrategias metodológicas, con relación al campo en
el que se habrá de actuar.”
Justamente, en la actualidad el colectivo profesional se encuentra realizando
un esfuerzo permanente para superar esta situación.
Otro elemento fundante y
que puede explicar algunas de estas identificaciones es la constitución de
ciertos espacios ocupacionales, denominados tradicionales.
El Trabajo Social y su espacio ocupacional.
La temprana incorporación
del Trabajador Social dentro del Estado va a influir permanentemente en el
desarrollo del Trabajo social como profesión, de tal modo que “hoy en día, el
Trabajo Social ocupa un lugar reconocido por la organización social siendo, a
menudo, confundido y asimilado por las propias estructuras administrativas y
burocráticas de los estados modernos”.
El Trabajador social al
ser reconocido oficialmente por el Estado, pasa a tener un lugar permanente
dentro de las administraciones públicas, situación que se consolida, con la
llegada del “Estado de Bienestar”, a través del aumento de los puestos de
trabajo y presupuestos destinados a los servicios sociales. De esta forma
Claudia Krmpotic explica como se fue dando un “proceso de asimilación del
Trabajo social a la perspectiva estatal”, señalando que, no obstante, la
perspectiva de intervención en la acción social, se mantuvo claramente
diferenciada entre el “sistema de Trabajo Social” y el “sistema de los
Servicios Sociales”, que no siempre van a coincidir en sus objetivos y medios.
Ya en su época, Mary
Richmond prevenía del riesgo que significaba que el Trabajo Social sea
absorbido por el Estado o por los servicios públicos, sin que la profesión haya
adquirido la debida preparación, lo que podría significar que quede
“...solamente la forma sin el fondo...”, previsoramente ella pudo detectar los
conflictos y riesgos de ser identificados con una perspectiva estatal,
señalando que era necesario que dentro del servicio público existieran garantías
de independencia ante el poder político, y que a su vez, los trabajadores
sociales debían sostener los distintos espacios de trabajo, ya que solo bajo
estas condiciones sería favorable la incorporación a los poderes públicos.
El trabajo social dentro de las estructurales gubernamentales se
constituye en respuesta alternativa a la cuestión social, separada tanto del
estado como de la clase trabajadora, encontrando su legitimación, no en los
sectores con los cuales trabaja sino en las clases dominantes, especialmente en
el Estado que al incorporarlos a su estructura y organización gubernamental se
convirtió en su principal espacio ocupacional, dándole un estatuto y
sancionándola legalmente, y a la vez generando una dependencia salarial. Así la
asistencia social se institucionaliza como profesión sin haber logrado crear
las condiciones, ni los espacios de inserción profesional.
Se podría especular con
que esta situación resulta ventajosa o cómoda, si se quiere, para los
Trabajadores Sociales, y en ciertos períodos, donde hay mayor coincidencia
entre los objetivos y medios de estos y del Estado es así y resulta en un notorio fortalecimiento del
colectivo profesional, pero, se debe considerar que también se constituye en
una fuente de malestar y de constantes contradicciones cuando encuentra que, desde
este lugar, su intervención profesional
guarda una estrecha dependencia del aparato estatal, y por ende, su dinámica,
organización, recursos y objetivos son determinados más allá de su control. Y
es, justamente, en esos momentos negativos cuando los trabajadores sociales
generan diferentes estrategias para superar esta contradicción, unas veces
exitosas y otras no, produciendo, en los
casos negativos, frustración y/o adaptación.
Justamente, el proceso de
Reconceptualización al reflexionar críticamente sobre los fundamentos de la
profesión coloca frente a los
Trabajadores sociales el dilema que presentan sus espacios ocupacionales,
especialmente dentro del Estado, porque “El Trabajador Social, [...], ha caído
y cae aún en la ilusión de que él es el motor de la transformación social,
cuando es en realidad un instrumento de las clases dominantes al servicio de la
legitimación del sistema. Dicho rol esta determinado por la naturaleza misma de
su tarea y se realiza (en tanto persista al menos el sistema social como marco
de referencia) con prescindencia de las intenciones o puntos de vista de los
actores. En ultima instancia la dependencia salarial de los Trabajadores
Sociales actúa como garantía”.
Esto deriva para los Trabajadores Sociales en una situación compleja, ya que
como ser humano necesita de una remuneración para vivir, y como profesional
debe encontrar una vía que le permita responder a este dilema, vivir de su
trabajo y contribuir a la emancipación de la sociedad. De tal forma trabajar
dentro de las estructuras estatales, es muchas veces, incompatible con las
aspiraciones profesionales.
Sin embargo, el Estado no
es el único proveedor de espacios de trabajo, a pesar de ser el mayoritario
especialmente en su período de “Estado de Bienestar”, sino que existen una gama
muy variada instituciones, denominadas el “Tercer Sector”, que constituyen
fuentes de inserción laboral para los trabajadores sociales.
Indagando en el mercado
laboral argentino, se encuentra que hasta la década del 40 la inserción de los
primeros Trabajadores sociales se da tanto en instituciones de la Sociedad de Beneficencia,
como en instituciones asistenciales católicas, de la propia iglesia o de organizaciones católicas laicas, fundando
espacios de trabajo tradicionales.
Con el correr de los años
se incrementan distintos tipos de instituciones privadas que incluyen Trabajadores sociales en su plantel. El
aumento de estas instituciones se encuentra en estrecha relación con la
retracción del Estado de su rol
benefactor, que convoca a los viejos mecanismos de solidaridad, recurriendo a
sectores de la sociedad civil, en los que deposita parte de sus funciones
sociales.
“El denominado tercer sector no tiene unos límites muy precisos. Así
bajo la amplia rúbrica de asociaciones voluntarias, se encuentra una
extensa gama de organizaciones; religiosas; profesionales; sindicatos; cierto
tipo de escuelas; fundaciones filantrópicas, culturales y de servicio;
agrupaciones deportivas o éticas, de recaudación de fondos, de defensa de
determinados grupos de personas o de bienes, etcétera. Entre sus
características destacan las siguientes: ser un grupo organizado de personas,
no gubernamental, de pertenencia y participación voluntarias, constituido para
satisfacer los intereses comunes de sus miembros.”
Así, el Trabajador social, como profesional remunerado, se desempeña
dentro de instituciones públicas o privadas, siendo las segundas del denominado
Tercer sector.
La relación que mantiene el Trabajador social estas instituciones, sean
públicas o privadas, no siempre se encuentra libre de conflictos, a pesar de
ello “El ejercicio privado de la
profesión no ha sido frecuente. Curiosamente el conflicto con la organización
empleadora [...] no se ha resuelto por la vía de la independencia, abordando un
trabajo autónomo, sino más bien por la vía del trabajo voluntario no
remunerado.”
Puede resultar ilustrativo lo que refiere uno de los Trabajadores Sociales
entrevistados:
“...yo tengo muchos colegas que me
dicen estoy cansado de hacer papelitos,
de llenar informes, como que se
resignan y por ahí me dicen vos siempre
estas entusiasmada y seguís, yo
quiero estudiar otra cosa pero que no
se relacione con el Trabajo
Social, esto también tiene que ver con
el poco cuidado que hay en las
instituciones de los profesionales...”
Trabajador Social 1
Sin embargo, según Lourdes Gaitán, no parece previsible que el
trabajador social llegue a ser remunerado por personas individuales que
demanden su ayuda, pero señala que se puede vislumbrar un mercado emergente en
el desarrollo de consultorías que tienen como clientes a grandes instituciones.
María Cristina Melano
amplia la cuestión, señalando que se debe considerar que “...en las relaciones
contractuales para la prestación de políticas y servicios se presentan cambios:
el Estado también delega la prestación de servicios contratando a terceros para
su efectivización. En este marco, los problemas sociales no han dejado de
existir, por el contrario aparecen como objeto de intervención nuevas
cuestiones, que exceden la pobreza y se vinculan con la exclusión social
relacionada con el género, las etnias, la generación. Captarlos y elaborar
proyectos a través de grupos cooperativos que efectúen venta de servicios al
Estado o a ONG. puede constituir una salida, en la que quizá los trabajadores
sociales puedan asumir roles de principalidad, autonomía o complementariedad y
no de subordinación tal como se ha dado en nuestra experiencia histórica.”
En este sentido, se podría
considerar que el Trabajo Social norteamericano presenta la posibilidad de
pensar al profesional como un prestador de servicios. En ese país, con una
débil tradición católica, el profesional es considerado un prestador de
servicios que reclama una remuneración y se presenta como portador de una
calificación técnica, enfatizando la intervención individual y familiar, siendo
el individuo el que debe adaptarse a la sociedad, y que, por lo tanto, favorece
el aporte de otras ciencias, especialmente de la Psicología, siendo Mary Richmond la creadora de la primer Teoría
del Trabajo social apoyada en la investigación.
En su momento, Mary Richmond ya planteaba la posibilidad de
ampliar los espacios ocupacionales, tal como lo presenta Claudia Galvani en un
articulo de la revista Trabajo Social y País, donde transcribe una nota en la
que se cuenta que: una mujer, voluntaria de la COS (Charity Organization Society), solicita la
ayuda de Mary Richmond, después de hablar, y ante la sorpresa de esta, la mujer
le ofreció como paga 3 dólares. Mary
Richmond acepta la paga, no sin antes cuestionarse si esto era ético, sin embargo
concluye que la paga fue ofrecida por su trabajo privado y no por los servicios
usuales de la organización. Posteriormente, la misma escribe sobre las
posibilidades del ejercicio privado de la profesión, manifestando que la
habilidad de los Trabajadores Sociales puede ser utilizada tanto en la casa de
los ricos como de los pobres, siendo que en ambos la personalidad puede verse
afectada.
Gustavo Parra
señala que a partir de los años 40, el Trabajo Social latinoamericano entra en
contacto con la influencia norteamericana, lo que genera el crecimiento de
instituciones socioasistenciales estatales, paraestatales o autárquicas,
incorporando la noción de comunidad como matriz analítica de la sociedad
capitalista, introduciendo los métodos de caso, grupo y comunidad, pero
manteniendo las característica de su
matriz fundante de origen europeo.
De tal modo, el Trabajo
social latinoamericano incorpora ciertos
componentes técnicos de origen norteamericano, predominantemente los métodos de
intervención, que son los que, predominantemente, se mantienen hasta la
actualidad. Está influencia es a veces aclamada, y muchas veces negada, principalmente en la formación
universitaria, y por lo tanto, solo pudo inscribir, entre los profesionales
latinoamericanos, una débil identificación como un prestador de servicios.
Justamente, por ello, en Latinoamérica, esto débilmente resulta en la
posibilidad de generar el espacio ocupacional autónomo, pero se puede observar
que el trabajo autónomo de la profesión, por lo menos en Norteamérica, no es
reciente, ya que se pueden hallar diferentes aportes a través de su historia.
Presentándose como posible y aceptable el servicio privado del Trabajador
Social, pero hablar del espacio ocupacional autónomo de esta profesión en
Latinoamérica presenta sus diferencias, ampliando esta opción, como se verá en
el próximo capitulo.
Otro factor determinante,
y que de cierta forma contribuye en la constitución y mantenimiento de los
elementos ya analizados, es la larga tradición del Trabajo social junto a los
sectores populares.
El compromiso y las áreas de intervención
Lo social, los problemas
sociales, el bienestar social, liberación del hombre oprimido, acompañar y
apuntalar demandas populares, transformación de situaciones sociales,
concienciar, organizar, practica militante, situaciones de carencia, la problemática vital de la vida cotidiana.
Este listado aparece en distintas definiciones que se hacen acerca del objeto
de intervención del Trabajo social, esto demuestra lo escurridizo que resulta
ser el mismo, de lo cual deriva una variedad de definiciones, donde objetos,
propósitos, identidad, ideología se funden configurando sentidos que muchas
veces no logran expresar más que una posición, una opción personal. De allí que
sea más fácil definir al Trabajo social por lo que los trabajadores sociales
hacen o las áreas en las que se desempeñan más que por su objeto de
intervención.
En tal sentido Quiroz
Neira dirá que el Trabajo social “...es una profesión compleja y
transdisciplinaria.”
Situación que se configura, justamente, a partir de esta dificultad para
definir y delimitar su especificidad en lo social.
No obstante, esta
complejidad, es dable aceptar que un objeto reconocido es la cuestión social,
que a través de los años va adquiriendo diferentes interpretaciones, enraizando
dentro de la profesión una opción ideológica, un compromiso con los sectores
populares que implica tomar partido por los pobres y luchar por ellos,
constituyéndose esto en misión y causa del Trabajo Social.
De este modo, el
Trabajador Social intenta trabajar con grupos y comunidades, priorizando la
comprensión de la sociedad y sus problemas, es la sociedad la que debe ser
modificada, aspira a la universalidad de
la asistencia social, aunque difícilmente alcanza peso o influencia en las
áreas decisionales o espacios ocupacionales en los que se desenvuelven. Esto no significa negar esta posición, sino
que “...La opción ideológica es válida en la medida en que se acompañe el
discurso con acciones concretas, con estudios específicos que revelen las
miserias, los sufrimientos y las indigencias de los sectores con quienes
trabajamos a diario.”
Estas acciones concretas significarán también poder buscar alternativas que
permitan ubicar al profesional en posiciones de principalidad.
Además de la cuestión
social, a lo largo de su desarrollo histórico el Trabajo Social incorpora a su
quehacer profesional nuevas demandas que
surgen como emergentes de la realidad, porque el Trabajador Social como
profesional ha ido ganando y generando, en virtud de la acumulación de saberes
y habilidades, ciertos ámbitos de intervención en problemas sociales que
exceden la cuestión de la pobreza.
Según Kisnerman “El
Trabajador Social es un profesional que opera en un área específica, enfrentado
con las personas involucradas en una amplia gama de necesidades y problemas
sociales. ¿Siempre son tales? Si un conjunto de personas de la Tercera Edad, aun sin
mayores necesidades materiales, nos demanda formar un grupo para conversar,
para divertirse, ¿dónde esta el problemas social? La demanda problematiza la
soledad en la que viven la mayoría de esas personas. Y este es el problema
social, porque se fue construyendo en una pérdida trama de relaciones
sociales.”
De tal forma, es dable
aceptar que los problemas sociales en los que interviene el Trabajador Social
exceden las problemáticas de la pobreza, aunque los incluya preferencialmente,
presentándose las demandas como una amplia variedad de posibilidades de
espacios ocupacionales.
En este sentido, vasta
con reflexionar, brevemente, las áreas de intervención en los que se ha ido
desempeñando el Trabajo Social, en este caso se consideran los nombrados
por Natalio Kisnerman:
·
Gestión local como proceso de transformación de una colectividad
humana, estimula las iniciativas locales, la participación de los actores,
asegura la mejor calidad de vida a la población, desarrolla la producción de
empleo, construye la ciudadanía y la integridad social y ecológica.
·
Gestión ambiental vinculada a la salud y a la educación, ha ido
logrando independencia, dada la influencia del medio ambiente sobre los estilos
de vida, las costumbres, la cultura y la vida misma, y que tiende a la
coordinación de acciones en torno al mejoramiento y cuidado ambiental.
·
Trabajo social con niños, adolescentes y jóvenes se presenta como
el área más compleja, donde a pesar de las leyes protectoras, se ven expuestos
a la deshumanización, profundizándose en los casos de pobreza. Se puede hablar
de droga, mendicidad, prostitución, violencia, maternidad prematura,
desnutrición y hasta muerte. Siendo necesario intervenir desde el respeto y la
honestidad. En los conflictos de la adolescencia acompañarlos en su
construcción de identidad, necesidad de ser, de elegir una carrera, de encontrar
un trabajo, de su sexualidad, que generalmente no son atendidos por padres ni
educadores. Colaborando en los procesos educativos para la solución de sus
problemas de aprendizaje y en la orientación productiva y sana de su tiempo
libre. También en el caso de que se presente alguna minusvalía asegurar un
trabajo conjunto entre institución, familia y comunidad. Se puede agregar lo
que respecta al tema de becas y subsidios educativos.
·
Tercera edad, adquiere mayor relevancia en los últimos años, donde
el aumento de ancianos comienza a exigir un tratamiento especial, ya que muchas
veces se ven expuesto al aislamiento, problemas de depresión, abandono, rechazo
y hasta hostilidad, siendo la soledad uno de sus mayores problemas, donde los
asilos y geriátricos aportan servicios materiales y de salud, pero no de
afecto, reconocimiento y recreación. Es necesario darles un espacio de
narración de su experiencia, organizar servicios domiciliarios y sensibilizar a
familias y comunidades para construir redes contenedoras de sus ancianos.
·
Mujeres, hoy encuentra vigencia en lo que se denomina la problemática del “género”, que
remite a la construcción social desigual entre ambos sexos, basadas en la
relaciones de poder y jerarquías asimétricos que se dan entre hombres y
mujeres. En lo que refiere a las problemáticas de la pobreza se podrá hablar de
una feminización, donde la mujer muchas veces se convierte en el sostén de la
familia, ya sea sola o con un marido desempleado, en trabajos donde no cuentan
con la protección legal correspondiente, sumándose las tareas de la casa y el
cuidado de los hijos. También se podrá
hablar de violencia, discriminación, maltrato conyugal que muchas veces no se
cuentan por vergüenza, por los hijos o por dependencia económica. Por lo tanto
se busca trabajar en talleres, hablar de sus sentimientos, de revalorizarlas,
de fortalecer su autoestima y capacitarlas para todo lo que tiene que ver con
su existencia.
·
Inmigrantes e interculturalidad, refiere a las personas que
abandonan su país de origen para vivir en otro, ya sea por motivos políticos,
étnicos, religiosos o económicos, por lo tanto se buscará seguridad o mejores
condiciones de vida, según sea el caso. Se manifestará en diversos problemas
relacionados con el desarraigo, la discriminación, necesidades instrumentales y
existenciales, la exclusión. La tarea consistirá entonces en apuntalar su
inserción en la sociedad con iguales derechos y obligaciones que los
nacionales, orientarlos en su encuentro
y comunicación con otros grupos, y sostener y apoyar la contracultura, en el
sentido de rescatar y afianzar la identidad cultural. Por otra parte, también
se debiera capacitar a los futuros
inmigrantes sobre las ventajas e inconvenientes de la migración y acerca de lo
que concierne a la ambientación en el país de acogida.
·
Derechos Humanos, pueden sufrir atropellos no sólo en virtud de un
régimen político, sino como consecuencia de un modelo económico, a la miseria,
a la violencia, siendo entendidos hoy como defensa de la vida y de la libertad
de las personas. La tarea consiste en brindar apoyo a quienes son victimas de
la violación de cualquiera de sus derechos, capacitar para que las personas
conozcan sus derechos y obligaciones y utilicen los recursos que están a su
disposición para protegerse. Favoreciendo el trabajo interdisciplinario y en
grupo, y contribuyendo a la promoción
social y humana en pos de la construcción de una cultura de derechos humanos
mediante acciones educativas.
·
Ámbito laboral, se relaciona con la problemática de la distribución
de la riqueza obtenida, proviniendo tanto del sector empresarial como del
sector obrero. Dentro de la empresa la falta de una política social y
relegamiento de lo humano a niveles secundarios, y de parte del segundo
desconocimiento de sus derechos, falta de solidaridad, y en ambos, conflictos
internos de la empresa, a los que se suman problemas provenientes de los medios
familiares y comunitarios. La tarea
consistirá en la mediación de los conflictos, identificación de
problemas específicos de cada sector de trabajo y las modificaciones necesarias
que surjan: formación profesional, cultura, alfabetización, recreación,
seguridad, cooperativas, comedores, vacaciones, biblioteca, plan de préstamos,
campañas sanitarias y de prevención de accidentes. Asesoramiento a nivel
gerencial para favorecer la democratización y cogestión. Finalmente tramitación
de jubilaciones, pensiones, indemnizaciones por accidentes. Sin embargo, el
tema laboral no se limita a la empresa, ya que actualmente la alta desocupación
a generado estrategias autogeneradas
para producir ingresos, en ese caso la tarea del Trabajador Social será de
orientación hacia los recursos, facilitador de articulación y relaciones entre
diversos acores, tratando de dar respuesta a quienes buscan un medio de
reinsertarse a la actividad laboral.
·
Seguridad Social, tendiente a garantizar el derecho a toda la
población de ser protegida ante una emergencia y / o carencia que afecte su
estándar de vida mínimo para vivir con decoro, cabe señalar que ellas no llegan
en igualdad de condiciones y calidad a toda la población, se fundan en el
principio de solidaridad, cubriendo ciertos riesgos: becas, pensiones,
subsidios de desempleo, accidentes de trabajo, enfermedades, maternidad o
adopción, fallecimiento, ayudas familiares, entre otros, también brindan prestaciones
en salud, turismo social, recreación, capacitación y ayuda domiciliaria, el
Trabajador Social aparece mediando el otorgamiento de estos beneficios.
·
Vivienda, se centra en la dificultad de acceso que tienen los
sectores populares, sin capacidad financiera para adquirirlas y / o
construirlas con las condiciones mínimas de confort, y que se profundiza frente
a la falta de una política coherente frente al problema. Las respuestas
tradicionales son la construcción de viviendas de interés social de parte de
organismos estatales, que disminuye con las políticas de ajuste, o ayuda mutua,
cooperativas, condominios y esfuerzo propio. La tarea del Trabajador Social
deberá favorecer el trabajo en conjunto, la participación, comunicación, acceso
a recursos.
·
Organismos judiciales, en ellos el Trabajador Social tendrá como
tarea aportar los elementos que permitan comprender la situación que llevó a la
intervención judicial, ya sea por delitos, abandono de personas, divorcio,
tenencia de hijos, adopciones, libertad vigilada, internaciones, egresos.
Además, le compete el trabajo con niños de la calle, derivación de menores
detenidos, orientación a sus padres, y especialmente educar para que la
prevención y rehabilitación sean una construcción social.
·
En la formación profesional, en lo que hace a su tarea docente es
el animador, facilitador de un proceso de enseñanza-aprendizaje.
A pesar de la amplitud la
lista no se agota, se podrían agregar temas como ciudadanía, adicción,
discapacidad, ecología, en salud enfermedades como el SIDA, capacitación a
colegas y otros profesionales o particulares, supervisión, la experiencia
acumulada en el trabajo con familias, trabajo con grupos, entre otros, sin
embargo, a pesar de que algunas de estos temas presentan innovaciones, se
encontrarán entrecruzadas con las problemáticas que se presentan en las áreas
ya nombradas por Kisnerman.
De tal forma se dirá que
en la actualidad aparecen ciertos nuevos – viejos temas que se constituyen en
áreas de intervención, pero que ya se presentaban ante el colectivo profesional
y que en virtud su expresión actual, adquieren una connotación diferente:
·
La mediación en conflictos familiares, y la mediación en instancias
extrajudiciales, frente a un conflicto
se busca una resolución, en la que los involucrados construyan sus propias
soluciones, tratando de arribar a una solución negociada en la que se contemple
el bienestar de todos los involucrados y del medio socio-económico en el que se
desenvuelven, y buscando preservar la relación. Sin embargo, la mediación no
es exclusividad del Trabajo Social, por
lo cual, muchas veces se trabajará interdisciplinariamente. La mediación, se encuentra muy incorporada al
quehacer profesional, de tal modo, Antonio De Tommasso lo describe como “...el
natural potencial nexo mediador integral.”
En estos casos, se estaría interviniendo en áreas relacionadas con las
problemáticas familiares y extrajudiciales mediante la técnica de mediación.
·
La supervisión se impone, nuevamente, como esencial en tanto
proceso de aprendizaje y de contención frente a la difícil situación social en
la que se desenvuelven los
profesionales, sin embargo, forma parte del Trabajo Social desde sus orígenes,
pero con el correr de los años quedo relegada de la practica cotidiana.
Graciela Tonon lo define como “Un proceso metodológico que se despliega en dos
espacios: el ejercicio profesional y la formación académica. Tiene como
objetivos el aprendizaje de nuevos conocimientos y habilidades, necesarios para
el desempeño profesional cotidiano, así como la reflexión acerca del
impacto efectivo y emocional que genera
en el supervisado la atención de cada situación en la cual haya actuado
profesionalmente. Se basa en una concepción holística de la realidad en la cual
interactúan los conocimientos teóricos con la experiencia práctica.”
Por lo cual, este proceso requiere conocimiento teórico y experiencia, pudiendo
ser brindado a profesionales o a estudiantes en el marco de su practica
preprofesional.
·
El abordaje familiar desde el enfoque sistémico, la familia es
reconocida desde siempre por el Trabajo Social como área de intervención, su
abordaje transita desde las necesidades vitales, más relacionado con aspectos
asistenciales, de la población y que le dificultan su desarrollo, para
aproximarse a intervenciones integrales que tiendan a superar esa visión,
intentando lograr efectos a mediano y largo plazo, enfatizando la promoción –
prevención y generando alternativas de acción, replanteando los modelos
terapéuticos tradicionales, centrados en el individuo. Realizando el Trabajo
Social las primeras conceptualizaciones del funcionamiento familiar, influyendo
con ello en el desarrollo de la Terapia Familiar. Siendo planteado por Mary
Richmond, en su momento, y en este caso por Ángela M. Quinteros Velásquez, a
partir de su experiencia desde el enfoque sistémico, como marco desde el cual
intervenir con la familia moderna, cubriendo todas las clases sociales.
·
También, la cuestión social se amplia incluyendo la noción de
ciudadanía, “Los trabajadores Sociales trabajamos con la cuestión social en sus
más variadas expresiones cotidianas, tales como los sujetos las experimentan en
su trabajo, en la familia, en el área habitacional, en el área salud. Cuestión
social que siendo desigualdad, es también rebeldía... En este sentido,
descifrar las nuevas mediaciones por medio de las cuales se expresa hoy la
cuestión social es fundamental para el Trabajo Social [...] Creemos que desde
la intervención se puede contribuir al fortalecimiento del sujeto en la
perspectiva de posibilitar el desarrollo de las potencialidades que le permita
el ejercicio de su ciudadanía.”
Así, las áreas de intervención coexisten, y en virtud de la experiencia
y habilidades acopiadas por la profesión a través de su desarrollo, brindan
múltiples oportunidades de intervención en diferentes espacios ocupacionales,
tanto dentro de las instituciones tradicionales como también en espacios
ocupacionales autónomos de Trabajo
Social.
El contexto actual
enfrenta a los Trabajadores Sociales a situaciones complejas, ello le exige
reflexionar sobre su pasado, presente y
futuro.
Oportunidad y crisis
Finalmente el Trabajo Social se encuentra frente a un nuevo panorama: a
cuarenta años de la reconceptualización, a poco más de veinte años de haber
recuperado el país la democracia, y a casi veinte de haber sido sancionadas las
leyes que regulan el ejercicio profesional y sus incumbencias, se amplían los
espacios de intervención, se organiza y supervisa el colectivo de Trabajadores
Sociales a través de los Consejos profesionales.
Al respecto se puede decir que, tal como afirma Cristina Melano, “...No
son pocos los logros alcanzados...”
A pesar de la relevancia de la sanción de la ley, tan esperada por el
colectivo profesional, está no siempre es tenida en cuenta, ni por ende
profundizada, no sólo en lo que aporta a
la posibilidad de generar espacios ocupacionales alternativos a los
tradicionales, sino como elemento de
fortalecimiento, legitimación y reconocimiento de la profesión. De tal forma lo
expresa uno de los Trabajadores Sociales entrevistados:
“...mi generación espero tanto por la ley, que va a salir, que no
va a salir, pero cuando salió nos quedamos ahí parados y no sabíamos para que
lado ir, es como cuando se espera algo muy deseado, y de repente cuando sale no estábamos
preparados...”
Trabajador Social 1
Sin embargo, cuando la crisis ataca
todos los frentes de la sociedad, generando incertidumbre, violencia y
fragmentación, donde la tradicional cuestión social cambia su cara, ya que hoy
no refiere solamente a una situación de explotación laboral y aumento de la
pobreza, sino también a la imposibilidad de acceder a un trabajo, demandando
nuevas respuestas al Trabajador Social, es difícil detenerse a considerar estos
avances profesionales.
En este contexto, el
profesional, también ve, su posición complejizada porque debe enfrentar
situaciones de intervención novedosas,
un escenario cambiante, sin el sostén de la estructura del Estado de
Bienestar, estando además, como trabajador y como parte de la sociedad atravesado por esta nueva configuración de lo
social.
El Trabajador Social en si
mismo, es afectado por la posibilidad del desempleo, o a un trabajo precarizado
que asiste igualmente a ciudadanos precarizados; de tal forma buscar un trabajo
se vuelve hoy un trabajo en si mismo y un reto para los profesionales, también
en lo que refiere a desarrollar acciones instituyentes. La identidad
profesional transformada se dirime entre el observar, el querer, el deber y el
poder ser de la profesión.
También “...los campos profesionales se han vuelto más competitivos.
Nuevas practicas sociales (musicoterapeutas, promotores socioculturales,
terapeutas familiares, etc.), con perfiles análogos al del Trabajo Social,
procuran legitimarse y ampliar su campo de acción. Hoy más que nunca, las
profesiones luchan por apropiarse de ciertos dominios del saber, ensanchar su
espacio de influencia, adquirir notoriedad y ascendencia...”
De tal modo, el debate
alrededor de la noción del “trabajo” adquiere centralidad, de forma que el
quiebre de la “sociedad salarial”
produce la emergencia de un “Estado post-social”, en los que se den nuevas
formas combinadas de protección social entre diversos sectores sociales,
considerando el renovado protagonismo del voluntariado, las estrategias
vinculadas al “community care”, así como el horizonte de una mayor movilidad
laboral más allá de las fronteras nacionales.
Finalmente, el Trabajo
Social se considera como una profesión que a partir de su desarrollo
diferencial establece una relación contradictoria con la remuneración, ya que
su objetivo es percibido como una misión. Sin embargo esto se logra superar al
insertarse como trabajador bajo relación de dependencia en instituciones
públicas o privadas que brindan un servicio a la comunidad, es decir en
espacios ocupacionales tradicionales.
A partir de la Reconceptualización,
que analiza críticamente los fundamentos de la profesión, su función dentro de
estas instituciones, sobre todo las públicas, aparecen principalmente como de
control y restringiendo al Trabajador Social a actividades burocráticas.
Presentando este espacio de inserción ocupacional dificultades para desarrollar
el Trabajo Social acorde a las aspiraciones profesionales, manteniéndose la situación ya que la
remuneración actúa como garantía.
También el Trabajador
Social se considera un prestador de
servicios, inserto en la división social del trabajo, que reclama una
remuneración por sus servicios, sin embargo
esta concepción es incorporada con mayores dificultades, ya que hablamos
de una profesión que tiene como objetivo una misión y un compromiso con los
sectores populares.
No obstante lo dicho, en
virtud de su fortalecimiento y la ampliación de la demanda el Trabajo Social se
posiciona hoy como una profesión que acumuló saberes y habilidades pudiendo dar
respuestas a problemáticas que derivan y exceden la pobreza, desde distintos
espacios ocupacionales, coexistiendo en ellos estas diferentes identificaciones
que aparecen a través del desarrollo histórico de la profesión, donde una
realidad complejizada interpela la posibilidad de los Trabajadores Sociales
para construir espacios ocupacionales alternativos.
De tal forma se cierra
este capítulo con una observación de Claudia Krmpotic: “...la crisis de las
instituciones de bienestar conlleva mutaciones e incertidumbres, ya que
constituyen para los Trabajadores Sociales fuente de significados. El
reconocimiento social de aquellas como espacios de solución permanente a
problemas en una colectividad dada, implicó un proceso de internalización de
valores y su objetivación en productos esperados [...] bajo ciertas reglas de
juego [...] ¿estaremos dispuestos a reaprender nuevos significados y a crear
instituciones que ofrezcan las respuestas que hoy la sociedad precisa?”
En el próximo capítulo se considerará el
espacio ocupacional autónomo del Trabajo Social en tanto alternativa para el
desarrollo del ejercicio profesional, teniendo en cuenta los elementos analizados y confrontándolos
con sus posibilidades y con las representaciones de Trabajadores Sociales que
vienen desarrollando este espacio.
Con respecto al término
autonomía cabe destacar, en lo que hace al ejercicio profesional, adquiere
otras dimensiones no específicas del espacio ocupacional autónomo, ya que la
autonomía del Trabajo Social como profesión se constituirá sobre la base de un
cuerpo teórico consistente, que delimite su campo profesional y su objeto de
intervención, y que podrá ser alcanzada independientemente del ámbito en el que
se desempeñe. Al respecto Claudia
Krmpotic señala:
La autonomía de una
profesión constituye el criterio básico para distinguirla de otras prácticas
sociales, se relaciona con la monopolización de una expertez particular, con
las incumbencias como límite, en base a los cuales se establecen las pautas de
cualificación y un entrenamiento de acuerdo a ciertos fines.
También en lo que refiere
a su espacio ocupacional se podrá encontrar diferentes niveles de
autonomía: “El trabajador social que
desempeña su actividad profesional cotidiana en relación de dependencia en una
institución no cuenta con independencia técnica ya que su accionar se encuentra
normado por las reglas del juego formal institucional. Si, en cambio, debería
contar con autonomía técnica, concepto que remite a la libertad específica que
debe tener todo profesional en relación a su propio accionar específico. La
autonomía ideológica, en cambio, remite a los valores, ideas y principios de
los cuales es portador y que es capaz de definir en su estrategia
profesional...”
Antes de continuar y a
modo de aclaración se quiere decir dos cosas:
Primero, sobre la elección del término autónomo, por un lado se
relaciona con lo previsto en la Legislación Laboral Argentina, y por otro se
considera que la denominación “Independiente”, más comúnmente usada, es
restrictiva, ya que el colectivo profesional suele identificar lo independiente exclusivamente
con la veta privada del espacio ocupacional autónomo del Trabajo Social.
De tal forma, la categoría autónomo pretende ampliar las
alternativas del espacio ocupacional autónomo, acorde a lo que se
observa en la práctica de los Trabajadores Sociales entrevistados, incluyendo
como una de las opciones, pero no la única, lo privado.
Segundo, que las
denominaciones y clasificaciones que aparecen no pretenden ser definitivas,
sino un intento, que podrá ser modificado o ampliado, de introducir estas
categorías dentro del imaginario profesional, y con el fin de que contribuyan a
la descripción de las características
detectadas.
“... significa que a este trabajo lo creamos, lo generamos,
lo modificamos, lo estudiamos nosotros, en
ejercicio de nuestra libertad, creativamente...”
Trabajador Social 2
En este sentido se puede
afirmar, que acorde al significado de los términos, auto “...propio, por uno
mismo...” y gestivo de gestionar “...hacer diligencias tendientes al logro de
un negocio o deseo cualquiera...”,
que esto nos acercaría a un primer sentido del espacio autónomo de la
profesión, de forma que se constituye en un trabajo que se gestiona por uno
mismo, en un proceso de creación propio, es el mismo Trabajador social el que
genera, crea y modifica libremente su ejercicio profesional.
Sin embargo, que sea
autogestivo y que haya libertad no significa que este ejercicio profesional sea
totalmente independiente:
“...Es aquel donde las condiciones de trabajo son fijadas de común
acuerdo
entre el profesional y el cliente. Ello incluye el lugar donde se
realiza
el servicio, horario, honorarios y objetivos de la intervención,
donde el
profesional asume todos los riesgos y responde por su tarea ante el
cliente...”
Trabajador Social 4
“...Elaboramos y ofrecemos
los proyectos según nuestro criterio, podemos ceder
un poco, pero siempre respetando nuestra ideología e intereses
fundamentales...”
Trabajador Social 2
Se puede ver que el
cliente o usuario, en tanto demanda, estará condicionando el servicio que
brinda el profesional, lo mismo puede decirse de la ideología, imprimiéndole
características particulares a cada uno de ellos.
Se puede vislumbrar que no
habría una definición separada para el ejercicio de la profesión, en tanto el
Trabajo Social será el mismo, pero existen elementos peculiares que se dan en
este espacio ocupacional autónomo, en este sentido y de manera taxativa algunos
de los profesionales entrevistados refieren:
Aparecen como elementos
específicos: gozar de una mayor
independencia, generar la fuente de ingreso, que indicarían diferencias entre
el espacio ocupacional autónomo y el que
se desarrolla bajo relación de dependencia.
“...Se relaciona con la autonomía de uno mismo, si uno quiere
asumir o no riesgos
en la vida y no solo en lo laboral. La creatividad es esencial, y
la ambición marca
donde querés posicionarte y hasta donde querés llegar . Tenes
libertad de espacios
y horarios, podes manejar tus tiempos, pero también hay mayores
riesgos...”
Trabajador Social 3
De este modo la autonomía
se relacionará tanto con aspectos personales, como con lo económico, sumándose
a esto un mayor factor de riesgo.
También se debe considerar
que uno de los Trabajadores Sociales señala que el espacio de trabajo autónomo
puede significar un posicionamiento diferente frente a otras profesiones:
“...Es un espacio solidario con otros y no subsidiario de otros,
nosotros no somos ese ayudante barato [...] del abogado, del médico o del
psicólogo, nosotros estamos aportando una mirada particular y específica de la
realidad, y sobre el ser humano,
[...] este es un aporte que
podemos hacer desde nuestra autonomía, también hay una autonomía económica,
creo que desde esta jerarquización podemos armar nuestros propios lugares...”
Trabajador Social 8
Por lo tanto una mayor
autonomía profesional, permitiría generar espacios ocupacionales autónomos, a
la vez que esta se vería también fortalecida en tanto este espacio le permite
salir del lugar subsidiario que muchas veces se le asigna dentro de las
instituciones empleadoras, considerando que, generalmente, se rigen por el
paradigma médico en salud, legal en la justicia, que son los más notorios.
De manera amplia otro de
los Trabajadores Sociales entrevistados señala que:
Trabajador Social 1
Esta apreciación incluye
varios de los elementos indicados precedentemente, de tal forma se la tomará como eje para realizar una
definición integrada que permita incluir
en ella todas las posibilidades de ejercicio profesional autónomo del Trabajo
Social registrados en esta investigación.
De manera que definir el
espacio ocupacional autónomo del Trabajo Social, implica partir del ejercicio
profesional, en tanto la designación que adquiere el trabajo profesional, a
partir de ello se puede definir como:
El esfuerzo físico e intelectual
desarrollados libremente por los Trabajadores Sociales en el marco de una Ley
Profesional y una formación certificada, con fines personales, de subsistencia,
y con fines comunitarios tendientes al bienestar general, a partir de sus
conocimientos y experiencia, siendo el espacio ocupacional en el que se
desenvuelve autogestivo, en tanto genera su propio espacio de trabajo, no dependiendo de nadie bajo ciertos
conceptos y asumiendo la responsabilidad completa por sus actos, reservando
para si la organización y dirección de la prestación, de manera que las
condiciones del servicio son pactadas de común acuerdo entre el profesional y
su cliente y/o usuario, y se verán afectados por la propia capacidad para
generar y mantener la demanda y recursos, frente a una realidad socioeconómica
cambiante.
“...Formación influenciada por la corriente de Mary Richmond: que
ofrecía
la posibilidad de trabajo en consultorio social [...] y la
capacitación en
Psicología Gestáltica: que reforzó la formación universitaria y
aspectos
personales que se relacionan con la creatividad, asumir la forma en
que
yo quería trabajar y el reto de mostrar lo que un Trabajador social
puede generar...”
Trabajador Social 1
La especialización y la experiencia
aparecerán como motivación especifica o simplemente en virtud de ellas se
elegirá esta opción de trabajo:
“...La experiencia acumulada y especialización me daban la
posibilidad trabajar de otra manera...”
Trabajador Social 5
“...Por casualidad, necesitábamos una herramienta para trabajar con
la gente de la 3° Edad, alguien nos aconsejo lo del juego, nos empezamos a
entrenar, vimos que era pertinente, y así empezamos hace 20 años, aunque hoy
trabajamos con niños...”
Trabajador Social 2
En otros casos las
motivaciones se relacionarán con características
de la profesión en si misma, que se verán fortalecidas por aspectos
personales:
“... desde que era estudiante me intereso la ley, vi que nos daba
todas las facultades
para el ejercicio independiente
y me mentalice para trabajar de esa manera...”
Trabajador Social 7
“...Creo que es una posibilidad de progresar profesionalmente.
[...]Es una
opción distinta que te da la posibilidad de salir del municipio,
correrse de
la cosa tan asistencialista, y proyectar desde un lugar más
comercial,
buscar una veta que aúne lo social y lo comercial...”
Trabajador Social 3
De modo que también será
motivo para ingresar a esta practica el
fortalecimiento de la profesión y la posibilidad de desarrollar un
ejercicio profesional que desarrolle otros aspectos de la profesión.
“ Fue casualidad, empezó como una inquietud por fortalecer
jerarquizar la profesión, y terminamos formando este grupo...”
Trabajador Social 6
De manera inversa conocer
estas posibilidades y enfrentarse a un espacio
ocupacional restringido también puede derivar en esta elección:
“...yo me capacite e hice mis practicas profesionales con una
visión distinta
del Trabajo Social, que chocaba con la realidad, era frustrante,
porque
solo me ofrecía posibilidades de trabajo bajo relación de
dependencia...”
Trabajador Social 1
En este sentido, la
realidad puede enfrentar al Trabajador Social con un contexto en el que el
espacio ocupacional autónomo no es una
elección, sino una necesidad:
“...en los años 90´ perdí mi empleo, la empresa publica en la que
trabajaba se privatizo, me quedo desempleada a una edad en la que esto no es
tan fácil, empecé a buscar alternativas, en un mercado donde los puestos de
trabajo son para la gente joven, [...] te sentís discriminada,[...] pero aún
cuando trabajaba empleada, venía leyendo, observe que otras profesiones [...]
tenían esa doble posibilidad, por la mañana trabajaban bajo relación de
dependencia y por la tarde tenían un consultorio privado...”
Trabajador Social 5
Pero esta misma realidad
que afecta al Trabajador Social a las vicisitudes de la desocupación, genera
también novedosas problemáticas
sociales:
“...Tenía interés en trabajar con sectores de la población
inusualmente atendidos, de clase media y alta, sin dejar la atención a otros
sectores. Observé que había una demanda incipiente y que el trabajo autónomo
era una modalidad de llegar a ellos...”
Trabajador Social 4
La reflexión también puede ser motivo de peso para desarrollar un espacio ocupacional
alternativo de la profesión:
“...miedo a juicios por ejercicio ilegal de la profesión...”
Trabajador Social 7
“...desconfían, por desconocimiento teórico y enraízamiento
laboral en entidades estatales...”
Trabajador Social 2
“...lo rechazan, porque se identifica lo autónomo como asociado
al capitalismo y traición al compromiso con los sectores
populares...”
Trabajador Social 4
De tal modo, estas
reacciones se sustentarán en prejuicios que se basan en la falta de
conocimientos de la
Ley Profesional y las incumbencias profesionales, o en el
compromiso con los sectores populares y en la dificultad para pensar que el
espacio ocupacional autónomo presenta más posibilidades que la opción privada.
Las reacciones positivas
estarán ligadas a sentimientos de aprobación, interés y sorpresa:
“... me decían mira que bien esto que se hace...”
Trabajador Social 1
“...Interés, principalmente en los últimos años, ya que la falta de
trabajo
en el Estado los motivó a pensar en esta otra alternativa...”
Trabajador Social 4
“...solicitan nuestros servicios...”
Trabajador Social 2
Esta actitud positiva
podrá ser simplemente enunciativa o convertirse en una alternativa personal o
en demanda.
Las reacciones de otras
profesiones, específicamente de la Psicología y la sociología aparecen entrecruzadas
con una competencia por los espacios de trabajo, por lo cual serán de rechazo,
bronca y asombro:
“...los psicólogos consideran que uno esta haciendo algo, que en
teoría hacen ellos, como la selección de personal. [...] No creen en la
posibilidad de ejercicio autónomo del Trabajo social y la consideran de
profesión subalterna: un sociólogo me ofreció que hiciera lo mismo que
hago, no como socia sino empleada...”
Trabajador Social 3
El marco legal del
ejercicio profesional del Trabajo Social
La Ley Profesional,
en tanto define y enmarca al Trabajo Social, determina sus funciones y
propósitos, estableciendo también sus incumbencias.
De este modo, para poder
definir que es lo que debe y puede hacer, cuales son los deberes y funciones
que le competen a los Trabajadores sociales se debe considerar la Ley en tanto marco legal en el
que se inscribe el ejercicio profesional, y como emergente de lo que le demanda
la sociedad.
Sin embargo, Susana García
Salord previene que una definición no confiere realidad a una profesión, sino
que se debe considerar la base empírica y real del ejercicio profesional.
Por ello, sin dejar de
tener en cuenta esta aseveración, se considera que lo uno no niega a lo otro,
de modo que la ley se constituye en un elemento importante a tener en cuenta,
en tanto delimita las posibilidades e incumbencias profesionales, pero que se
debe incluir el aporte real del ejercicio profesional concreto.
Al respecto uno de los
profesionales entrevistados señala:
“...La ley profesional [...] define al Trabajo Social, le asigna un
propósito, dice
que tiene que hacer, cual es su alcance...”
Trabajador Social 7
La mayoría de las
provincias argentinas tienen leyes que reconocen socialmente al Trabajo Social,
específicamente se considerarán la ley 23.377/86 de la Ciudad autónoma de Buenos Aires y la ley 10.751/88 de la provincia de Buenos Aires.
Ambas leyes definen el rol
del Trabajo Social como esencialmente socioeducativo, redactan las Incumbencias profesionales, y refieren a las funciones del Trabajo
social, que por su extensión generan múltiples posibilidades de áreas de
intervención.
La Ley Profesional N°
23.377/86 define al Trabajo Social como:
- “...actividad
esencialmente educativa de carácter promocional, preventivo y asistencial
para atender situaciones de carencia, desorganización y desintegración
social que presentan personas, grupos y comunidades, así como de aquellas
situaciones cuyos involucrados requieran solo de asesoramiento o
estimulación para lograr un uso más racional de sus recursos potenciales.
La actividad profesional, por sí o en el marco de servicios
institucionales y programas integrados de desarrollo social, tiende al
logro, en los aspectos que le competen, de una mejor calidad de vida de la
población, contribuyendo a afianzar en ella un proceso socio-educativo.
Asimismo considerase ejercicio profesional del servicio social o Trabajo
Social a las actividades de supervisión, asesoramiento, investigación,
planificación y programación en materia de su especifica competencia...”
En tanto que la Ley 10.751/88 de la Provincia de Buenos
Aires, establece en su artículo 3° que los Trabajadores Sociales podrán
desarrollar el ejercicio libre o bajo relación de dependencia, previa
matriculación en los colegios. Haciendo explicita la posibilidad de ejercicio
profesional (libre) autónomo o bajo relación de dependencia, nombrando
ampliamente áreas y actividades en las que pueden desempeñarse.
En este sentido una de los profesionales entrevistados dirá:
“...una ley de ejercicio profesional, que te esta diciendo que vos
como
trabajador social podes desarrollar un trabajo profesional
autónomo,
independiente. Es decir que hay una sociedad que
ha hecho esto, decidió darnos un
lugar, el tema es que lo ocupemos...”
Trabajador Social 1
De tal forma, decir que
una profesión se puede ejercer “por si” o en “ejercicio libre” de la profesión
hace referencia a la posibilidad de generar un espacio ocupacional autónomo.
Cabe destacar que en lo
respecta a la autonomía profesional, sea cual sea el espacio en el que se
desarrolle, no cabe duda de que la ley también contribuirá a fortalecerla. En
ese sentido, también una mayor autonomía del Trabajo Social significará mayores
posibilidades de optar por distintas alternativas ocupacionales.
Como se dijo, la Ley Profesional
también define el rol y enumera las incumbencias profesionales. La palabra
incumbencia se define como: “obligación de hacer una cosa”.
En tanto que el rol refiere al desempeño del ejercicio profesional en tanto
pautas y reglas de comportamiento que se esperan del Trabajador Social. Por
ello, rol e incumbencias se encuentran relacionados.
Al decir que la actividad
del Trabajador Social es de carácter preventivo, promocional y asistencial,
esencialmente educativo o que debe afianzar un proceso socioeducativo, la Ley le esta asignando un rol.
De la misma forma, Kisnerman señala “...nuestro rol es ser un educador social.
¿Por qué? [...] definimos educación como un proceso de interacción entre
sujetos y su medio, mediante el cual éstos se apropian de instrumentos para
operar en una realidad concreta, transformándola y transformándose ellos. [...]
somos educadores sociales en el sentido de animar intencionadamente un proceso
que lleve a los actores con quienes trabajamos a reflexionar, con un enfoque de
historicidad, acerca de sus situaciones problemas a asumir su propio proyecto frente a
éstas...”
Justamente este rol se
visualizará en las funciones que los profesionales desarrollan en su espacio
ocupacional y en virtud de los objetivos
profesionales.
La lista de funciones
enumeradas por la Ley
23.377 son amplias, sin embargo al final
de las mismas se señala que “Las funciones enumeradas en el presente artículo
deben considerarse, a todos sus efectos, de naturaleza docente y/o asistencial”
Interesa clarificar que
alcance tiene afirmar que estas funciones son de naturaleza docente y/o
asistencial, en tanto que una de las opciones del espacio ocupacional autónomo
es la veta privada, se podría preguntar si esta es compatible con esta
naturaleza . La naturaleza docente se relaciona con el rol educativo que se le
asigna a la profesión, es relativo a la enseñanza como acción de instruir,
mostrar, desocultar. En tanto que lo
asistencial estará ligado a la función de asistencia, es decir un actividad de
ayuda o socorro. En realidad, se puede vislumbrar que esto hace más referencia
a un límite dentro de la actividad profesional y a partir del cual se puede
prestar un servicio de Trabajo Social en oficina o consultorio, esto se puede
ver expresado en la reflexión de uno de los profesionales entrevistados:
“...Me acuerdo que tenía un
profesor que decía que teníamos un límite que compartíamos por ejemplo con la Psicología, porque
estamos trabajando con seres humanos, con sus emociones, entonces si hay algo
que compartís pero hay un límite que te diferencia, y eso es que nosotros no
trabajamos con lo inconsciente, trabajamos especialmente con lo manifiesto, con
lo vincular, acompañamos para que la persona descubra los recursos que ya
posee. [...] a este límite yo lo tengo claro...”
Trabajador Social 1
De tal modo, el riesgo de sobrepasar este límite se halla profundizado
al trabajar de manera individual, por ello la Ley y la supervisión se convertirán en herramientas importantes, para determinar
hasta donde se puede llegar y cuando es el momento de derivar.
En tanto que, la Ley 10751 señala las funciones
como áreas y actividades en las que el Trabajador Social podrá ejercer la
profesión (Art. 5).
En ambos casos las
incumbencias se hallarán reflejadas en algunas de las áreas de intervención
nombradas en el capítulo anterior, de tal forma que lo que el Trabajador Social
puede hacer es: atención directa, capacitación, asesoramiento, supervisión,
investigación, planificación, programación, administración, conducción,
orientación, organización, entre otras. Estas tareas se vinculan con el rol
asignado al Trabajo Social: socioeducativo, promocional, preventivo y
asistencial.
Pero todavía falta aclarar
a quienes esta destinada esta actividad: a personas, familias, grupos y
comunidades que se encuentren en situaciones de carencia, desorganización y
desintegración social, como aquellas en las que los involucrados requieran el
conocimiento y técnicas que determinen sus títulos habilitantes.
De tal forma las
posibilidades son numerosas, en tanto no se perciba a las situaciones de
carencia de manera netamente economicista. Por ello se considera que las necesidades en las que interviene el
Trabajador Social, lo enfrenta a personas con una amplia gama de necesidades y
problemas sociales.
En ese sentido, el
desarrollo de determinadas incumbencias profesionales pondrán de manifiesto
atributos profesionales y personales, determinando la posibilidad de ocupar o
construir espacios ocupacionales autónomos, siempre dentro del marco de la Ley Profesional
que habilita al Trabajador social para “...ejercer en forma autónoma o en
relación de dependencia, y realizar determinadas acciones e intervenciones
propias de la disciplina....”
En virtud de la Ley Profesional,
también se constituye el Consejo o Colegio de Trabajadores Sociales y se crea
el Código de Ética Profesional, que se ubican como elementos de fortalecimiento
profesional.
Con respecto a los Códigos
Ética para el Trabajo Social Sarah Banks considera que esta “...relacionado con
la noción de profesionalismo, y una de sus funciones principales es mantener el
estatus y la identidad profesionales.
[...] son las vías más importantes para salvaguardar los derechos de los
usuarios...” Por ello el Código de Ética es un instrumento
importante para el colectivo profesional, pero principalmente brindaría una
guía a quien desarrolle el ejercicio profesional en un espacio autónomo, en
especial a quien lo haga de manera individual.
El espacio ocupacional
autónomo se verá fortalecido por el conocimiento de la ley, pero también la
formación y la especialización son esenciales, en una realidad cambiante y en
un mercado de trabajo cada vez más exigente.
La formación profesional. Amplitud y limitaciones
La formación profesional
no debe ser considerada tan solo como instancia de adquisición de conocimientos
curriculares, sino también como el espacio que posibilita la incorporación de
ciertos valores y una forma de ser a los nuevos profesionales, reproduciendo, a
su vez, espacios tradicionales de
ejercicio profesional.
Por ello, el proceso de
formación profesional será concebido como una dinámica en continuo movimiento
entre formación, realidad y ejercicio profesional. En consecuencia el modelo de
Trabajo Social se constituye entre el “ser” y el “deber ser”.
El ser es el ejercicio
profesional real condicionado por el espacio ocupacional y el contexto socio
político. El deber ser alude a la construcción colectiva que propone
fines para la profesión, y estará influenciado por la historia y la identidad
del Trabajo Social. En función de esos fines se concreta la formación
profesional, añadiéndose además los fines del profesional docente, quien enseña
desde su propio marco de referencia.
Entonces, la formación se
encuentra en un constante movimiento entre el ser y el deber ser, donde
uno influencia al otro, produciendo la
actualización de la misma. No obstante, la formación profesional, a pesar de
modificarse no lo hace al ritmo que exige la práctica profesional.
En este sentido, uno de
los profesionales entrevistados afirma que:
“...es esencial la formación de grado, pero es necesario
seguir formándose después del título, el conocimiento
tiene que adecuarse a los cambios actuales...”
Trabajador Social 1
Por tal motivo cabe
afirmar que la formación, si bien aporta ciertos elementos, estos no son
suficientes para afrontar la realidad,
ya que la dinámica y complejización de los problemas sociales, tal como
se ha dicho, tienen un movimiento que
supera a la formación. A esto se le puede agregar la necesidad de incorporar
una mayor cualificación y especialización, en este punto Claudia Krmpotic
sostiene que: el mercado de trabajo actual requiere adquirir nuevos
aprendizajes y capacidades generales como base para la formación continua, para
poder competir y consolidar sus espacios de competencia profesional.
Justamente por ello,
especialmente en el espacio ocupacional autónomo del Trabajo Social, la
formación se constituye en una herramienta importante a la hora de generar y
mantener una demanda del servicio, al respecto uno de los profesionales
entrevistados reflexiona:
“...saber redactar, diagnosticar y describir una dinámica es
esencial, si no lo sabes hacer no te llaman más...”
Trabajador Social 3
También la especialización
y originalidad en algún área o temática significan una ventaja comparativa a la
hora de competir en el mercado, y por supuesto, de ser más efectivo en la
intervención, según un entrevistado es importante:
“...especializarse y
capacitarse continuamente...”
Trabajador Social 2
De esta manera una
formación consistente y una especialización se constituyen en requisitos para
generar y mantener el espacio ocupacional autónomo de la profesión, demandando
en algunos casos una capacitación específica, como es el caso del peritaje.
Otro elemento que aparece
complementando a formación y especialización es la experiencia, en tanto aval
de la intervención, al respecto opina un Trabajador Social entrevistado:
“...la experiencia y especialización te dan la chapa para
que los clientes se acerquen
a vos...”
Trabajador Social 4
Al no existir una tradición de trabajo autónomo dentro del Trabajo
Social, al momento de plantear un emprendimiento autogestivo surgen vacíos en
la formación, con referencia a ello de los profesionales entrevistados afirma:
“...no existe formación en
gerenciamiento y administración de
empresas, por ello es esencial
capacitarse en eso...”
Trabajador Social 8
Del mismo modo la formación no favorece la incorporación de un
pensamiento que permita percibirse al Trabajador Social como un trabajador autónomo, en ese sentido
contribuye a reproducir ciertos espacios ocupacionales, uno de los Trabajadores
sociales entrevistados dirá al respecto:
“...las facultades están en un
canal distinto al trabajo autónomo, muchos docentes
están más comprometidos con su
ideología política que con la tarea de enseñar a
los alumnos hechos que realmente
ocurrieron y que tienen que ver con el desarrollo
de la profesión y sus
posibilidades. Se aleja a los alumnos de la posibilidad del ejercicio autónomo,
se les enseña a rechazarlo. [...] Cuesta encontrar libros de Trabajo
Social que estén orientados al
ejercicio autónomo de la profesión. [...] pero se puede aprovechar los aspectos
metodológicos que te enseñan en las universidades...”
Trabajador Social 5
En el ejercicio profesional una formación sólida, capacitación y
especialización continuas son esenciales, pero aparecen como requisito y
posibilidad en los espacios ocupacionales autónomos, en tanto un medio que permita
resolver las necesidades de los usuarios que atiende o de quien solicite el
servicio y también como fuente recursos y contactos, transitando desde visiones
que priorizarán más las ventajas comparativas, a otras que consideran
especialmente la responsabilidad con las personas, tal como lo resaltan estas
respuestas de los profesionales entrevistados:
“...Seguir formándose, como responsabilidad de todo profesional,
porque
te da recursos, es fuente de conocimientos y también de
contactos...”
Trabajador Social 1
“...la actualización profesional
debe ser permanente,
porque se trabaja con personas...”
Trabajador social 8
El espacio ocupacional autónomo del
Trabajo Social en virtud de su amplitud y posibilidades adquiere diferentes
características que se relacionarán las posturas asumidas por los profesionales
que la desarrollan y con la organización y forma que adquiere el servicio.
Las características del espacio
ocupacional autónomo del Trabajo Social
El espacio ocupacional autónomo presenta características particulares,
que a pesar de la posibilidad de poder incluir todas las opciones dentro de una
definición integradora, a su vez presentan diferencias que permiten realizar
una clasificación de acuerdo a la postura y
tipos de servicios que se plantean
en la prestación de los Trabajadores Sociales entrevistados.
En primer lugar se
intentará definir los términos señalando las diferencias y similitudes.
La palabra usuario se
define como el que “...Que usa ordinariamente una cosa...” y cliente
“...Respecto del que ejerce alguna profesión, persona que utiliza sus
servicios...” Se
puede observar que en sus significados estas palabras no son contradictorios
entre si, sino que el término cliente aludiría más específicamente al uso que
se hace de los servicios profesionales, sin embargo, el colectivo profesional
suele identificar el término usuario con los sectores populares, negando una
relación mercantil con los mismos, puesto que el servicio se brinda en virtud
de una necesidad, en tanto es el Estado o una institución privada quien le paga
su remuneración, pero siendo percibidas como gratuitas para los usuarios; en
tanto que el término cliente señalaría una relación de connotación comercial o
relacionada con la línea de desarrollo norteamericana.
Considerando las
semejanzas no habría diferencias entre afirmar que: en tanto utiliza el
servicio, es usuario o cliente. No obstante, se considerará cliente a quien
contrate y por ende pague el servicio, ya sea que se trate de una persona,
grupo, institución, o empresa, siendo denominado usuario al que utilicé
efectivamente este servicio, siendo para el gratuito, de este modo lo expresa
uno de los profesionales entrevistados:
“...En algunos casos los tenemos que llamar clientes, cuando la
actividad
es paga, en otros son
personas afectadas por problemáticas dentro
de barrios o comunidades carenciadas que no pueden pagar...”
Trabajador Social 2
De esta forma el Trabajo social en su ejercicio profesional dentro de
espacios ocupacionales autónomos brinda sus servicios a los sectores más
carenciados, incorporando, a su vez, nuevos sectores que hoy se ven afectados
por situaciones problemáticas, y /o situaciones en las que su intervención sea requerida. Sin embargo,
se debe aclarar que esta integración no se da en todos los casos, y que variará
de un servicio a otro, en su magnitud y forma, estableciéndose en algunos casos
una actividad paralela y separada del mismo, en la que el Trabajador Social
desarrolla un servicio a grupos carenciados:
“...el servicio que se brinda es
pago, mayormente trabajamos con
instituciones y empresas, pero también trabajo de voluntaria en
un barrio carenciado ...”
Trabajador Social 3
“...Es la persona como ser único e
integral, que en una situación de
crisis o vulnerabilidad necesita
un tratamiento integral....”
Trabajador Social 8
En este sentido, la
perspectiva de intervención que fue desarrollando el Trabajo Social parte de
una persona con carencias económicas hasta alcanzar una visión integral que permite ver al ser
humano inserto en un contexto, tratando de superar la fragmentación a la que es
sometido en nombre de la especificidad de las ciencias, mediante el trabajo
interdisciplinario.
Pero la relación Trabajo
Social - Usuario o cliente en el ejercicio autónomo de la profesión no siempre esta libre de contradicciones:
“...El cliente en el caso de las empresas es la empresa, tenemos
una
obligación con ellos, si observamos una situación que no nos
termina de
gustar tenemos que
transmitírselo a nuestro cliente [...], y esto a veces
es duro, [...] pero el informe no se dibuja...”
Trabajador Social 3
En esta situación se podrá
observar una postura empresarial, que estará dada por el tipo de clientes y
servicios que se brindan, en este caso a grandes empresas.
Al respecto otro
profesional entrevistado ofrece una postura diferente, donde la obligación es
con el usuario o persona y no con el cliente, aunque este contrate y pague el
servicio, justamente en virtud de la autonomía laboral y profesional tiene la
opción de rechazar el trabajo:
“...Se corre el riesgo de ser funcional a una empresa y servir a
los
explotadores, por ello cada trabajo se discute en el grupo, si el
mayor
beneficio es para la gente se continua el trabajo...”
Trabajador Social 2
El Estado, a través de sus instituciones, también puede constituirse en
cliente del ejercicio autónomo del Trabajador Social, de forma que paga por un
servicio puntual, como sería el caso del peritaje o jornadas de capacitación, o
puede contribuir a través de subsidios, uno de los profesionales entrevistados
manifiesta que:
“...Podemos trabajar con el
Estado, pero siempre a partir de subsidios o proyectos, no por
un salario, no nos interesa convertirnos en Estado, si se puede trabajar
juntos, al lado de, pero manteniendo la autonomía...”
En el Capítulo I ya se ha
señalado como la identidad del Trabajador Social se constituye de un modo tal
que dificulta la posibilidad de cobrar una remuneración, principalmente a la persona destinataria de su servicio,
adquiriendo la forma de un déficit para
el profesional que desarrolla su ejercicio profesional en un espacio autónomo.
Por tal motivo se indagará en el significado del honorario y su relación con la
vocación, identificando las estrategias para sostener los servicios.
En primer lugar, como ya
se adelantara, cabe destacar que las profesiones en sus orígenes, teniendo en
cuenta, por ejemplo, la medicina y la abogacía, considerándose, aunque en un
período posterior el Trabajo Social en virtud del mismo proceso.
Las profesiones nombradas
se regían de hecho por un contrato de mandato gratuito, siendo motivo de
controversia si se podían constituir en arrendamiento de servicios pago. Mariano Izquierdo Tolsada dirá “La primera
diferencia se encuentra en el dato de la
naturaleza de gratuidad del contrato de mandato [...] con un origen localizado
en las relaciones de amistad. [...], al querer caracterizarlo como un contrato
de beneficencia, socorro o favor, contraponiendo los servicios que se compran y
aquellos otros que son [...] fruto del desinterés y por ello objeto de la
familia de contratos donde la simpatía pone en contacto a sus partes y preside
sus relaciones.”
De modo que, solo más
tarde se incorpora el Honos,
como justa recompensa de los servicios profesionales, pero como vía indirecta
de cobro y siempre posterior al servicio, de tal forma que el profesional se ve
movido a actuar por un sentimiento de servicio que no se puede pagar, ni
encontrar recompensa equivalente. Sin embargo, esta relación fue cambiando
hasta constituirse en un contrato de servicios, conservando una cuestión de
méritos y honor, por lo cual su remuneración se denomina honorario.
Por tal motivo, el hecho
de ejercer una profesión de manera abnegada y por vocación no significa que no
se deba cobrar una remuneración, ya que como las restantes profesiones deben
servir a la subsistencia de la persona. Siendo el honorario tan exigible como
cualquier otra retribución.
Se debe señalar que esta
situación, en el caso del Trabajo Social, es superada parcialmente cuando se
trabaja en instituciones publicas o privadas y bajo relación de dependencia,
tal como se indica en el capítulo I.
Sin embargo, esta
circunstancia se complejiza para los Trabajadores Sociales, y he aquí la
diferencia en su desarrollo con las otras profesiones, ya que por su larga
tradición de trabajo bajo relación de dependencia, generalmente estatal, junto
a los sectores más desposeídos, se producen ciertos niveles de dificultad para
exigir un honorario o una remuneración acorde a su tarea. En tal sentido uno de
los Trabajadores Sociales afirma:
“...El Trabajador Social, al igual que cualquier otro profesional,
lo que espera,
lo que intenta es una retribución justa, ya sean sus honorarios,
sueldo o salario,
según sea el caso. Pero esto todavía no se comprende ¿pensar en
honorarios?
Imposible, permanentemente en el curso de capacitación para peritos
me lo
piden y entrego un artículo sobre aranceles profesionales que
escribió un
Contador Publico, yo se los doy como material de lectura, porque en
algún
momento cada uno va a tener que defender sus honorarios. [...] no
saben
defenderlo, más desde el lugar del Trabajo Social...”
Trabajador Social 5
Desde una postura más
crítica otro trabajador social entrevistado considera que esta dificultad
deviene de la relación que el profesional mantiene con el Estado, desarrollando
el asistencialismo en nombre de la vocación de servicio:
“...nos cuesta no pensar en ese
otro que esta necesitando, entonces debemos dar, esa es la formación o concepto
que se tiene del Trabajador Social, es aquel que descubre una necesidad y desde
algún lugar tiene que encontrar el recurso y solucionarlo, pero no es así, el
Trabajador Social puede detectar necesidades, puede ayudar al proceso de
crecimiento del otro, pero no podemos dar, dar, en procesos asistencialistas
como existen en este país, salgamos del asistencialismo, porque esto se va a
seguir
repitiendo si nosotros no somos
generadores de otra cosa...”
Trabajador Social 3
Mientras que otro de los profesionales
muestra otras implicancias de esta situación:
“...el Estado es una gran
consumidor de Trabajo Social y por otro lado hay Trabajadores Sociales a los
que no les gusta trabajar en el Estado o que
tienen grandes inquietudes para trabajar
autónomamente y generan sus
emprendimientos. Además, la problemática social es tan amplia, y ya
hemos pasado el tiempo en que todo
se hace por caridad o buena voluntad,
y la gente tiene que vivir, entonces los
Trabajadores Sociales empezaron
a cotizar sus servicios, que en definitiva es
un servicio a la comunidad
que reditúa en muchos aspectos...”
Trabajador Social 2
De tal modo, estas circunstancias harán variar de un profesional a otro
la estrategia para fijar y reclamar un honorario, o generarse un ingreso.
Un elemento que aparece como guía es el nomenclador o cartilla de
Prestaciones y Honorarios Profesionales de la Federación Argentina
de Asociaciones de Profesionales del Servicio Social que entrega el Consejo o
Colegio profesional, que es un instrumento normativo de carácter orientador
donde se fundamentan y detallan los honorarios profesionales, fijando ciertos
parámetros para presupuestar, que se establecen en virtud de la complejidad de
la tarea y la diversidad de situaciones posibles.
Pero según afirma uno de los Trabajadores Sociales entrevistados:
“... Es muy relativo, el Consejo
profesional tiene una cartilla de honorarios,
pero esto es muy chequeado con la
gente...”
Trabajador Social 1
Es interesante aportar la reflexión que
hace uno de los Trabajadores sociales entrevistados sobre la dificultad para
obtener recursos y lograr sostener los espacios ocupacionales autónomos, en
relación con el “Valor en las sociedades actuales”:
“...Una gran dificultad es
conseguir los recursos cuando uno trabaja
con un emprendimiento en donde el
producto, es un producto netamente
de mejoramiento social, este tipos
de sociedades ven al
producto económicamente, o es
rentable o no es rentable, es un bien
que me puede producir tal o cual
ganancia o no, en los productos sociales,
por ejemplo un chico sacado de la
calle, integrado bien a su familia y
resuelto un kilo de problemas, eso
aparentemente no produce un
rédito económico, o sea no es un
televisor que vos vas a la casa de una
familia y se lo vendes y te paga
500 o 700 pesos, entonces o te lo paga el
Estado o alguna fundación, porque
por lo general las familias no te
lo van a pagar, aunque ahora
últimamente están la comunidades terapéuticas
de recuperación de adictos y las
familias están pagando esto [...]
desde el punto de vista
vocacional, hay mucha gente a la que le gusta trabajar
en lo social, pero el problema en
este momento es que vos necesitas comer
y vivir, y es tan digno el trabajo
de albañil, el de panadero, como
el del Trabajador Social, sin
embargo algunas cosas no se pagan
[...]Hay que preguntarse que
significado tiene el valor hoy,
que es valor, valor es un
televisor, si, valor es sacar a un chico
de la calle, si, pero lo uno se
paga y lo otro no...”
Trabajador Social 2
Acorde a lo expuesto, se podrá decir que con respecto a la remuneración
el Trabajador social asumirá diferentes posturas:
·
Privada: cuando la prestación del servicio se encuentre restringido
al pago de un honorario.
·
Intermedia: cuando adapten sus honorarios a la situación del
cliente, prestando a su vez algunos servicios gratuitos, aunque no
mayoritariamente.
·
Distributiva: cuando brinden servicios pagos y gratuitos, siendo la
mayoría gratuitos, de la misma manera se considerará cuando el servicio se
desenvuelve a través de subsidios y el cobro de aranceles módicos. En todos los
casos la situación particular y el contexto del usuario y/o cliente serán
parámetros para adecuar el costo del honorario.
En el caso de la postura distributiva, el honorario no aparece en tal
forma, sino como un ingreso que variará de acuerdo a los recursos obtenidos,
siendo su principal finalidad sostener el servicio, de tal forma, muchas veces
este espacio será complementado con
otros trabajos que permitan o ayuden al sustento del profesional.
Los tipos de servicios
Según los miembros que integran el servicio, será desarrollado:
·
De manera individual, es decir un trabajador social único.
·
De manera grupal cuando se integre por más de una persona, y por lo
menos una de ellas sea Trabajador Social.
Se puede agregar como
característica que en todos los casos se intenta promover el trabajo
interdisciplinario y en red.
Conforme a su forma y organización el servicio puede ser de dos tipos:
Finalmente y de acuerdo a lo dicho, el espacio ocupacional autónomo
adquiere ciertas características especificas que permitieron arribar a una
definición, presentándose como una elección
que se realiza en virtud de la autonomía ideológica o también frente a
una necesidad especifica de los profesionales. Se desarrolla en el marco de una
Ley Profesional que lo habilita y de una formación continua. Esta opción será
percibida de manera heterogénea por los profesionales, y
en clara relación con la experiencia personal y el tipo de servicio que
desarrollen.
El espacio ocupacional autónomo del Trabajo Social se concreta en
servicios que podrán clasificarse:
Según la postura económica
del servicio en privada, intermedia y
distributiva.
Según sus miembros en individual y
grupal.
Según su organización y forma en
Estudio Social Independiente y Empresa Social, y dentro de esta la Empresa Social
Privada y la Empresa
Social Sin Fines de Lucro.
La Empresa Social
Como se señalo en el capítulo anterior la Empresa Social es grupal, pudiendo estar compuesta
exclusivamente por Trabajadores Sociales o ser interdisciplinario, siendo por
lo menos uno de sus miembros Trabajador Social. Dentro de este tipo se podrá
hacer una división entre la
Empresa Social sin fines de lucro y la Empresa Social
Privada. La primera, como su nombre lo indica, presenta una postura económica
distributiva y sus miembros se encuentran
pie igualdad, mientras que la Empresa Social Privada es grupal pudiendo ser la relación igualitaria, o
componerse de un patrón y empleados, siendo el Trabajador Social el patrón,
como requisito para ser considerada esta situación de ejercicio autónomo del
Trabajo Social, y tal como lo señala su nombre su postura económica será
privada.
La
Empresa Social
Privada encuentra sus exponentes en los servicios de dos de los
profesionales entrevistados:
·
El servicio 3 se constituye en
Consultora, siendo su
postura económica privada, por la composición de su equipo es
interdisciplinario, contando con
Trabajadores Sociales y psicólogos, y un especialista en Marketing. Ofrece sus
servicios a empresas en el área de
Recursos Humanos y capacitación, en colegios privados servicios de becas y
organización del sistema de convivencia, en adopción asesoramiento e informe
socioambiental. Las actividades desarrolladas son: informes socioambientales y
psicológicos, armado de carpetas laborales, entrevista, visita domiciliaria,
asesoramiento, orientación, acompañamiento, derivación, talleres con fines
convivenciales y de capacitación. El modelo de intervención siempre se va
actualizando, pero el que más se utiliza es el sistémico:
“...el modelo sistémico, en la actividad que desarrollamos, sirve
porque es breve, concreto, te da una mirada del todo y esto para las
evaluaciones es importante [...] ver a una familia una hora y media, si no tenemos una mirada de sistema no
podemos hacer el informe o la intervención...”
Trabajador Social 3
El que contrata el servicio es su cliente y es con quien tiene la
obligación, esto no siempre estará libre de conflictos, principalmente en los
casos en que las empresas solicitan
carpetas laborales de los aspirantes a un puesto de trabajo, colegios privados
informes de las familias que solicitan una beca, y esta es la excepción,
parejas en el área adopción donde la obligación es con el niño, esta situación
también se deriva del hecho de que en ninguno de los casos:
“...el informe no se dibuja, esto a veces es duro para los
Trabajadores Sociales, [...] si observamos un situación que no nos termina de
gustar la tenemos que transmitir...”
Trabajador Social 3
Lo que resultara en beneficios, en
el caso de los informes laborales para las empresas, en el caso de las becas
para el colegio, y en el caso de las adopciones para el niño. Cabe señalar que
en los casos de capacitación y convivencia de colegios, y asesoramiento y acompañamiento en adopción los beneficios
serán para ambas partes. El honorario tendrá como parámetros el tamaño del
servicio, la continuidad y antigüedad del cliente, el mantenimiento de la
consultora, el honorario del profesional:
“...a partir de esta base para arriba se va evaluando de acuerdo a
los parámetros profesionales [...] a mi me interesa ganar porque vivo de esto,
pero también me
interesa que gane el profesional que trabaja conmigo [...] porque
me interesa tener profesionales con una buena formación y caudal de trabajo,
[...] si es un colegio
de nivel muy alto subirán los honorarios, si es parroquial esto se
negocia...”
Trabajador Social 3
De modo que en este servicio se
intentará aunar lo social y comercial, donde a partir de prestigiar el rol del
Trabajador Social, desde su habilidad y competencia en la elaboración de informes socioambientales de calidad, se
inserta en el mercado:
“...llaman a nuestros informes artesanales [...] porque no es una
encuesta que se completa con cruces, [...] es un informe de trabajo y
elaboración [...] esto yo lo jerarquizó y es desde ahí donde me base para
introducir el producto en el mercado...”
Trabajador Social 3
En este caso los recursos
propios de la profesión, volcados en el informe, jerarquizarán el lugar del
Trabajo Social en este rol.
·
El servicio 6 se conforma en una empresa grupal de
Trabajadores Sociales, denominado por ellos como equipo, podrá ser
considerado una sociedad pues las decisiones y responsabilidades e ingresos son
compartidos, de acuerdo a su postura económica es privado. El servicio que ofrecen se relaciona
especialmente con el Trabajo Social y los medios de comunicación, también
orientación vocacional y a partir de la detección de necesidades en el área
educativa, salud empresarial elaboración
de propuestas a través de proyectos que son ofrecidas a distintas instituciones
que pudieran estar interesadas. Las actividades desarrolladas son: producción y
conducción de programas de radio y televisivos,
producción y compaginación de videos relacionados con temáticas sociales,
detección de necesidades y elaboración de proyectos, asesoramiento,
orientación, capacitación, entrevistas, jornadas y talleres. Su modelo de
intervención se centrará en un abordaje integral, tomando en cuenta la
situación y el contexto, respetando lo que solicita el cliente. El usuario será
denominado cliente, en tanto contrata y paga el servicio, en los medios de
comunicación el servicio se solventa por
intermedio de los auspicios a cambio de publicidad, pudiendo ser una persona, grupo o institución. Con
respecto a los honorarios se rige por el nomenclador profesional, previa
realización de un presupuesto, el precio podrá adaptarse a las circunstancias
particulares, sin embargo:
“...hay un mínimo ético por el cual se trabaja...”
Trabajador Social 6
La promoción del servicio
se realiza mediante folletos, participación y presentación de trabajos en
jornadas, por mail.
El recorrido de este servicio es interesante, pues a partir del objetivo
de fortalecer y jerarquizar la profesión, comienza con experiencias en los
medios de comunicación escritos locales:
“...durante mucho tiempo publicamos distintos artículos acerca de
lo que es
el Trabajo Social, los distintos temas y áreas que podemos abarcar,
esto
permitió que nos conocieran
y que nos empezarán a llamar ...”
Trabajador Social 6
Se complementan las
habilidades propias del Trabajo Social con una especialización en medios de
comunicación mostrando que los medios se pueden constituir en herramientas para
la profesión, no solo para darse a conocer, sino cumplimentando su rol
educativo y preventivo.
La Empresa Social sin
fines de lucro tendrá dos exponentes:
·
El servicio 2 se constituye en Cooperativa, sus miembros son Trabajadores Sociales, siendo su
postura económica distributiva. El servicio que se brinda consiste en capacitar
lúdicamente y proveer juegos, en tanto herramienta que permite abordar
diferentes problemáticas sociales. Las actividades que se desarrollan son
cursos, talleres, intervención directa, facilitadores de la intervención de
otros profesionales, investigación, publicación de folletos y libros cortos. El
modelo de intervención es socioeducativo y asistencial:
“...intentamos enseñar o capacitar [...] se promocionan los valores
que produce esta disciplina que es el juego [...] el juego es una manera de
expresar una cantidad de emociones e incluso pensamientos que les costaría
mucho más trabajo expresarlos verbalmente [...] cuando intervenimos son modelos
asistenciales, se proveen juegos como si fuesen alimentos, lo que pasa es que
mezclamos el juego con otra finalidad, por ejemplo, disminuir síntomas de falta
de salud pero no curamos...”
Trabajador Social 2
Los usuarios de este servicio son diferentes organizaciones, por lo
general educativas, que en algunos casos serán clientes, y en su mayoría será
la persona afectada por un problema específico. Con respecto a los honorarios,
el mayor porcentaje de las actividades son gratuitas, en los casos arancelados
se toma como parámetros los costos e insumos y la envergadura de esa actividad,
de tal forma que los ingresos de las actividades pagas se distribuyen entre los
costos para solventar la cooperativa, un
ingreso para los profesionales que realizaron la tarea, y una parte queda en la
cooperativa para sustentar las actividades gratuitas. Otro ingreso se genera a
partir de las publicaciones:
“...empezamos a publicar libros, que ahora también son
un ingreso, aunque son muy económicos...”
Trabajador Social 2
La Cooperativa se
promociona por correo electrónico y con las publicaciones.
Se puede destacar que este servicio presenta amplias posibilidades de
ejercicio profesional en base a la especialización en la disciplina
lúdica, no cabe duda que otro ingrediente
que se suma es la creatividad de estos profesionales.
·
El Servicio 8 asume la forma
de Asociación Civil sin fines de lucro,
su postura económica es distributiva. Se integra de diferentes profesionales,
técnicos, operadores de calle y estudiantes universitarios. El servicio que
ofrece es de organización y desarrollo de la comunidad a través de un espacio
abierto para desarrollar proyectos que atañen a diferentes problemáticas
sociales:
“...si vos tenes un proyecto y comulgas con esta idea venís y lo
desarrollas [...]
esto es para todos, es un espacio abierto [...] acá te vamos a
ayudar a hacerlo
[...]donde seguramente lo
estas planteando para favorecer, generar una
mejor convivencia, un crecimiento, un enriquecimiento social...”
Trabajador Social 8
En tanto su principal actividad
consiste en el desarrollo y ejecución de proyectos como ser, proyectos
de autovalimiento, integración social, adicciones, de capacitación, prostitución
infantil, entre otros. Su modelo de intervención será la persona:
“...el modelo es la persona [...] como ser integro, único y
social...”
Trabajador Social 8
A partir de este modelo se planteará un trabajo interdisciplinario y en
red con otras instituciones, de modo que se consideren todos los aspectos de la
persona integral y no de manera fragmentaria, por ello la propuesta
interdisciplinaria. Los usuarios son las personas, mayoritariamente pobres o
que se encuentran debajo de la línea de pobreza, pudiendo ser también el Estado
u otra organización pero siempre a través de un proyecto, en este caso se
constituirán en colaboradores y no en clientes. El servicio es siempre gratuito
para las personas, los proyectos se sustentan a través de subsidios. Entonces
conseguir el subsidio es una responsabilidad compartida entre los que
participan del proyecto. A su vez, para las consultas personales se estipula
una contribución mínima. En tanto que el sostenimiento de la asociación se
realizará solidariamente a partir de los diferentes ingresos:
“...la asociación tiene gastos de mantenimiento [...] una parte de
los ingresos
va a la asociación, otra parte a los miembros y el resto se
redistribuye, si un
proyecto recibió un subsidio muy importante la idea es la misma y
que [...]
pueda colaborar con otros proyectos que no obtuvieron subsidio...”
Trabajador Social 8
La promoción del servicio se
realiza mediante folletos, volantes, una carpeta institucional, y especialmente
interactuando con otras organizaciones, con el fin de constituirse en recursos
mutuos.
Es necesario señalar que
las organizaciones no gubernamentales
se pueden constituir en espacios ocupacionales autónomos para el Trabajador
Social, siempre y cuando forme parte de ella como miembro, socio o la
denominación que adquiera el ser parte de..., y no como empleado en relación de
dependencia con la misma. En Servicio 8
se convierte en un medio para capitalizar una idea: favorecer la integralidad
del ser humano en clara oposición a la fragmentación a la que se lo expone en
la actualidad.
Conclusión General
Si se considera que el
Trabajo Social es una “actividad socialmente construida”
se debe aceptar que presenta las condiciones para innovar y adaptarse, de tal
forma se desarrolla como profesión, acumulando saberes y habilidades que le
permiten dar respuesta a diferentes
problemáticas que se le presentan como demandas, ampliando sus posibilidades
laborales, pero manteniendo prioritariamente ciertos espacios ocupacionales
tradicionales que implican una relación de dependencia. Asimismo, en los
últimos años algunos profesionales vienen desarrollando espacios ocupacionales
autónomos que se le presentan como alternativa a los Trabajadores
Sociales.
Este proceso de innovación
se ve condicionado por el contexto histórico y actual en el que se desenvuelve
el Trabajo Social. De este modo se afirma que:
“La identidad
profesional presenta elementos que obstaculizan y aportan
al desarrollo del
espacio ocupacional autónomo del Trabajo Social”
El espacio ocupacional
autónomo del Trabajo Social muchas veces es rechazado por hallarse identificado
exclusivamente con lo privado, y por ende traicionando el compromiso asumido
históricamente con los sectores populares. En este sentido la práctica de los
profesionales entrevistados se presenta ampliando esta concepción, de tal forma
que el espacio ocupacional autónomo
permite incluir servicios que respondan tanto al compromiso con estos
sectores como a las nuevas demandas
que surgen a partir de la complejización de la realidad.
El Trabajador Social en virtud de la división
social del trabajo se constituye en un profesional remunerado, que necesita de
este ingreso para su subsistencia, y por lo tanto prestador de servicios que se
inserta dentro de instituciones públicas o privadas, y que a su vez puede optar por otras
alternativas laborales.
A pesar de ello la visión
idealizada, y para algunos conveniente, que a veces se tiene de la identidad
del Trabajo Social impide realizar este tránsito sin contradicciones:
Lo vocacional se
constituye en un elemento constitutivo de la identidad profesional, habla de un
compromiso hacia la profesión y las personas con las que se trabaja, por lo
tanto es altamente positivo, sin embargo al identificarlo con lo voluntario, es
utilizado como medio de manipulación, donde el Trabajador Social en nombre de
esta vocación debe trabajar gratuitamente o por remuneraciones mínimas. De este modo el aspecto vocacional solo será
obstáculo para generar un espacio ocupacional autónomo o también para reclamar
una remuneración justa cuando se lo identifique con lo voluntario.
El compromiso con los sectores populares puede ser obstáculo o aporte
para el ejercicio autónomo del Trabajo Social:
Si se piensa que el ejercicio autónomo siempre asumirá una postura
económica privada negando entonces el acceso a los sectores pobres se
constituye en obstáculo, pero según se manifestó en los servicios analizados la
postura podrá ser también intermedia o distributiva. Apoyándose estas posturas
en la concepción de la asistencia social como responsabilidad de todos los
integrantes de la sociedad, de esa forma es tanto responsabilidad del Estado y
de la comunidad como de las personas particulares, siendo posible, de esta
forma, que el Trabajo social hoy encuentre posibilidades de inserción laboral
en el Estado, en instituciones privadas o en espacios autónomos generados por
los mismos trabajadores sociales. Y en ese sentido, se puede afirmar que los orígenes más remotos del Trabajo social,
en tanto asistencia natural representan un aporte, al ser la asistencia social
responsabilidad de toda la comunidad, de tal forma que el espacio ocupacional
autónomo se constituye en alternativa para desarrollar esta concepción. También
se debe aclarar que integrar el trabajo
autónomo con el compromiso hacia los sectores populares no es tarea fácil ya
que se debe ser creativo a la hora de
obtener recursos, especialmente cuando en la actualidad el Valor tiene una
connotación altamente economicista.
Con respecto a la
viabilidad del espacio ocupacional de postura
privada, se requerirá del análisis de las áreas de intervención del Trabajo Social, si
se considera que éstas siempre se
corresponden con problemáticas derivadas de la pobreza y que el rol del
Trabajador Social se restringe a atender carencias económicas, entonces será
inviable e incompatible. Sin embargo, si
bien es cierto que existe una larga tradición de trabajo junto a los sectores
populares, también es cierto que el Trabajo Social ha ido acumulando ciertas
habilidades y experiencia que amplían sus áreas de intervención, a la vez que
la realidad plantea a los profesionales
nuevas situaciones problemáticas,
que implican crisis y oportunidades y que le demandan respuestas,
presentándose el espacio ocupacional autónomo de línea privada como una opción
posible. También se debe señalar que el Trabajador Social como prestador de
servicios siempre incluirá como parámetros para fijar un precio a su servicio
el contexto en el que se inserta el cliente y / o usuario, pudiendo adoptar por
ende una postura económica intermedia.
Consecuentemente, el espacio ocupacional autónomo del Trabajo Social no
significa abandonar los puestos de trabajo tradicionales, sino poder pensar
formas alternativas de inserción profesional que permitan complementar las
anteriores.
Sin lugar a dudas, el compromiso con los sectores populares,
especialmente en los tiempos que corren, adquiere el carácter de necesario y
por lo tanto implica asumir los retos que hoy se presentan, signifique esto una
respuesta tradicional o buscar
alternativas.
Por otra parte, la
relación del Trabajador Social con el Estado, es una situación difícil de
superar, porque éste ha sabido asegurarse la lealtad, en términos
laborales, del profesional mediante su
incorporación a la propia estructura gubernamental generando una dependencia salarial,
legitimando su actuación mediante distintos discursos, manteniéndose estas
condiciones incluso mediante la formación profesional, impidiendo que el propio
Trabajador social pueda percibirse como un trabajador autónomo. Este elemento
se constituye en un obstáculo para generar espacios ocupacionales autónomos ya
que el Trabajador Social difícilmente logra pensarse como un trabajador
autónomo.
Contrariamente a lo que
uno pudiera pensar, el proceso de Reconceptualización representa un aporte para
el desarrollo del espacio ocupacional autónomo, principalmente a la postura
distributiva, puesto que analiza críticamente el rol del Trabajador Social
dentro del Estado, encontrando que su función se encuentra constreñida en ese
ámbito, de tal modo este espacio ocupacional
puede significar una alternativa para este dilema.
Son múltiples las alternativas que se pueden encontrar en el espacio
ocupacional autónomo de la profesión, encontrándose la opción elegida relacionada con las propias aspiraciones
profesionales y/o la acumulación de experiencia y especialización. Sin embargo,
también puede estar significando una respuesta concreta a la necesidad de trabajar, donde el Trabajador Social se ve
atravesado por el quiebre de la sociedad salarial. Esta opción
presenta ventajas relacionadas
con una mayor libertad en varios sentidos.
No obstante, también enfrenta a los profesionales a mayores riesgos y
responsabilidades, sumándose también, muchas veces, reacciones adversas no solo
del colectivo profesional sino también de otras profesiones, especialmente las
afines.
Finalmente, esta investigación permite pensar la identidad profesional,
incorporando la posibilidad de “ser” un trabajador autónomo, en tanto que
las alternativas del espacio ocupacional
autónomo del Trabajo Social son más amplias que su veta privada o
independiente.
De modo que las características que se le impriman se encontrarán
relacionadas con la propia ideología y aspiraciones del profesional que lo
desarrolle. Considerando que los Trabajadores Sociales deberán apelar a todos
los recursos que poseen para enfrentar
estos períodos de cambio, especialmente a la creatividad. En ese
sentido, algunos Trabajadores Sociales vienen intentado responder a esta
realidad a partir del espacio ocupacional autónomo del Trabajo Social.
“Espero que el fuego
que aviva mi pasión por el Trabajo
Social nunca se
apague, siempre encontraré fuerzas en la
posibilidad de creer y crear otra alternativa”
Morgenstern, Sandra
Noemí
Bibliografía
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Social Independiente. Retoma actual de una tradición existente”, en Trabajo
Social y País N° II, Hvmanitas, Buenos Aires, septiembre, 1995.
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y rol en Trabajo Social” Curriculum-Saber-Formación, Hvmanitas, Buenos
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complejas", Ariel, España, 2003.
Izquierdo Tolsada, Mariano; “La
responsabilidad civil del profesional liberal”, Hammurabi, Buenos Aires,
1998.
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Melano, María Cristina; “El
trabajo social y los tiempos que corren” ”, en Trabajo Social y País N°
II, Hvmanitas, Buenos Aires, septiembre, 1995.
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escenarios y práctica profesional. Una mirada crítica desde el Trabajo Social”,
Espacio, Bueno As, 2004.
Oliveira Lima Costa, Lucimar de; “Socioterapia.
Profesionalización y autonomía del Servicio Social”, Hvmanitas, Buenos
Aires, 1976.
Modelo de Entrevista
- Nombre
- Edad
- Estudios
cursados
- Universidad
y Año de egreso
- ¿Hace
cuanto que desarrolla la actividad autónoma?
- ¿Por
qué decidió trabajar en el espacio ocupacional autónomo?
- ¿Esto
produjo alguna reacción en sus colegas Trabajadores Sociales y/o de otra
profesiones? ¿cuál?
- ¿Conoce
a otros colegas que trabajen de manera autónoma? ¿En qué áreas?
- ¿La
trayectoria histórica del Trabajo Social ha aportado elementos para pensar
en un espacio ocupacional autónomo?
- ¿Considera
que existen factores en el desarrollo de la profesión que puedan
obstaculizar el trabajo autónomo? ¿Cuáles?
- ¿Cómo
definiría el espacio ocupacional autónomo del Trabajo Social?
- ¿Cuál
es el servicio que ofrece?
- ¿Qué
tipo de actividades desarrolla?
- ¿Dentro
del área en que se desempeña que modelo de intervención utiliza?
- ¿Cuál
es el usuario que acude a su servicio y como lo denomina?
- ¿Qué
honorarios se manejan y sobre qué parámetros se fijan?
- ¿Cómo
promociona sus servicios?
- En
su espacio ocupacional autónomo ¿ noto en algún momento contradicciones
con los objetivos de la profesión?
- ¿Qué
elementos percibe como específicos del ejercicio profesional en un espacio
ocupacional autónomo del Trabajo Social
y considera que lo distingue
del servicio autónomo que prestan otras profesiones afines?
- ¿Trabajar
de manera autónoma implica ventajas y / o desventajas? ¿porqué?
- ¿Cuáles
son los requisitos del espacio ocupacional autónomo, tanto de formación
como legales?
María Cristina, Melano; “El trabajo social y los tiempos que corren”
”, en Trabajo Social y País N° II, Hvmanitas, Buenos Aires, septiembre,
1995.
García Salord, Susana;
“Especificidad y rol en Trabajo Social. Curriculum-Saber-Formación”, Hvmanitas,
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